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Bárbara Alpuente

Bárbara Alpuente

    AUTORA
Bárbara Alpuente

    PERFIL
Bárbara Alpuente debuta con esta novela, tras haber trabajado como coordinadora de guión y guionista de televisión en series como “Camera Café”, entre otras producciones. También ha trabajado en Radio Nacional, Rolling Stone o Canal Plus. Actualmente continúa colaborando con una columna semanal en la revista Yo Dona, en la que escribe desde su primera publicación en 2005




Opinión/Entrevista
Entrevista a Bárbara Alpuente, autora de Más allá de mí: "Si cuentas contigo no hay soledad"
Por Noelia Jiménez, jueves, 01 de marzo de 2012
Con ingenuidad irónica y una frescura a ratos dulce, a ratos canalla, Bárbara Alpuente "Pasaba por aquí" cuando empezó a escribir una columna en Yo Dona. Allí daba rienda suelta a un monólogo interior que podría ser el de cualquier mujer del siglo XXI, pero de pronto hizo de su tecla la garganta de un grupo de amigas a mitad del siglo XX. Y con esas mujeres y otra más, ya en nuestro tiempo, que conecta el pasado que no dejó de irse con el presente que no termina de arrancar, ha construido Más allá de mí (Ed. La Esfera de los Libros), su primera novela.
Sorprende en este libro su voz narrativa, muy distinta de ese tono inocente y humorístico a un tiempo que suele emplear en sus columnas. Pero los personajes mandaban: "Una de las historias requería un tono distinto; más amargo, más poético, más introspectivo —explica la autora—. Era otra mujer, que en apariencia no tiene mucho que ver conmigo; una mujer del pasado que viene de un ambiente de represión y de oscuridad e inevitablemente utiliza un lenguaje completamente diferente. Al principio sí me costó, pero luego fui entrando en sus reflexiones como si el personaje de verdad existiera, y de alguna manera me fue guiando."

Ese personaje es Elvira, una madre de familia como otra cualquiera, que pasa sus días en un pequeño piso del barrio de Malasaña en los años cincuenta, hasta que la rutina, por obra y gracia de la desgracia de un hombre, deviene en un nuevo concepto de existencia: la confraternización con otras mujeres que solo encuentran salida en esta red de aliento femenino.

Nada más comenzar el libro leemos: "El mundo está repleto de señales, lo complejo es aprender a descifrarlas más allá de lo que queremos que signifiquen". ¿Eres de las que va viendo señales por todos sitios... y las interpreta según lo que quieres que te digan?

—No lo soy, pero lo he sido, y sé lo esclavo que es pensar que todo está puesto para que uno lo descifre o que todo tiene un sentido esencial. Imagino que se encuentran muchas claves en la vida que pueden llevarte a algo, pero otras muchas veces no se trata de eso, sino de eventos que van sucediendo y que no tienen por qué significar nada demasiado trascendente.

La protagonista vive así: "... sin que el sol te toque, sin que la noche te cubra, como si fueras pasando de puntillas por tu propia existencia". Uno lee esto y enseguida piensa si estos síntomas, tantas veces repetidos más allá de tu novela, no serán la señal de que estamos ante una pandemia de gente que acumula días en lugar de vivirlos. ¿Es la abulia la dolencia de nuestro tiempo?

—Me temo que en gran parte sí. Y me temo que tiene que ver con que hemos enfocado nuestra felicidad hacia el lugar equivocado. Le damos tanta importancia a la supervivencia y tan poca a lo esencial; a nuestras pasiones más allá del mundo laboral o emocional, al aprendizaje, al descubrimiento de quiénes somos. Parece que nos hemos olvidado de que el ser humano es mucho más que lo que hace con su jornada diaria.

Las protagonistas de la novela son mujeres que se ayudan unas a otras. ¿Existe más "camaradería" entre nosotras que entre ellos?

—No sé si existe más camaradería, pero es cierto que entre las mujeres hay una intimidad muy especial, que puede ser utilizada a favor o en contra de nosotras mismas.

Conjurar la soledad es una constante en la novela (y en tus columnas). ¿Por qué tanta insistencia?

—Me conmueve especialmente que le gente se sienta tan sola. Creo que es una de las sensaciones más amargas que existen y que todos hemos experimentado alguna vez. Puede sonar un poco cursi, pero uno no se siente solo si presiente su propia compañía. Y esto es lo que intento transmitir en la novela, que si cuentas contigo no hay soledad. No siempre es fácil.

Ese Más allá de mí es un universo en otro tiempo que se conecta con el presente. ¿Crees que ese "más allá" existe en la realidad, que el pasado no lo es del todo?

—El pasado no se queda atrás porque lo llevamos con nosotros allá donde vayamos. Por lo tanto, sí creo que estamos conectados permanentemente con lo que ha ocurrido, y puede incluso que lo estemos con lo que algún día ocurrirá.

"Cada folio en blanco es el escenario de todas las posibilidades". Leyendo esto, se deduce que Bárbara Alpuente no le tiene miedo a las páginas por llenar.

—Con los años ese miedo se pierde, pero nunca del todo. Todavía puede ocurrir entrar en la clásica crisis del escritor en la que piensas que no tienes nada que contarle al mundo, que no tienes nada que aportar. Ese miedo sigue vivo. Imagino que es parte del trabajo.

¿Cómo buceaste en el pasado para escribir sobre Elvira o Carmen, esas mujeres de hace décadas?

-Son historias y personajes basados en experiencias reales de mi familia, concretamente de mis dos abuelas. Ambas me contaron anécdotas sobre el pasado que he ido recuperando para la ocasión. También me rodeaba de fotos de la época, de música de la época y conseguí un estado de inspiración muy especial que me ayudó a adentrarme en el pasado con la sensación de que realmente había vivido todo aquello. La magia de la literatura.

"A cada minuto se empieza de cero". ¿Cuántas veces ha empezado de cero Bárbara Alpuente?

—De cero realmente ninguna, siempre llegas arrastrando algo, pueden ser traumas, recuerdos o puede ser experiencia, eso ya depende de cómo lo estés haciendo con tu vida. Pero es cierto que en mi profesión te acostumbras a empezar nuevos proyectos cada poco tiempo, con todo lo que eso implica. La estabilidad para mí no existe. Para bien y para mal.

Guionista, columnista y ahora novelista. ¿Con qué "-ista" te quedas?

—Con todas. Creo que mi oficio de guionista y columnista me han ayudado mucho a estrenarme como novelista. Creo que mi experiencia como novelista me ayuda ahora como guionista y columnista. Mientras pueda elegir, no me gustaría descartar ninguna opción relacionada con escribir.
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