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Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin: <i>El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria</i> (Anagrama, 2011)

Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin: El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria (Anagrama, 2011)

    TÍTULO
El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria

    AUTORES
Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin

    EDITORIAL
Anagrama

    TRADUCCCION
Antonio-Prometeo Moya

    OTROS DATOS
ISBN: 978-84-339-6334-5. Barcelona, 2011. 209 páginas. 16 €



Gilles Lipovetsky

Gilles Lipovetsky

Hervé Juvin (fuente de la foto: juvin2012.com)

Hervé Juvin (fuente de la foto: juvin2012.com)

Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra)

Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra)


Reseñas de libros/No ficción
Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin: El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria (Anagrama, 2011)
Por Bernabé Sarabia, martes, 3 de enero de 2012
Aborda El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria, firmado por Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin, una de las cuestiones centrales de las últimas dos décadas: la globalización y sus consecuencias. Tras la caída del muro de Berlín, las tensiones Este/Oeste o Norte/Sur dan paso a nuevos análisis, a visiones como las de Francis Fukuyama y Samuel Huntington. Visiones que la actual crisis de los mercados financieros obliga a replantearse de nuevo.
Con este horizonte de preocupación, el de las transformaciones de la modernidad occidental, el prestigioso Collège de Philosophie organizó en colaboración con el Eurogroup Institute una serie de encuentros desarrollados entre noviembre de 2008 y abril de 2009 en torno al problema de las relaciones entre cultura y globalización.

Entre los participantes a las citadas reuniones cabe citar a Pierre-Henri Tavoillot, Vincent Giret, Francis Rousseau o Éric Deschavanne. Sin embargo, el eje de la reflexión estuvo marcado por la tensión dialéctica entre Lipovetsky y Juvin. La elección de este último vino dada por la publicación en 2008 de su libro Produire le monde, un libro en contra de la globalización y un alegato a favor de la pluralidad cultural. Lipovetsky fue llamado a la palestra por su texto publicado en Francia en 2008, La cultura-mundo, junto a Jean Serroy, el mismo autor con el que había escrito La pantalla global. Anagrama editó en 2009 y 2010 ambos libros, un canto al nuevo ciclo de la modernidad globalizada.

Este modelo de mundializaciónde Lipovetsky desprende dos rasgos que a su vez lo retroalimentan: la ecología y los derechos humanos

El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria se estructura en cuatro partes. Una breve introducción de Tavoillot, un texto de Lipovetsky titulado “El reino de la hipercultura: cosmopolitismo y civilización occidental”, un tercer escrito debido a Juvin, “Cultura y globalización” y, por último, una discusión en la que el peso está a cargo de los dos espadas.

La posición de Lipovetsky la hemos venido reflejando en las distintas recensiones publicadas en Ojos de Papel. Su obra refleja una “hipercultura transnacional” que junto con Serroy ha denominado cultura-mundo. Tal como leemos en El Occidente globalizado, el mundo hoy se organiza a través del mercado, el consumismo, la tecnociencia, la individuación, las industrias culturales y las de la comunicación –las cursivas son de Lipovetsky. La combinación de estas lógicas estructurales conforma el modelo de la cultura-mundo de Lipovetsky.

Este modelo de mundialización desprende dos rasgos que a su vez lo retroalimentan: la ecología y los derechos humanos. Desarrollo sostenible y movimientos humanitarios junto a un triunfo del mercado en lo económico y en lo cultural. La cultura-mundo es una cultura de marcas, de estrellas o de famosos. Marcas y famosos se refuerzan a través del sistema mediático.

En la discusión que cierra aparece un Juvin cargado de nostalgia y pesimismo. Su visión de la globalización es la de una neocultura derivada de la hegemonía del capitalismo

El texto de Juvin ve una cosa muy distinta en la hipermodernidad de Lipovetskiy. Lo que contempla es desregularización, desinstitucionalización y empobrecimiento cultural. El sistema de mercado conduce a la crisis, sobre todo a la crisis de las culturas particulares. El poder y el dinero asociados quieren, en opinión de Juvin, una cultura uniforme. Una cultura globalizada estaría destinada a disolver los estilos personales, sus formas y todo aquello destinado a afirmar, en definitiva, su propia dignidad.

El nuevo elemento, escribe Juvin, es “la desaparición de la autonomía de las sociedades humanas a causa de la aparición del hombre pertrechado de derechos, soberano y exigente”. El individuo dotado de derechos absolutos tiene capacidad ilimitada para romper compromisos, desligarse, deshacer la relación con los demás, con la naturaleza, con la propia cultura y con uno mismo. De este modo se liquidan las formas sociales que estructuraban al individuo.

En la discusión que cierra El Occidente globalizado aparece un Juvin cargado de nostalgia y pesimismo. Su visión de la globalización es la de una neocultura derivada de la hegemonía del capitalismo. Una cultura en la que Internet tiene una función anestésica. Un cultura lastrada por valores occidentales, de mercado y en la que se cae, en definitiva, en la ilusión del progreso.

Lipovetsky contraargumenta que la globalización conlleva un cierto grado de uniformización y se retranquea en lo expuesto en sus últimas obras. En definitiva, los autores de este volumen no muestran capacidad ni deseo de encontrar un terreno compartido. Su pensamiento se encasquilla en sus propias ideas. En todo caso, el lector encontrará en este volumen una interesante y articulada reflexión en torno al mundo que se configura en esta primera parte del siglo XXI.
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