Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Una lectura de “Lo que dijimos nos persigue” (Pre-Textos, 2013), de Nikola Madzirov
  • Cine

    Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar), película de Philippe Falardeau (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    The Crying Light, CD de Antony and the Johnsons (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website?
  • Temas

    La hojarasca (por Jesús Ortiz Pérez del Molino)
  • Blog

    Sinatra y sus secuaces en el Blog de Juan Antonio González Fuentes
  • Creación

    Desayuno de tedios con café y azúcar (por Zamir Bechara)
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
miércoles, 20 de febrero de 2008
Arnold Schöenberg, o el inicio de la música contemporánea
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[10285] Comentarios[7]
La música contemporánea empieza con Arnold Schöenberg, así que si alguno quiere sabe cómo suena de verdad la música de nuestro tiempo que escuche algo de este músico muerto hace medio siglo

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

El compositor Arnold Schöenberg (1874-1951) se lanzó a una investigación radical sobre el ser de la música para modificar y transformar sus presupuestos partiendo de la experiencia de músicos como Richard Wagner o Gustav Mahler. Su gran batalla inicial se dio con la obsesión por las disonancias: a partir de ahí surgió el método de composición con doce tonos como una necesidad; él mismo dijo “El oído se fue familiarizando gradualmente con gran número de disonancias, hasta que llegó a perder el miedo a su efecto perturbador. Ya no se esperaba ninguna preparación para las disonancias de Wagner ni resolución para las discordancias de Richard Strauss; no nos molestaban las armonías irregulares de Debussy, ni las asperezas contrapuntísticas de los últimos compositores”.

Para Schöenberg sus análisis y renovaciones formales no fueron un experimento impersonal, sino que él los entendió siempre de un modo plena y radicalmente romántico, como “expresión de mí mismo” escribió. “Toda investigación –también dejó escrito el compositor- que tienda a producir un efecto tradicional queda más o menos marcada por la intervención de la conciencia. Pero el arte pertenece al inconsciente. Es a uno mismo a quien hay que expresar. Expresarse directamente”.

Trabajando en la ciudad de Berlín orquestando operetas y piezas de cabaret (seis mil páginas en un año llegó a escribir el músico), logró elaborar su nueva construcción: los doce tonos, el dodecafonismo, con su organización serial, imprevisible para el oído tradicional; algo que yo no sabría ni explicar ni definir, pero que Schöenberg consideraba un simple método, aunque con él vino a revolucionar toda la historia de la música de ahí en adelante, creando lo que en sentido estricto podríamos denominar “verdadera” música moderna.

Arnold Schöenberg

Arnold Schöenberg

Con la llegada al poder en Alemania de Hitler de sus secuaces nazis, Schöenberg se exilió a los EE.UU y volvió a abrazar la religión judía por solidaridad con los suyos que tanto estaban sufriendo en casi todos los rincones del viejo continente. Cuando murió ya era una figura histórica, y toda experimentación musical posterior le sigue de alguna manera a él y a su obra. Además de sus partituras y sus escritos teóricos, Schöenberg dejó algunas muestras de su notable e interesante faceta pictórica, muy influida, claro, por la escuela expresionista alemana. Llegó a ser tal el aura mítica del músico austriaco que, cuentan algunas anécdotas que no he podido corroborar, cómo el mismísimo Charlie Parker, una de las leyendas supremas del jazz del siglo XX, cuando tocaba en la costa Oeste, se acercó una noche a la casa californiana del maestro, aunque no se atrevió a llamar por pura timidez. Si no recuerdo mal, Clint Eastwood refiere tangencialmente el episodio en su estupenda película sobre Parker, Bird.  

El camino emprendido por Arnold Schöenberg significaba, entre otras muchas cosas, una mayor pureza, una mayor elementalidad que la de su maestro, el gran sinfonista y director de orquesta Gustav Mahler. Sus dos discípulos, con los que formó lo que hoy se llama la Segunda Escuela de Viena, fueron Anton Webern y Alban Berg, cuya ópera Wozzeck, su gran obra maestra, ya hemos hablado en estas mismas páginas.

La mayor parte de la música que hoy escuchamos todos a todas horas en la radio, la televisión, ordenadores, y en cualquier otro tipo de medio de reproducción imaginable es literalmente música antigua, desde por ejemplo Monteverdi o Vivaldi a Amy Winehouse y demás “modernos” actuales, pasando, claro, por Sex Pistols, Pink Floyd, REM, The Smiths, etc... La música contemporánea empieza con nuestro amigo Arnold Schöenberg, así que si alguno quiere sabe cómo suena de verdad la música de nuestro tiempo que escuche algo de este músico que murió hace más de medio siglo.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
02.03.2008 14:58:30 - Taffalla

Me ha interesado el trabajo. ¿Es fácil encontrar grabaciones de música de Schoenberg? Por dónde habría que empezar? Gracias


02.03.2008 22:05:55 - Manuel

Apreciado Tono,
sólo quería señalarte un pequeño error que cometes cuando te refieres a la anécdota que protagoniza Charlie Parker en la película biográfica que dirigió C. Eastwood sobre el genio del jazz.
Pues resulta que el saxofonista se quedó paralizado –mi única referencia es la película- junto a la verja de la casa de su venerado compositor, sí, pero éste no era Schöenberg, sino Igor Stravinsky. De todos modos, esa misma amiguita que en la película lleva a Parker por la barriada donde vive el compositor ruso, también le habla de otras celebridades que viven por allí: Thomas Mann, Huxley, Heifetz y …, cómo no, Arnold Schöenberg.
Pues nada más que comentar, salvo felicitarte por tus escritos, siempre interesantes .


03.03.2008 11:47:08 - Ethan

Querido Manuel: Primero agradecerte tu atenta lectura. Contar con lectores como tú es una satisfacción y una responsabilidad. Tienes razón, toda la razón. No estaba muy seguro de la veracidad del dato, aunque como tú explicas muy bien, he hecho agua pero no me alejé mucho del blanco en el disparo. Ya sabes, además, que no hay que dejar que la realidad desluzca el escrito. De todas formas, aunque no podría jurarlo, en la biografía canónica de Parker creo que se menciona a Schoenberg en vez de Stravinsky. Sea como sea, entre vecinos andaba el juego. Muchas gracias, eres un fenómeno.


14.08.2008 2:20:45 - xxdd



m,uy mala no sale nada


14.08.2008 2:23:10 - nathali


est tema esta muy interesante esta buenisimo
bueno chao
xxdd


14.08.2008 2:24:16 - nicoli
Respuesta al comentario de nathali el 14.08.2008.

si cre que tienes mucha razon chao


10.03.2010 13:36:38 - desconocido



siento decirte que schoenberg no fue autodidacta y su musica esta basada en la de Wagner y no en mahler, de hecho segun palabras del propio schoenberg: "mis maestros fueron principalmente Bach y Mozart, y en segundo lugar beethoven , Brahms y Wagner










  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Huida y fin de Joseph Roth, de Soma Morgensten (reseña de Miguel Martorell)
  • Publicidad

  • Autores

    Joseph McBride: Tras la pista de John Ford. Centauros del Desierto