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Miklós Bánffy: <i>Los días contados</i> (Libros del Asteroide, 2009)

Miklós Bánffy: Los días contados (Libros del Asteroide, 2009)

    TÍTULO
Los días contados

    AUTOR
Miklós Bánffy

    EDITORIAL
Libros del Asteroide

    PROLOGO
Mercedes Monmany

    TRADUCCCION
Éva Cserháti y Antonio Manuel Fuentes Gaviño

    OTROS DATOS
Barcelona, 2009. 670 páginas. 29,95 €



Miklós Bánffy (1873-1950)

Miklós Bánffy (1873-1950)


Reseñas de libros/Ficción
Miklós Bánffy: Los días contados (Libros del Asteroide, 2009)
Por Juan Antonio González Fuentes, lunes, 2 de noviembre de 2009
Hace ya unos años, tampoco muchos, mi amigo el profesor José María Lassalle coordinó en la Fundación Botín un curso sobre diferentes aspectos de la historia del viejo imperio austrohúngaro. Recuerdo que uno de los días comimos en el legendario restaurante santanderino El Riojano con uno de los ponentes, cuyo nombre no puedo ahora recordar. Lo que sí recuerdo perfectamente es que ese ponente, a lo largo de la charla, nos contó que la entrada en la Unión Europea de los llamados países del este, muchos antiguas geografías austrohúngaras, traería sin duda consecuencias llamémoslas “espirituales”. El argumento se sostenía en que estos países (Polonia, Hungría, Chequia, Rumanía…) vivieron la segunda mitad del siglo XX en una especie de estado de congelación material y espiritual bajo regímenes comunistas de influencia soviética, y que el lógico proceso de descongelación influiría de alguna manera en el occidente europeo capitalista al volver a entrar éste en contacto con formas y latidos espirituales y culturales ya prácticamente extintos en la Europea occidental, pero conservados tras la nevera del Telón de Acero. “Latidos espirituales europeos” que sin embargo fueron compartidos a lo largo de prácticamente todo el XIX y las primeras décadas del XX, periodo en el que lo que sucedía y se pensaba en Varsovia, Budapest, Praga o Bucarest, no era muy diferente a lo que sucedía y se pensaba en París, Roma, Viena, Londres, Madrid o Berlín.
Tuviera o no razón el olvidado contertulio de aquella comida santanderina, lo cierto es que tras la II Guerra Mundial la mitad de Europa desapareció en gran medida para la otra mitad, y que geografías espirituales europeas de tanto peso específico en la historia como las de Varsovia, Cracovia, Budapest, Bratislava, Bucarest o Praga, quedaron en gran medida ocultas para la otra mitad de Europa, la occidental, y desaparecidas en el mejor de los casos como incomprensibles fantasmas para más de una generación de jóvenes occidentales.

Hoy existen claros indicios de que el desconocido de El Riojano no andaba muy desorientado. Uno de esos indicios es el descubrimiento, y en algunos casos redescubrimiento en la Europa occidental, de la literatura escrita por autores nacidos más allá del Telón de Acero, obras que en la actualidad, por ejemplo en España, conforman una significativa parte de los catálogos editoriales de sellos como Acantilado, Salamandra, Libros del Asteroide o Siruela. Algunos ejemplos evidentes son los de los húngaros Sándor Márai e Irme Kertész (Premio Nobel, 2002), los polacos Adam Zagajewski y Wislawa Szymborska (Premio Nobel 1996), o la rumana Herta Müller (Premio Nobel, 2009).

Escrita a la manera tradicional decimonónica, y sin que las innovaciones del modernismo anglosajón tuvieran ninguna presencia en ella, Bánffy construye todo un complejo rompecabezas en torno a las convulsiones de todo tipo experimentadas por la Monarquía Austrohúngara

Dentro de esta corriente de descubrimientos o redescubrimientos (Sándor Márai es el paradigma), le llega el turno al también húngaro Miklós Bánffy, conde de Losoncz (1873-1950), un aristócrata multifacético perteneciente a una de las dinastías transilvanas más legendarias. La vida de Bánffy, relatada en unas cuantas líneas, ya ofrece bastante material novelesco, pues fue un destacado político y diplomático de su época, y al arte de la novela, hay que sumarle los de la música, la pintura, el teatro y la escenografía. En el terreno de la política su papel más destacado fue el de ministro de Asuntos Exteriores del gobierno húngaro tras la I Guerra Mundial, y como tal intentó por todos medios minimizar las consecuencias del Tratado de Trianon (1920), por el que Hungría vio desaparecer nada más y nada menos que dos terceras partes de su territorio, incluida la región de Transilvania de la que era originario el escritor, y que entonces pasó a ser geografía rumana.

