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Catherine Hakim, <i>Capital erótico. El poder de fascinar a los demás</i> Debate, 2012)

Catherine Hakim, Capital erótico. El poder de fascinar a los demás Debate, 2012)

    TÍTULO
Capital erótico. El poder de fascinar a los demás

    AUTORA
Catherine Hakim

    EDITORIAL
Debate

    TRADUCCCION
Jofre Homedes Beutnagel

    TÍTULO ORIGINAL
Honey Money

    OTROS DATOS
Barcelona, 2012. 361 páginas. 20, 90 €



Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra)

Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra)


Reseñas de libros/No ficción
Catherine Hakim, Capital erótico. El poder de fascinar a los demás (Debate, 2012)
Por Bernabé Sarabia, jueves, 1 de marzo de 2012
Sobre capital financiero, social, cultural o intelectual han escrito Pierre Bourdieu, Ulrich Beck, Anthony Giddens y otros muchos. Pero todavía ningún científico social se había atrevido a analizar el erotismo como una forma de capital, de intercambio económico. Desde el prestigioso departamento de Sociología de la London School of Economics, Catherine Hakim ha tenido la audacia intelectual de hacerlo en su libro Capital erótico. El poder de fascinar a los demás (Debate, 2012).
Abundan los textos en torno a la prostitución y siempre se ha considerado que una mujer bella tenía mucho ganado en la vida. El pasado mes de enero falleció la periodista y escritora norteamericana Charla Krupp (1953-2012). Sus libros Cómo no parecer mayor y Cómo no parecer gorda se tradujeron a numerosos idiomas y se vendieron miles de copias.

Krupp dedicó su vida profesional a estudiar las relaciones que existen entre el atractivo físico y la carrera profesional. Suyas son estas palabras: “Para nuestra generación, mantenerse joven no es precisamente cuestión de vanidad. De nuestro buen aspecto depende nuestra supervivencia personal y financiera”.

Pese a todo no existía un texto que desde las ciencias sociales se adentrase en la complejidad implicada en la belleza como bien personal y de mercado. Ha tenido que llegar Catherine Hakim para acuñar el término ‘capital erótico’ como la resultante de una combinación de atractivo estético, social y sexual que se ejerce sobre nuestro entorno de relaciones, en especial aquellas que pertenecen al sexo opuesto.

En realidad, su intrépido análisis abarca ambos géneros e incluye a homosexuales y lesbianas

Aunque Catherine Hakim centra su análisis en las mujeres, no por ello deja de reflexionar sobre los hombres. “Un Obama feo nunca hubiera ganado”, o “un hombre bajo gana menos dinero” son frases que se desprenden de su libro como la fruta madura cae del árbol. En realidad, su intrépido análisis abarca ambos géneros e incluye a homosexuales y lesbianas.

No resulta fácil exasperar al feminismo radicado en el Reino Unido, un grupo de presión políticamente potente y con excelentes conexiones mediáticas. Sin embargo, en 2010 Catherine Hakim consiguió irritar a buena parte de un feminismo anglosajón que lleva décadas marcando el territorio de lo políticamente correcto.

De repente una socióloga del Centre for Policy Studies de Londres publicaba un informe titulado Feminist Myths and Magic Medicine, en el que condenaba las políticas destinadas a conseguir la igualdad de género. La tesis central sostenía que las mujeres son menos ambiciosas que los hombres y que muchas de ellas elegirían el matrimonio como medio para conseguir seguridad económica.

Nacida en Oriente Medio en 1948 y educada en Gran Bretaña desde los dieciséis años, Catherine Hakim ha desempeñado diversos cargos y entre 1990 y 2011 ha sido Visiting Scholar en la excelente London School of Economics. Miembro del consejo editor de revistas de referencia como son la European Sociological Review o International Sociology, su obra es extensa y transpira solidez.

Dos ideas marcan el territorio de este volumen. La primera es la de capital erótico y la segunda lo que Hakim denomina déficit sexual masculino

En 2010 la doctora Hakim, como le gusta ser denominada en los medios, publicó en la European Sociological Review un artículo que, apoyado en su trabajo Feminist Myths and Magic Medicine, venía a insistir en su idea de que la igualdad sexual entre hombres y mujeres era un mito. Afirmaba que la pretendida simetría en las parejas respecto de los roles familiares, empleo y sueldo se caía por su falta de fundamento real. Acuñaba también el término ‘capital erótico’.

Aunque las tesis de Hakim eran un torpedo en la línea de flotación de lo que se venía entendiendo como “corriente principal” (main stream) en los estudios de género y en otras áreas de las ciencias sociales, lo cierto es que las revistas académicas estrictamente profesionales son leídas por un número forzosamente pequeño de docentes e investigadores.

El atrevido y demoledor artículo de Hakim hubiera pasado más o menos desapercibido si no fuera porque Prospect Magazine, una revista mundana de mayor tirada, publicó un articulito recogiendo lo más llamativo de las afirmaciones de Hakim.

Con el inicio de la tormenta en marcha, el influyente Times Higher Education le dedicó una crítica demoledora, y el sello británico Penguin adivinó negocio en la polémica y decidió editar un libro con la ampliación del artículo publicado en la European Sociological Review. Tras Penguin, Basic Books en Estados Unidos, Campus Verlag en Alemania, Mondadori en Italia y Record en Brasil están imprimiendo un libro que además está vertido al japonés y al coreano.

Por capital erótico el lector debe entender una combinación de atractivo físico y social

Antes de entrar explícitamente en el contenido de Capital erótico, conviene advertir que su texto se mueve en el interior de la arquitectura académica. Notas, citas, repeticiones de carácter pedagógico y una larguísima bibliografía arman este atrevido y denso libro.

