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martes, 9 de diciembre de 2008
¡Viva la república!, ¡Muerte al Borbón!, Joan Tardá dixit
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4541] Comentarios[2]
El pobre Joan Tardá, recalcitrante e inasequible al desaliento apóstol de la oratoria jocosa en catalán, ha dado vivas a la república (a cuál es una incógnita aún por desvelar), y ha pedido la muerte del Borbón, hay que imaginar que del rey don Juan Carlos, pues pedirla de Fernando VII parecería ya una extravagancia fuera de lugar incluso para nuestro showman

Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

El diputado extremista catalán Joan Tardá ha vuelto a hacer de las suyas, o mejor dicho, a “decir de la suyas”, algo a lo que muchos españoles ya estamos no sólo acostumbrados, sino que esperamos con insólito regocijo, pues sus frases estentóreas, surrealistas y descacharradas suelen constituir todo un festival del humor, concitando a la vez con sus efectos melodramáticos a la carcajada y a la conmiseración intelectual.

La última del susodicho me ha cogido fuera de España, pero gracias a los servicios del canal internacional de nuestra televisión pública he podido reír a mandíbula batiente y secarme las lágrimas a miles de kilómetros del lugar de los hechos. Nunca podré agradecerle como se merece al pobre Tardá sus divertidísimos desparrames dialécticos. Y lo mejor es contemplar su rostro, que como el de los grandes cómicos, suele permanecer serio y adusto mientras suelta las gracias que provocan júbilo y cachondeo entre los asistentes. El pobre Tardá, recalcitrante e inasequible al desaliento apóstol de la oratoria jocosa en catalán, ha dado vivas a la república (a cuál es una incógnita aún por desvelar), y ha pedido la muerte del Borbón, hay que imaginar que del rey don Juan Carlos, pues pedirla de Fernando VII parecería ya una extravagancia fuera de lugar incluso para nuestro showman particular, Joan Tardá.

De todo el discurso tragicómico del señor diputado republicano y nacionalista catalán, lo único que se entiende con claridad es que quiere que se instaure una república y que el rey de España, es decir, el Borbón, se muera. Lo que no aclara en ningún momento Tardá es si quiere la república para España entera o sólo para Cataluña. Este punto es importante, pues si sólo pide la república para Cataluña, bien podría dejarnos a los españoles que nos reinase el Borbón. Pero si pide la muerte del Borbón, hay que presumir que pide la república para todos nosotros, los españoles, lo que entraría en contradicción con su discurso nacionalista. Claro que todo en el diputado Tardá parece contradictorio: es diputado en el Parlamento español y cobra un nada despreciable sueldo de las arcas del estado español, pero a la vez pide la abolición del sistema que le da de comer y lo acredita como ciudadano libre, y lo hace además justo el día en el que se celebra el cumpleaños del conjunto de leyes que le permiten a él ser republicano en una monarquía y cobrar por decir sandeces e incitar (sí, eso parece en último término) al asesinato.



Las palabras de Joan Tardá (vídeo colgado en YouTube por rtve)

Cuando al Tardá tremebundo y dado a las monsergas, se le ha recriminado lo intolerable de su discurso liberticida, sólo se le ha ocurrido una manera de bajarse los pantalones sin que parezca que se los baja, de desdecirse sin hacerlo. Más o menos ha dado a entender que todo su discurso melodramático y figurero es un ejercicio de retórica al uso, y que en ningún momento ha querido la muerte expresa de nadie, pues él es incapaz de desear la muerte aunque sí de verbalizar el deseo. En otras palabras, Tardá ha pedido la muerte del Borbón pero sólo en sentido figurado y político, y sólo ha simbolizado en la familia Borbón el poder intransigente, corrupto, desalmado, antidemocrático, cruel, vil, salvaje, cicatero, asesino, fascista..., de la monarquía española, símbolo a su vez del férreo puño con el que la terrible y rencorosa España martiriza y tortura sin compasión a la desvalida, sometida y ultrajada Cataluña.

Pero lo más hilarante y jocoso del caso es que el iletrado Tardá ha querido recurrir a la historia para justificar su frase, sacándose de la manga, o mejor dicho, directamente de su mollera poco rozada con los libros y el estudio, el que eso de ¡viva la república!, ¡muerte al Borbón!, lo gritaban los “¡¿patriotas catalanes?!” allá por los años de la guerra de Sucesión Española. Semejante invención histórica (chapucera e interesada reinvención de la historia para adaptarla a los intereses inmediatos de un ‘salir del paso’), abandona ya el terreno de lo grotesco para filtrarse directamente en un guión delirante de los hermanos Marx.

Impagable lo de Tardá, impagable.

***

Reseña de Juan Antonio González Fuentes en el número de diciembre de Ojos de Papel:

-After Dark, libro de Haruki Murakami


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
15.12.2008 18:03:08 - ricardo



más que impagable es impresentable. Sabes que comparto plenamente tu discurso.


05.01.2009 18:30:23 - Harry Up



He estado buscando cierto tiempo el calificativo adecuado para sujetos tipo Tardá. Esos desplantes tan de "aquí", muy propios de los nacionalistas catalanes, que tienen un sello particular, pero no tanto. En realidad, ese pobre hombre, Carod-Rovira, Benach y tantos otros no forman parte de otra cosa que del colectivo de folclóricas y bribones del país. Saludos.










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