Cuando Bánffy se retiró de la política, se refugió en sus propiedades transilvanas, desde donde inició una intensa campaña a favor de la no desaparición ni de la cultura ni del idioma húngaro en la zona. Durante esos años Bánffy escribió la que sin duda es su obra maestra, la conocida como Trilogía transilvana, integrada por las novelas Los días contados (1934), Las almas juzgadas (1937) y El reino dividido (1940), todo un fresco prodigiosamente colorido y matizado de cómo eran la vida política, social y cultural de los últimos tiempos de la Hungría habsbúrgica, es decir, la inmediatamente anterior al inicio de la guerra de 1914.

Bánffy permaneció en Rumanía hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, y en 1947 logró que las autoridades le permitiesen viajar hasta Hungría para reunirse con su familia. En ese momento sus libros, tanto en Rumanía como en Hungría, estaban prohibidos por los comunistas, y deben pasar cuatro décadas para que vuelvan a reeditarse en los años 1980. Sin embargo no es hasta la aparición hace muy pocos años de la versión en inglés de Los días contados (traducción de una hija del escritor), cuando la obra de Bánffy alcanza ya su indiscutible condición, es decir, “redescubrimiento de un clásico” en frase publicada por el Times Literary Supplement.

El resultado final es una novela apasionante y con cierto aroma antiguo y decadente que la une en familia a novelas del mismo corte y temática, como la que sin duda se ha convertido en una de las más famosas de la historia, El Gatopardo de Lampedusa

La publicación en Libros del Asteroide (Barcelona, 2009) de la versión en español de Los días contados, también ha traído con éxito a nuestra actualidad literaria a Miklós Bánffy. La lectura de esta voluminosa novela (666 páginas) ofrece sin duda muchas satisfacciones. Escrita a la manera tradicional decimonónica, y sin que las innovaciones del modernismo anglosajón (Joyce, Woolf, Faulkner...) tuvieran ninguna presencia en ella, Bánffy construye todo un complejo rompecabezas en torno a las convulsiones de todo tipo experimentadas por la Monarquía Austrohúngara en territorio húngaro en los primeros años del siglo XX. Para lograrlo sin escribir un plúmbeo tratado político, el autor recurre para contarnos a tres personajes, los tres protagonistas: el joven conde Bálint Abády (diplomático que regresa a su tierra, y remedo indudable del propio autor), el primo de Bálint, el talentoso músico Lászlo Gyeröffy, y la amiga del primero, la hermosa Adrienne Miloth, infelizmente desposada con un tiránico personaje, símbolo de la decadente e inflexible aristocracia rural húngara. Así, por medio de los avatares políticos, económicos, culturales, sociales, familiares y amorosos de estos tres personajes entrelazados entre sí (en el caso de Bálint y de Adrienne por una morbosa atracción amorosa), Bánffy logra pintar un majestuoso paisaje físico y espiritual (moral y ético, más bien) de cómo se fue desintegrando el milenario imperio austrohúngaro, y de cómo lo hizo en los territorios más cercanos y dependientes de la corona húngara.

El resultado final es una novela apasionante y con cierto aroma antiguo y decadente que la une en familia a novelas del mismo corte y temática, como la que sin duda se ha convertido en una de las más famosas de la historia, El Gatopardo de Lampedusa. Para un aficionado sin mayores intereses en lo relativo a la historia política del resquebrajamiento final del antiguo imperio con capital en Viena, es muy probable que numerosos pasajes de la novela se le hagan pesados y reiterativos, todos los relativos, por ejemplo, a las reuniones políticas en el Parlamento de Budapest, junto al Danubio. Para estos lectores sin duda es la difícil historia de amor entre Bálint y Adrienne el latente motor de la historia, siendo el complejo y problemático personaje del pianista y compositor László Gyeröffy el más atractivo y moderno de toda la historia. Pero para los lectores interesados en las vicisitudes históricas y en el ambiente intelectual que se respiraba en la última etapa del último gran imperio europeo a la antigua usanza, esta novela es de lectura imprescindible, como lo son, desde el “lado vienés”, las del gran Joseph Roth, sin duda un escritor más de raza y puro poder literario que Miklós Bánffy, pero sin el profundísimo conocimiento directo de los procesos políticos que se vivieron en aquellas circunstancias que sí tuvo Bánffy por razones ya señaladas. Una novela de las de antes, densa, compleja, con distintos niveles de lectura, con varias historias entrelazadas, con el ojo novelesco puesto sobre asuntos diversos. Una novela para leer con tranquilidad en estas tardes y noches de invierno junto a una estufa y una manta por encima de las piernas. Una novela para acercarnos en el mejor entendimiento de nuestros “nuevos” hermanos europeos, esos sobre los que quizá recaiga la salud inmediata del viejo, viejísimo proyecto de confraternidad europea.
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