Dos ideas marcan el territorio de este volumen. La primera es la de capital erótico y la segunda lo que Hakim denomina déficit sexual masculino. Por capital erótico el lector debe entender una combinación de atractivo físico y social. Desde la cuna, los niños bien parecidos atraen más atención positiva, sonrisas y cuidados. Perciben que se les quiere, y reaccionan positivamente. Les sonríe su entorno y ellos aprenden a corresponder a esa sonrisa, pedir cosas y negociar lo que desean. Así se forma un círculo virtuoso que dura toda la vida y es de gran utilidad tanto en la vida privada como en la pública. Para Hakim, los niños guapos aprenden antes y más rápido a moverse en sociedad. A lo largo de la vida sabrán gestionar mejor sus emociones y adquirirán aptitudes sociales de gran utilidad.

El capital erótico es para Hakim el cuarto activo personal tras el capital económico -el dinero del que se dispone-, el capital humano -lo que se sabe- y el social -a quién se conoce. De los cuatro tipos de capital, el erótico es el más complejo. Articula muchos elementos: belleza, aptitudes sociales, encanto, carisma, cuidado de la propia imagen, forma de vestir, estado físico, vitalidad, habilidad sexual o fertilidad son algunos de ellos.

Las personas atractivas tienen una mayor capacidad para atraer amigos, parejas, compañeros de trabajo, clientes, admiradores, seguidores o patrocinadores. El capital erótico es desarrollado por hombres y mujeres tanto en el mercado laboral como en la vida pública. Para Hakim, el “plus de belleza” sirve más a los caballeros, sobre todo en el mercado laboral. Un hombre guapo puede incrementar su salario entre un diez y un veinte por ciento.

La tesis de Hakim es que en contra de lo que afirman las feministas, sobre todo las anglosajonas, los hombres tienen un mayor deseo sexual

El marco teórico que utiliza Hakim viene del sociólogo francés Pierre Bourdieu. A partir de 1983 Bourdieu dibujó en distintas obras los conceptos de capital económico, cultural y social. Lo que hace ahora Hakim es poner al día, con los datos del siglo XXI, una reflexión que tiene mucho de consideración sobre las formas del poder en el capitalismo.

La segunda idea que ocupa muchas páginas de este volumen es la de déficit sexual masculino. La tesis de Hakim es que en contra de lo que afirman las feministas, sobre todo las feministas anglosajonas, los hombres tienen un mayor deseo sexual. El deseo no sería tanto una construcción de la sociedad como algo innato en los varones.

El mayor deseo sexual de los hombres provoca frustraciones desde la adolescencia y ejerce una influencia soterrada en las actitudes masculinas frente a las mujeres, no sólo en las relaciones privadas sino en la esfera pública. “Para los hombres, ya lo dice la sabiduría popular, nunca hay bastante sexo”. Para Hakim ni la revolución sexual de los sesenta ni el matrimonio solucionan un déficit sexual que perdura a lo largo de todo el ciclo vital.

El inferior deseo sexual femenino disminuye pasados los treinta. Con frecuencia la maternidad juega un papel decisivo. Sin embargo, ese menor deseo sexual en la mujeres no se traduce en un menor capital erótico. En opinión de Hakim, las mujeres tienen en todo el mundo más capital erótico, entre otras cosas porque le dedican mayor esfuerzo. Dicho capital erótico tiene un valor especial en situaciones en las que se entretejen la vida pública y la vida privada.

Hakim insiste en la necesidad de que el capital erótico proporcione más réditos a las mujeres

En el territorio marcado por estas dos ideas de Hakim, no es ilegítimo obtener provecho del capital propio. Hay que aprovechar las ventajas de la altura, la delgadez o la belleza. Por otro lado, si los hombres tienen mayor capital económico (dinero) y las mujeres disponen de un capital erótico deseado por los varones, lo lógico para Hakim es que se proceda a un justo intercambio. Dinero por ocio sexual (Honey Money es el título de la edición inglesa).

De este modo, las relaciones de pareja o matrimoniales deben legitimar un justo equilibrio de capitales. Igualmente debe despenalizarse y desestigmatizarse el comercio sexual o cualquier otro tipo de ocio erótico. Los Países Bajos y Nueva Zelanda, seguidos de Alemania o Francia, serían los modelos a seguir en la problemática social derivada del ejercicio de la prostitución. En el extremo opuesto sitúa Hakim a Suecia y Reino Unido.

Antes de cerrar este volumen con un cuidado anexo que hace referencia a las encuestas utilizadas por la autora así como a la metodología empleada en su investigación, Hakim insiste en la necesidad de que el capital erótico proporcione más réditos a las mujeres. Cierra arremetiendo contra el falso puritanismo de ingleses y suecos como ejemplo de sometimiento a los planteamientos políticamente correctos pero equivocados de los movimientos feministas radicales. Una provocación de lectura obligada que hará reflexionar a todas aquellas personas, muchas hoy en día, que visualizan los géneros desde la simetría.

Catedráticas de enorme valía como Edurne Uriarte contemplan en sus textos a hombres y mujeres en un pie de igualdad que incluye una distribución semejante del capital erótico. Hombres y mujeres tendrían idéntico capital erótico en función de una construcción social del mismo dada por circunstancias estructurales. Catherine Hakim tiene, como hemos visto, una visión completamente distinta. Una visión que empuja a las mujeres a desarrollar y aprovechar su capital erótico en todos los ámbitos de la vida.
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