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martes, 16 de enero de 2007
La isla de los ratones, de Manuel Arce (I)
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[9858] Comentarios[0]
La revista literaria La isla de los ratones, de la que Visor va a poner en breve en las librerías una edición facsímil, fue una de las aventuras literarias destacadas de la España de los años 1950.

www.ojosdepapel.com

Juan Antonio González Fuentes

El año pasado la Universidad de Cádiz editó una obra valiosa e ingente: la historia de las Revistas literarias españolas del siglo XX (1919-1975), en tres volúmenes imponentes y primorosamente editados por la casa Ollero y Ramos. La obra está patrocinada por varias instituciones, la propia Universidad de Cádiz, la Fundación Gerardo Diego, la Fundación El Monte y el Centro de la Generación del 27. Muchos especialistas participan en el trabajo, todos bajo la dirección académica del catedrático de Literatura Española de la mencionada universidad andaluza, Manuel J. Ramos Ortega.

A mí me encargaron la redacción del artículo dedicado a La isla de los ratones. Como en breve plazo la editorial Visor pondrá en las librerías como novedad, la edición facsímil de la revista, he considerado interesante el reproducir en dos entregas mi artículo referido a la revista, una de las aventuras editoriales más hermosas y sugerentes de aquella época. He quitado las notas a pie de página y la bibliografía para hacer el texto más liviano, un texto cuya lectura espero les interese y les haga pasar un buen rato. Ahí va el trabajo:

A finales del verano de 1937, las tropas del general Franco entraron en las calles de Santander. Tres años y medio después, un terrible incendio, finalmente frenado por el trabajo de los dinamiteros, destruyó casi doce hectáreas del centro histórico de la ciudad, acabando durante dos días de descontrol con más de mil quinientas viviendas, dos edificios oficiales, centenares de establecimientos comerciales, con los tres periódicos que entonces se editaban en la ciudad, y con seis iglesias y conventos.

Joaquín Reguera Sevilla, Gobernador Civil de Santander y Jefe Provincial del Movimiento, un hombre que según numerosos testimonios consultados participaba de las ideas y talante del falangismo liberal de intelectuales como Laín, Tovar o Panero..., fue el encargado de dirigir la reconstrucción urbana y cultural de la ciudad.

El radical exilio intelectual y artístico que trajo consigo el conflicto civil español, empujó a los nuevos gobernantes al intento de reconstruir o impulsar, dependiendo de los casos, una nueva vida cultural española. Fruto de dicho empeño, y en el abrasado Santander de la primera posguerra, fueron apoyadas y favorecidas desde el omnipresente poder político varias iniciativas en cuyo desarrollo se involucraron, junto a nombres ya veteranos de la cultura santanderina (Pancho Cossío o Gerardo Diego), muchos de los nuevos talentos que por aquel entonces estaban emergiendo con significativa fuerza: Julio Maruri, Carlos Salomón, Ricardo Gullón, José Luis Hidalgo, José Hierro, Rodríguez Alcalde, Marcelo Arroita-Jáuregui

Las iniciativas a las que más arriba me he referido fueron principalmente la revista y colección de libros Proel (una de las más destacadas entre las nacidas durante ese periodo en España), las salas de exposiciones y conferencias “Casa Proel” y “Saloncillo de Alerta”, y las reuniones y publicaciones de la llamada Escuela de Altamira, sobre la que ha trabajado tanto el profesor Calvo Serraller.

Este “impulso cultural”, alentado de forma más o menos directa por el gobernador Joaquín Reguera Sevilla, tuvo como una de sus principales consecuencias el nacimiento de una variopinta y poderosa corriente de aventuras editoriales y artísticas entre las que es obligado señalar revistas (La Isla de los Ratones, 1948-55; El Gato Verde, 1952); colecciones de libros como El Viento Sur (1948-51), La Isla de los Ratones (1949-1986), Biblioteca Alción (1949-51), Tito Hombre (1951-54), Hordino (1951-54), El Gato Verde (1952-56), Clásicos de todos los años (1953-1984), Ediciones Cantalapiedra (1954-59), La Cigarra (1957), Colección “Alaya” (1958-61); o las salas de exposiciones Sur (1952-1994), Delta (1953-56) y Dintel (1955- ¿?).

Sin duda, de todos estos proyectos que nacieron tras la “experiencia proelista”, el que con el tiempo alcanzó una mayor dimensión y trascendencia literaria, trascendiendo el estrecho marco de la geografía cántabra, fue el fundado y dirigido por el escritor Manuel Arce. Estoy hablando, claro, de La Isla de los Ratones.

A todas luces Manuel Arce Lago es una de la figuras clave en el devenir cultural de la ciudad de Santander a lo largo del siglo XX. Poeta, novelista, editor y galerista, Arce Lago nació en 1928 en un pueblo de Asturias (San Roque del Acebal), llegando a residir en Santander cuando era un niño de nueve años.

En la literatura se dio a conocer en el campo poético, publicando una poesía en la que la esperanza y la preocupación de carácter existencial por el ser humano, como individuo y como sujeto colectivo de la historia, son los asuntos principales, siendo además tratados estos asuntos casi siempre de forma analítica y huyendo de un lirismo que podríamos calificar de subjetivo. Sus libros de poesía aparecieron durante un breve periodo de tiempo, entre 1948 y 1954: Sonetos de vida y propia muerte (Santander, 1948), Llamada(Santander, 1949), Carta de paz para un hombre extranjero(Santander, 1951), Sombra de un amor (Adonais, Madrid, 1952) y Biografía de un desconocido (Adonais, Madrid, 1954).

