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Favela de Río de Janeiro (foto de Fabio Venni; fuente: wikipedia)

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Carlos Malamud es Catedrático de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano

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Joaquín Villalobos (fuente de la foto: www.centroamerica21.com)

Joaquín Villalobos (fuente de la foto: www.centroamerica21.com)


Análisis/Política y sociedad latinoamericana
Apoyo popular y lucha contra el narcotráfico: los casos de Brasil y México
Por Carlos Malamud, miércoles, 01 de diciembre de 2010
La entrada de fuerzas policiales y militares en el Complexo do Alemao reforzadas con carros blindados tuvo una gran importancia debido no sólo al ataque frontal contra el narcotráfico que esta acción implicó, sino también, y muy especialmente, al gran respaldo popular con que contó el conjunto de la operación. Es evidente que hay una gran diferencia en lo que supone el narcotráfico en México y Brasil, pero pese a ello se pueden establecer algunas comparaciones útiles entre ambos procesos. De hecho, los políticos y los militares brasileños extrajeron sus conclusiones de lo que está ocurriendo en México, y actuaron en consecuencia, y los políticos y militares mexicanos deberían tomar buena nota de lo ocurrido en Brasil para mejorar su desempeño en la represión del narcotráfico y de los narcotraficantes.
A la hora de actuar en las favelas cariocas tanto el gobierno federal, como el estadual y los propios militares brasileños tuvieron en cuenta una serie de circunstancias. En primer lugar las fechas de 2014 y 2016, en que se celebrarán el Mundial de Fútbol de Brasil y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, unas fechas que cada vez están más próximas y en las que el país se juega buena parte de su imagen y su prestigio internacionales.

Uno de los grandes problemas a enfrentar es el de la seguridad ciudadana, que tiene en los sectores más pobres de la población urbana uno de sus principales focos, y que se ve constantemente alimentada por la presencia de bandas de narcotraficantes en las favelas de los grandes centros urbanos. La percepción de que el monstruo no paraba de crecer era notoria, así como la idea de que a mayor tamaño de la hidra mayores problemas para acabar con ella.

En contra de lo que muchos creen, la connivencia con el narcotráfico es un suicidio social de consecuencias imprevisibles

Otro elemento considerado fue la experiencia mexicana en el combate contra la droga. Tradicionalmente los militares brasileños se habían mostrado reacios a comprometer sus fuerzas en la lucha antinarcóticos por el temor a ser fagocitados, o corrompidos en el empeño. Un temor semejante se observa a lo largo y ancho de América Latina. Sin embargo, la experiencia mexicana y el derrame del problema a América Central han permitido que algunas lecturas cambiaran de signo. Lo que ha demostrado el caso de México es la corrupción existente dentro de las fuerzas policiales y la inviabilidad de dejar desasistidos a la población y al estado, salvo que el objetivo buscado fuera la autodestrucción. En estos casos la intervención de las Fuerzas Armadas debe ser contemplada.

Tengo mis dudas de que la legalización de las drogas sea la solución del problema, pero mientras ésta llega, y todavía queda mucho tiempo por delante para que esto ocurra, el monopolio de la violencia debe estar claramente en manos del estado y los delincuentes, comenzando por los narcotraficantes y lavadores de dinero, deben ser reprimidos. En contra de lo que muchos creen, la connivencia con el narcotráfico es un suicidio social de consecuencias imprevisibles.

Hay que impulsar políticas sociales que hagan posible disminuir radicalmente la desigualdad de estas sociedades y que sin ser la principal causa del narcotráfico sí es un importante caldo de cultivo para su supervivencia y extensión

Quizá una de las notas más importantes de la reciente experiencia brasileña sea el apoyo popular con que contaron las fuerzas policiales y militares que entraron en las favelas. En lugar de un silencio cómplice con los delincuentes había calor y apoyo para quienes buscaban erradicarlos de los barrios más pobres de Río de Janeiro, aunque éstos fueran uniformados. Junto a esta nueva actitud, favorecida por la presencia estable de policías especiales dentro de las favelas, se veía a numerosos pobladores señalando el lugar dónde algunos de los buscados se ocultaban o a madres entregando a sus hijos que habían equivocado el rumbo y apostado por el atajo del delito y de la vida fácil.

Señalaba hace poco Joaquín Villalobos la importancia de crear una visión positiva de la lucha contra el narco, dando la vuelta a la aureola de “robin hoods” que acompaña a los narcotraficantes. Los narcocorridos y los culebrones televisivos donde los narcos son los héroes de la película son sólo dos pequeñas prueba de ello. De ahí su pedido de que se cambiara el signo de los hechos y de que los malos fueran convertidos en buenos y viceversa. Pero para que esto ocurra no basta con transformar la direccionalidad del relato o realizar buenas campañas de relaciones públicas. También hay que impulsar políticas sociales que hagan posible disminuir radicalmente la desigualdad que caracteriza a estas sociedades y que sin ser la principal causa del narcotráfico sí es un importante caldo de cultivo para la supervivencia y extensión de las “bandas o comandos de amigos” que lo hacen posible.

Como se ha vuelto a ver en Brasil, la lucha contra el narcotráfico tiene un contenido político importante

En Colombia la política de seguridad democrática ha sido una importante palanca para poder dar un giro copernicano en el combate contra el terrorismo y el narcotráfico. El apoyo social a las fuerzas de seguridad colombianas fue trascendental. Aquí sí que la diferencia con México, Guatemala o El Salvador es manifiesta y aquí es dónde es necesario acabar con el terror que paraliza a la sociedad y atenaza a sus miembros.

Como se ha vuelto a ver en Brasil la lucha contra el narcotráfico tiene un contenido político importante. Probablemente el gobernador de Río de Janeiro, en el caso de que la actual campaña termine con mayores victorias, obtendrá un rédito considerable en su carrera política futura. De todos modos lo que queda claro, y en este sentido la experiencia guerrillera en América Latina es importante, es que si se quiere derrotar al narcotráfico es importante dejar sin agua a los peces, restándole cualquier cuota de apoyo social con la que puedan recubrir su accionar.
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