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martes, 23 de noviembre de 2010
Molly o la crónica del desamparo de los niños en situación de acogida: historia sobre los centros de menores en Cataluña
Autor: José Membrive - Lecturas[4449] Comentarios[1]
Estos días, los medios de comunicación españoles se han volcado en denunciar la situación de la infancia en el tercer mundo, pero ninguno ha enfocado el prisma hacia nuestra propia sociedad. Han hecho bien, porque, de lo contrario, se habrían encontrado, como ha ocurrido con Jesús Martínez y Gustavo Franco, con un muro neblinoso y cien mil evasivas. “No sin mi hija” fue una novela y una película de bastante éxito en la que una heroína americana logra sacar a su hija de las garras islamistas. “No sin mi hija” podría titularse también “Molly”, la vida de una madre que se vio injustamente privada de su hija y que, tras dos años de lucha legal, logra arrancarla de las garras frías de los “centros de menores”. Estoy seguro de que si esta historia hubiera tenido lugar en algún país de fundamentalistas y hubiera estado protagonizada por un occidental, estaría llenando hemerotecas y programas televisivos. Como ha sido, al contrario, una humilde Molly, extranjera y pobre, la que ha hecho recular a nuestra justicia, el asunto merece ser silenciado

José Membrive

José Membrive

Se cumple por estos días el 20 aniversario de la convención de derechos infantiles, ratificada por todos los países menos Estados Unidos y Somalia. Es un tratado internacional de Naciones Unidas mediante el cual los Estados firmantes reconocen y se comprometen a velar por los derechos de los niños.

Según UNICEF, existen cien millones de niños abandonadas en todo el mundo. Casi el 40% de ellos pertenecen a América Latina, de los que el 65% -según la investigación llevada a cabo en 2003 por el Instituto Americano del Niño- son explotados sexualmente, especialmente, las niñas. Al iniciarse el siglo XXI, en Latinoamérica, más de la mitad de los niños y los adolescentes son pobres, y la brecha entre ricos y pobres no para de agrandarse.

La explotación sexual en los viajes turísticos, según un estudio recogido por Nosoloviajeros.com, supone el tercer negocio ilegal más voluminoso a escala mundial, después del tráfico de armas y el de drogas. Según la Organización Mundial del Turismo, casi un millón y medio de viajes por año tiene como objetivo el turismo sexual.

Curiosamente, Europa, cuna de la civilización, es el continente que exporta al mundo el mayor número de pederastas, y entre los europeos, los españoles ocupamos el quinto puesto en el dudoso ranking , después de Francia, Italia, Alemania y Bélgica. Se trata, como siempre, de establecer el “paraíso” sobre las cenizas de muchos millones de infiernos individuales, en los que se forja la miseria que convierte a las personas en barata mercancía. Es la típica actitud chulesca de los nuevos ricos, amparada por alguno de sus “intelectuales”, que alardean de abusar impunemente de unas “zorritas” de 13 años. Pero una parte de la sociedad que envilece a los niños pobres en el extranjero no puede tratar dignamente a los suyos.

Estos días, los medios de comunicación españoles se han volcado en denunciar la situación de la infancia en el tercer mundo, pero ninguno ha enfocado el prisma hacia nuestra propia sociedad. Han hecho bien, porque, de lo contrario, se habrían encontrado, como ha ocurrido con Jesús Martínez y Gustavo Franco, con un muro neblinoso y cien mil evasivas.

No sin mi hija fue una novela y una película de bastante éxito en la que una heroína americana logra sacar a su hija de las garras islamistas. No sin mi hija podría titularse también Molly, la vida de una madre que se vio injustamente privada de su hija y que, tras dos años de lucha legal, logra arrancarla de las garras frías de los “centros de menores”. Estoy seguro de que si esta historia hubiera tenido lugar en algún país de fundamentalistas y hubiera estado protagonizada por un occidental, estaría llenando hemerotecas y programas televisivos. Como ha sido, al contrario, una humilde Molly, extranjera y pobre, la que ha hecho recular a nuestra justicia, el asunto merece ser silenciado.



Jesús Martínez y Gustavo Franco: Molly. Historia sobre los centros de menores en Cataluña (Ediciones Carena, 2010)

Pero la historia de Molly es sólo el acicate para el viaje al centro del huracán que emprenden los dos autores, tratando de aportar luz al sombrío mundo de los centros de menores. Se trata, según John Carlin, reportero del país y autor de la novela El factor humano, inspiradora de la película Invictus, de “un trabajo motivado por el deseo de justicia”. Felipe Villa, periodista fundador de Mundo Hispano, afirma: “Estos reporteros nos adentran, con una prosa amena, en una de las sombras más ignoradas de nuestra sociedad”.