A partir del año 1955 Manuel Arce se dedica sólo a la narrativa. Sus novelas son Testamento en la montaña (Planeta, Barcelona, 1956), Pintando sobre el vacío (Destino, Barcelona, 1958), La tentación de vivir (Destino, Barcelona, 1961), Anzuelos para la lubina (México, 1962), Oficio de muchachos (Seix Barral, Barcelona, 1963), y El precio de la derrota (Plaza & Janés, Barcelona, 1970). En la mayoría de estos trabajos Arce plantea esencialmente el problema del término de la infancia feliz (paraíso, Arcadia), y la irrupción en una madurez angustiosa, brutal, fuente de desdichas, y que sólo plantea dudas a unos personajes que se debaten entre la ausencia de valores y un futuro yermo en perspectivas ilusionantes.

Además de por la indudable calidad e interés de su escritura creativa, además de por otras apuestas y trabajos que han ido jalonado a lo largo del tiempo su ya dilatada vida (pienso por ejemplo en la candidatura a la alcaldía de Santander por el Partido Socialista o los muchos años en la Presidencia del Consejo Social de la Universidad de Cantabria), Manuel Arce, como ha quedado dicho más arriba, desempeña un papel protagonista en la vida cultural cántabra y española del último medio siglo por ser el alma mater de dos iniciativas muy distintas pero unidas de algún modo entre sí: La Isla de los Ratones (revista y colección) y la librería y galería de arte Sur.

Sobre este último proyecto apenas voy a decir nada, remitiendo a los interesados a que consulten los títulos que al respecto aparecen mencionados en la bibliografía que ofrezco. Sólo diré que la santanderina Sur (1952-1994) se convirtió en una de las galerías de arte más emblemáticas de nuestro país durante al menos tres décadas, desde los sesenta hasta los ochenta.

Tampoco es objeto de estas páginas el hablar de colecciones de libros, por lo que dejaré entonces a un lado el adentrarme en los publicados por Manuel Arce dentro de su colección La Isla de los Ratones (1949-1986). Sin embargo, sí quiero al menos dejar apuntados algunos datos que creo aportan buena idea de la importancia y calidad de esta aventura editorial. La colección estaba estructurada en cinco series: “Poetas de hoy”, “Narración y ensayo”, “Colección de Arte Bisonte”, “Nueva Serie” y “Clásicos inolvidables”. Todas las series, excepto la “Nueva”, tenían las mismas características, es decir, encuadernación rústica, entre 60 y 200 páginas y un tamaño de 12 por 17. La “Nueva Serie” compartía los mismos rasgos salvo la inclusión de entre 30 y 100 ilustraciones en blanco y negro, y un tamaño algo mayor: 15 por 17.

De la serie “Poetas de hoy” vieron la luz 73 títulos, incluyendo poemarios de Gabriel Celaya, Carlos Murciano, Susana March, Alejandro Gago, Juan Eduardo Cirlot, Ángel González, Gerardo Diego, Leopoldo Rodríguez Alcalde, Ángel Crespo, Enrique Badosa, Carlos Salomón, Manuel Arce, Jorge Guillén, Saint-John Perse, Alain Bosquet, Cesare Pavese, Salvatore Quasimodo, Rainer Maria Rilke

“Narración y ensayo” incorporó 27 títulos, entre ellos algunos firmados por Ricardo Gullón, Claude Couffón, Miguel Ángel Asturias, Alonso Zamora Vicente, Francisco Yndurain, Hugo Friedrich, José María Hinojosa, Robert Marrast, Albert Ràfols Casamada, Julio Neira o Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.

La “Colección de Arte Bisonte”, como deja entrever el título, estaba dedicada al mundo del arte. Diez fueron los libros publicados, por ejemplo: Iglesias de Ángel Crespo, Joan Brotat de José Corredor Mateos, El arte de Vanguardia en Holanda de Felipe Lorda Alaiz, o Eduardo Sanz o el concretismo mágico, del propio Manuel Arce.

“Nueva Serie” y “Clásicos inolvidables” solamente vieron aparecer dos libros cada una. La primera los de José Corredor Mateos dedicados al pintor Álvaro Delgado y a 6 artistas catalanes. La segunda acogió sonetos de Lope de Vega (con selección y prólogo de Manuel Arce) y sonetos de Quevedo (con selección y prólogo de Rodríguez Alcalde).

Una vez apuntados estos leves trazos sobre la vida y obra de Manuel Arce y sobre algunas de las iniciativas culturales por él llevadas a cabo en poco más de medio siglo, pasaré a ocuparme del proyecto que aquí nos convoca, es decir, la revista La Isla de los Ratones, latido primero y breve de las muchas y variopintas andanzas relacionadas con las letras y las artes que han tenido como motor y guía a Arce.

“En todo caso, la aventura de La Isla de los Ratones fue lo más emocionante que recuerdo de aquel entonces. Fue un juego hermoso que inicié con dos amigos: Gonzalo y Joaquín. Pero un juego que también fue el comienzo de algo que ordenaría –diré mejor: que condicionaría- toda mi vida”. Así se expresa Manuel Arce cuando ha rememorado por escrito el nacimiento de su revista.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente .


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