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martes, 26 de febrero de 2008
Los actores del Oscar de Hollywood son europeos
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4905] Comentarios[0]
Creo que por vez primera en la historia, ninguno de los actores galardonados este año con los Oscar de Hollywood son de nacionalidad norteamericana, todos son europeos

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

Horas antes de que un debate televisivo entre los dos principales candidatos venga a influir de manera tal vez decisiva en los resultados finales de la elecciones para formar parlamento y gobierno en España, llega la noticia de la concesión del Oscar al mejor actor secundario al español Javier Bardem, miembro de una conocida y extensa saga de cómicos que lleva años sin recatarse a la hora de mostrar abierta simpatía por las políticas socialistas, y una igual de abierta y decidida antipatía por las políticas liberales y conservadoras.

La diosa fortuna ha querido que los candidatos Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se enzarcen en televisión en una batalla dialéctica por los votos indecisos precisamente el día en el que el señor Javier Bardem gana el Oscar, lo que parece signo de alguna buena suerte para el primero y de mala para el segundo candidato. Las cámaras y las distintas interpretaciones vale, por tanto, Oscar de Hollywood y presidencias de gobierno. Estaremos atentos a cómo interpretan sus respectivos papeles ante las cámaras los aspirantes a diputados y presidentes y que, como se dice en el mundo taurino, que Dios reparta suerte, aunque en este tipo de asuntos me temo que ambos contendientes, ambos “actores”, tienen incondicionales a favor o en contra hagan lo que hagan delante del foco de la cámara. Es decir, hay incondicionales de los guiones respectivos, y a buena parte del público la cara del actor o actriz, su “interpretación” le da un poco lo mismo.

Pero lo que a esta página me convoca hoy es la lectura más o menos concentrada de los nombres de los candidatos y de los ganadores de los premios de la Academia Norteamericana de Cine de este año destinados a los actores. Cinco actores y cinco actrices por cada categoría: principales y secundarios, es decir, veinte candidatos para sólo cuatro premios.

Pues bien, no sé si es la primera vez que ocurre en la ya larga historia de estos premios americanos, los más populares y seguidos por los aficionados del cine mundial, pero ninguno de los ganadores en estas categorías nació en EE.UU ni es de nacionalidad norteamericana. Daniel Day Lewis, premio al mejor actor, es nacido en Londres y tiene nacionalidad irlandesa. Marion Cotillard, ganadora del premio a la mejor actriz nació en París y es francesa. Nuestro Javier Bardem nació en Las Palmas de Gran Canaria y es, claro, español, y Tilda Swinton, ganadora del premio a la mejor secundaria, nació en Londres y es súbdita de su majestad.

Javier Bardem

Javier Bardem

Repito, ninguno de los actores premiados este año es norteamericano de nacimiento y, ninguno, que yo sepa, trabaja en exclusiva para la industria americana. El dato objetivo está ahí, y puede sumársele para el análisis el hecho de que en alguna otra ocasión, en reciente edición si no recuerdo mal del todo, ninguno de los directores candidatos tampoco había nacido en USA. El hecho en sí es una moneda, y como tal tiene dos caras. Lanzada al aire la moneda, y si no cae o queda de canto, veremos sólo una de las caras.

La primera puede hablarnos, por ejemplo, de la dimensión de una industria hollywoodiense que fagocita el talento cinematográfico europeo y lo instala en su costa proporcionándole dinero a espuertas, fama y dimensión internacional, medios y la seguridad de que podrá ser contemplado en cualquier sala de cine del mundo. Con estas condiciones, con esta zanahoria colocada delante, no es de extrañar que la industria americana, cuando llama con los dólares verdes a la puerta del cine europeo (España, Francia, Italia, Alemania..., y sobre todo Gran Bretaña) seduzca a los creadores de esta orilla del viejo mundo y se los quede. La historia es tan antigua como el propio cine, y ahí están los nombres míticos y repetidos hasta la saciedad de directores, actores, guionistas..., europeos que emprendieron el camino a California en busca de El Dorado en forma de metraje y estatuilla dorada. Esta cara de la moneda no deja de hablar, tampoco, de la negrura de su faz, pues viene a resaltar, precisamente, la ausencia de una industria europea merecedora de tal nombre, y con la pujanza necesaria para retener a sus mejores creadores en el entorno de su vieja geografía. 

La otra cara puede hablarnos, sin embargo, de la decadencia, del nivel de hartazgo reiterativo y repetitivo de una industria norteamericana en la que el talento escasea y está sometida a la tiranía brutal de las cuentas de resultados y los balances supervisados por directivos y ejecutivos que no saben quién demonios fue John Ford o Cary Grant, que piensa que Chaplin fue un ser prehistórico o que Greta Garbo fue una marca de jabón extinguido por el nuevo marketing. Es decir, podemos estar hablando de una industria que lleva conectada ya mucho tiempo al respirador europeo en forma sobre todo de actores y directores.

El canto de la moneda puede hablarnos de una tercera posibilidad no sé si más triste y más realista. Y es que el cine occidental participa por completo de la globalización, y ya no hay actores ni directores con nacionalidad alguna. Sólo son trabajadores de una industria que, por tradición, tiene su sede principal en la costa oeste de USA y desde allí exporta sus productos globalizados a todos los rincones del planeta.

Bueno, quedan aquí apuntadas algunas posibilidades, aunque seguro que si le dedico tiempo se me ocurren algunas más. Pero hoy y aquí sí quiero dejar apuntada la singularidad: todos los premios oscar de esta edición para los actores han recaído en profesionales no norteamericanos. Quién se lo iba a decir a John Wayne, o a Gary Cooper, o a Paul Newman, o a Katherine Hepburn, o a Elizabeth Taylor, o a...


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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