La investigación se centra en tres puntos:

1. Negocio

“Se ha privatizado la infancia”, afirma un trabajador, que pone en duda que las autoridades estén cumpliendo con su propia legislación. Víctor Dalmau, educador social: “Me he encontrado con madres solteras tanto catalanas como extranjeras a quienes por pura pobreza les han retirado el niño”.

La sospecha es que hay un negocio en torno a la retirada de la custodia de niños pobres. Un negocio que mueve entre 150 y 160 millones anuales. Y la sospecha se funda en que las causas de apartar a los niños de su hogar son muy cuestionables. Los profesionales abogan por dirigir esos recursos a la ayuda familiar para que puedan dignificar la vida del niño sin tener que recurrir a una experiencia traumática y casi siempre destinada al fracaso.

El problema es que, una vez institucionalizada la maquinaria de engullir niños (7.789 menores en Cataluña, en el momento en el que se escribe el libro, en 2009), necesita alimentarse: en Cataluña hay 15 centros de acogida y 100 centros residenciales de acción educativa. La industria generada por el niño pobre puede estar contribuyendo a enriquecer a empresas que, en principio, no están diseñadas ni preparadas para tales funciones.

Amnistía Internacional denunció que los 3.800 euros que reciben como media mensual por cada niño los centros de acogida, más las donaciones de empresas privadas y la cesión de terrenos públicos, podría constituir todo un negocio en torno a la desgracia de unos niños faltos de recursos. La asignación a los colegios no se hace siempre por concurso público, por lo que no es fácil conocer la idoneidad de los centros que “gestionan” a los niños.

2. Malos tratos y sobremedicación

“En los centros de acogida hay pocos educadores y muchos vigilantes.” “Empresas de limpieza que gestionan centros de menores.” La metáfora no necesita mucha explicación.

“Mi percepción es que, debido a la falta de personal, se sobremedica a los niños”, reconoce alguien cercano al Defensor del Pueblo. Se echan balones fuera cuando se plantea el problema de las “habitaciones de castigo”, que denunció el mismo Defensor del Pueblo Español.

3. Opacidad de la autoridad

En el libro Molly. Historia sobre los centros de menores en Cataluña se hace alusión al “búnker” informativo desplegado por la Generalitat en torno al tema. Ante la denuncia de Amnistía Internacional sobre los presuntos malos tratos y abusos sexuales que padecían los jóvenes ingresados en centros, la autoridad opta por denunciar a los denunciadores. Instituciones de gran prestigio como Amnistía internacional, la agencia de los derechos fundamentales de la Unión Europea, la Asociación Internacional de Educadores sociales…. han intentado en vano obtener permiso para visitar los centros.

Una consideración que se desprende de la lectura del libro es el cambio que experimentan la mayoría de dirigentes y autoridades tras un fulgurante despegue electoral cuando se ven tras los cristales de un coche de protección oficial, sean del partido que sean. Quienes en los mítines abogaban por una protección eficaz de la infancia, cuando te miran desde el sillón oficial, todo se vuelve silencio, declaraciones evasivas o mentiras a medias.

“A esta hora, exactamente, hay un niño en la calle”, dice una canción. Este libro es un aldabonazo a las conciencias y una muestra de que el compromiso con la cultura puede ser la punta de lanza del bienestar social. Un libro para cargar las pilas, para tomar la gran senda que nos espera aún en la conquista por la dignidad humana.
 


NOTA: En el blog titulado Besos.com se pueden leer los anteriores artículos de José Membrive, clasificados tanto por temas (vivencias, creación, sociedad, labor editorial, autores) como cronológicamente.


Comentarios
18.08.2011 11:53:56 - karen



Hola buenos dias! Soy una chica de Cataluña que estoy haciendo un trabajo sobre casas de acogida y al ver este bloc he quedado sorprendida. Esta otra parte muy diferente de la que yo hasta ahora tenia entendida del comportamiento de estas casas la desconocía por completo. Si usted fuese tan amable se podría poner en contacto conmigo e informarme un poco mas del tema? También querría ver la película que usted ha nombrado: Molly, pero no la encuentro. Si me pudiera decir donde encontrarla también le estaría muy agradecida. Muchas gracias!










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