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jueves, 14 de junio de 2012
Al otro lado de la oscuridad, de Javier Arranz
Autor: José Membrive - Lecturas[5660] Comentarios[0]
La actividad de editor me lleva a tener que devorar libros y libros a una velocidad no recomendable, lo cual significa que a veces no aciertas. No me extraña de que libros tan buenos como “La conjura de los necios” no encontrara editor hasta después del suicidio de su autor. Últimamente el fruto de tanta y tan rápida lectura es la sensación de que, en lugar de devorar libros, soy devorado por ellos. Me está pasando mucho y el caso más sangrante es el “Al otro lado de la oscuridad”, de Javier Arranz. El argumento gira en torno a la vida de un niño que, ante la violencia que la vida supura por todos los costados, se va encerrando en un rincón oscuro hasta que la realidad cede y se abre otro mundo en el que se refugia

José Membrive

José Membrive

La actividad de editor me lleva a tener que devorar libros y libros a una velocidad no recomendable, lo cual significa que a veces no aciertas. No me extraña de que libros tan buenos como La conjura de los necios no encontrara editor hasta después del suicidio de su autor o que Carlos Barral, uno de los mejores editores, rechazara Cien años de soledad, de García Márquez.

Últimamente el fruto de tanta y tan rápida lectura es la sensación de que, en lugar de devorar libros, soy devorado por ellos. Me está pasando mucho y el caso más sangrante es el Al otro lado de la oscuridad (Ediciones Carena, 2012), de Javier Arranz. El argumento gira en torno a la vida de un niño que, ante la violencia que la vida supura por todos los costados, se va encerrando en un rincón oscuro hasta que la realidad cede y se abre otro mundo en el que se refugia. Pues bien, tenía la sensación mientras lo leía de que yo también era abducido por esa realidad extraña, yo consentía su situación y algo en mí decidía traspasar los límites de la lógica terrible, por una extraña solidaridad compasiva, para instalarme con él fuera de esta dimensión.

Los gritos, las hostilidades incomprensibles de los “mayores” me empujaban al mundo de las hormigas habladoras, lo mismo que en mi más tierna infancia me gustaba viajar al mundo en el que el cuervo y la zorra se disputaban dialécticamente el queso.

Javier Arranz: Al otro lado de la oscuridad (Carena, 2012)

Javier Arranz: Al otro lado de la oscuridad (Carena, 2012)

He comenzado a sufrir en mis carnes los golpes que se propinaba ese matrimonio extrañamente normal, esa pareja que, en nombre del amor, trata de hacerse la vida imposible. Eso que, según los protagonistas, todos entenderemos solo cuando seamos adultos.

Sufrir como niño y sufrir por ver a un niño sufrir. Lo que ocurre es que cuando cierras el libro sigues viendo vomitar violencia por radios, televisiones y demás aparatos. Es como si por todos los medios de comunicación se empeñaran en que siguieras leyendo la historia de la violencia insonorizada por los muros del dulce hogar.

¿Cuántos asesinatos habrá visto un niño a los doce años? ¿Cuántas malas palabras estarán infectando su tierna alma?

Y entonces te fijas en la calle y da la casualidad de que te encuentras a una mujer que porta una criatura de un par de años en un carrito y ella está llorando como una magdalena ante una amiga a la que le cuenta sepa dios qué. Y te fijas en el rostro congelado del angelito. Él no lo sabe, pero tú sí: está recibiendo toneladas de angustia con sabor a banca putrefacta o a palabra infectada de egoísmos. Y más vale que no sigas jugando a meterte en su piel.

Javier Arranz había escrito una gran novela de misterio La versión oficial, y ahora, solo un año después, publica otra con un registro totalmente diferente. Tiene un trabajo de bastante responsabilidad, es padre, y además interviene en alguna actividad complementaria a su trabajo, por lo que él habita también varios mundos simultáneamente.

Leer su novela me ha hecho pensar que hay que hacer algo para alejar no solo a los niños, sino también a los mayores de la violencia, para extirparnos esa absurda manía de amargarnos la vida mutuamente por asuntos baladíes.

La literatura es también esa realidad que hay al otro lado de la oscuridad, solo en ella es legítimo el uso de la violencia porque provoca que, al cerrar el libro, percibas lo absurda que es una vida convertida en un infierno a base de contraponer naderías.

La literatura es la ciencia de lo paradójico. Los personajes que en sus páginas se dibujan como entes de pura ficción, viviendo en esferas oscuras, saltan a mi conciencia cuando cierro el libro y pululan por mis acciones y por mí como profetas de la paz, gritándome que evite el infierno que ellos padecen.


NOTA: En el blog titulado Besos.com se pueden leer los anteriores artículos de José Membrive, clasificados tanto por temas (vivencias, sociedad, labor editorial, autores) como cronológicamente.

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