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miércoles, 1 de julio de 2009
Escamillo: un torero de ópera
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[9962] Comentarios[0]
Escamillo, el torero por antonomasia de la historia de la ópera, es un papel no muy extenso dentro de la obra Carmen que, sin embargo, cuenta con uno de los momentos estelares de la misma, a la vez que uno de los más populares y reconocibles por cualquiera de todo el repertorio, la célebre marcha del torero del acto II, cuyo estribillo podría tararear prácticamente todo ser humano occidental. El papel del torero Escamillo está escrito para un barítono. La de barítono es la más frecuente de las voces masculinas, más grave que la de tenor y bastante más oscura


Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

Sevilla es la ciudad del mundo que en mayor número de óperas del gran repertorio es escenario y paisaje, contexto y ambiente. Escriben los eruditos que en unas 114 óperas escritas a lo largo de toda la historia aparece Sevilla como fondo social, cultural y urbano en el que tiene lugar el desarrollo de la trama, al menos de forma parcial. Confiando tan sólo en mi memoria puedo hacer un pequeño listado de grandes “óperas sevillanas” que da una idea aproximada de la inexplicada curiosidad: El barbero de Sevilla (Rossini), Las bodas de Figaro y Don Giovanni (Mozart), Fidelio (Beethoven), La forza del destino (Verdi), Carmen (Bizet). No está nada mal, ¿verdad?

Sin embargo la figura del torero, a pesar de su incuestionable potencial melodramático y épico, apenas sí figura en algunas óperas del gran repertorio, y en ninguna de ellas como protagonista principal de la acción. De nuevo fiándome de mi memoria puedo asegurar que aparecen algunos personajes disfrazados de toreros en el baile en casa de Flora de la II escena del segundo acto de La traviata de Verdi, y que luego está el único torero que de verdad ha pasado como tal a la historia universal de la ópera, Escamillo, el torero granadino de la gran ópera sevillana y “española” por excelencia, la Carmen en cuatro actos del francés Georges Bizet, basada en la novela de Prosper Mérimée publicada en 1846.



Georges Bizet: Carmen, "Canción del Toreador" interpretada por Samuel Ramey (vídeo colgado en YouTube por marianmus)

Carmen se estrenó sin éxito en París en 1875, el mismo año en el que murió su autor. En España, curiosamente, la obra se estrenó el 2 de agosto de 1881 en el Teatro Lírico de hoy, en principio, tan poco taurina ciudad de Barcelona. Carmen es sin ninguna duda una obra maestra. En pocas ocasiones consigue un músico dar forma simultáneamente a las grandes líneas orquestales y a la vez al detalle en principio más nimio. Bizet lo logró con esta ópera en la que la melodía, la armonía, el ritmo y la instrumentación presentan la perseguida combinación de belleza extrema y fuerza expresiva absolutamente eficaz. Y además Bizet lo consiguió a través de un estilo enteramente personal, y desmarcándose de las pautas establecidas por los dos gigantes del momento, Wagner y Verdi.

Escamillo, el torero por antonomasia de la historia de la ópera, es un papel no muy extenso dentro de la obra que, sin embargo, cuenta con uno de los momentos estelares de la misma, a la vez que uno de los más populares y reconocibles por cualquiera de todo el repertorio, la célebre marcha del torero del acto II, cuyo estribillo podría tararear prácticamente todo ser humano occidental. El papel del torero Escamillo está escrito para un barítono. La de barítono es la más frecuente de las voces masculinas, más grave que la de tenor y bastante más oscura. Aunque existe un buen e importante número de papeles para barítono en las óperas de Mozart, en la época del salzburgues, no existía una distinción clara y definida entre las voces de barítono y bajo. Hubo que esperar en el tiempo hasta la llegada de Verdi para que realmente se descubriesen las posibilidades de la voz de barítono, de la que tanto gustaba el italiano por su particular color y su capacidad para retratar tan variados matices dramáticos. El “barítono verdiano” es hoy una categoría en sí misma, que requiere dinamismo, color oscuro, potencia para imponerse a la orquesta y capacidad para cantar “lírico” cuando es necesario.

Escamillo es un papel que muchos grandes barítonos han incluido en su repertorio (Justino Diaz, Ruggero Raimondi, Robert Merrill, Ernest Blanc, José van Dam, Sherrill Milnes, Samuel Ramey, etc, etc...), y prácticamente todos los grandes de la historia han cantado en alguna ocasión, aunque sólo fuera en concierto y no en representación, la conocida como Canción del Toreador (sic), la Toreador song que comienza “Votre toast, je peux vous le rendre...”, aria en la que el matador Escamillo explica a la concurrencia (de aquella manera) los distintos lances que implica el toreo en la plaza hasta llegar a la muerte del animal, a la victoria del torero.


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Últimas colaboraciones de Juan Antonio González Fuentes en Ojos de Papel:

-LIBRO: Jesús Pardo, Borrón y cuenta vieja (RBA Libros, 2009)


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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