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Clara Rojas

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Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano

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Consuelo González de Perdomo

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Hugo Chávez

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Álvaro Uribe

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Rey Juan Carlos I

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Juan Carlos Rodríguez Zapatero

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Iván Ramírez

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Jose Manuel Durão Barroso

Jose Manuel Durão Barroso

Javier Solana

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Análisis/Política y sociedad latinoamericana
Las FARC, España y los "españoles"
Por Carlos Malamud, lunes, 4 de febrero de 2008
El presidente de Colombia Álvaro Uribe realizó una breve gira por Europa en la segunda quincena de enero de 2008. Entre sus objetivos estaba relanzar el trabajo del grupo de países amigos (España, Francia y Suiza) en pos del canje humanitario, explicar la situación del tema tras los sonados acontecimientos que rodearon la liberación de Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo y contrarrestar el llamado de Hugo Chávez para que las FARC dejen de ser consideradas una organización terrorista. De ahí la visita a la sede de la Unión Europea (UE), en Bruselas. Y de ahí también, el gran enojo de las FARC con la gira, con los resultados obtenidos y con algunas de las reacciones frente al tema, especialmente de España.

Esta historia, sin embargo, comienza en otra parte de la vieja Europa, ya que en algún lugar de las montañas de Estocolmo se encuentra la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol). Pero, ¿qué es Anncol? Una lectura reposada y poco sesgada de los contenidos de su página web nos puede llevar a la conclusión que lo menos que se puede decir de ella es que está muy próxima a las FARC o que simpatiza en extremo con su causa. Sin embargo, lo que no se puede decir, porque no es políticamente correcto y además enfada mucho a los responsables de la agencia noticiosa, es que ésta sea un apéndice de las FARC o que esté bajo su égida.

Por eso, y pese a publicar antes que nadie todos los comunicados de la organización terrorista y defender todas y cada una de sus hazañas y a sus valientes comandantes, sus directivos señalan que  “Anncol no es una Agencia de las FARC” sino una “agencia alternativa, creada por exiliados políticos colombianos con ayuda de personalidades nórdicas” y que “tiene una posición de prensa alternativa, independiente, no neutral, que analiza el acontecer colombiano desde posiciones de izquierda”. De no ser de esta forma, de ser efectivamente Anncol la caja de resonancia de una organización terrorista denunciada por la Unión Europea (UE), el precio a pagar podría ser muy caro y consistiría lisa y llanamente en el cierre de la mayor caja de resonancia y fuente constante de panegíricos hacia quienes hoy por hoy son de los mayores violadores de los derechos humanos en Colombia.

En la lectura de las FARC la España democrática no tiene ninguna entidad, sólo existe “la España de Franco a pesar de estar muerto este dictador”, y lo único citable es el “Estado Español”

¿Por qué tanto interés con Anncol? Porque tras la visita de Álvaro Uribe a Madrid y Bruselas, la agencia de prensa alternativa dedicó algunos sabrosos comentarios a España, al rey Don Juan Carlos, al gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y a los empresarios españoles. Se trata de unas opiniones que no tienen desperdicio y que vale la pena considerar y analizar con algo de detalle, dado su carácter pedagógico y, al mismo tiempo, antidemocrático. Por si todo eso fuera poco, en una muestra más de erudición y sabiduría, desde las mismas páginas de Anncol, el dirigente de las FARC Iván Márquez, recibido con bombos y platillos por Hugo Chávez cuando éste intentaba mediar en lo relativo al canje humanitario, agregó a Jose Manuel Durão Barroso, nuestro actual presidente de la Comisión Europea, a la lista de “españoles” ilustres. ¡Y nosotros sin saberlo!

Para comenzar, el comandante Márquez, miembro del secretariado de las FARC, señaló que si el gobierno colombiano se mantiene en el poder es gracias al “apoyo militar y político del gobierno de los Estados Unidos, del Rey [de España] y el gobierno del Estado Español”. Curioso como en la lectura de las FARC la España democrática no tiene ninguna entidad, sólo existe “la España de Franco a pesar de estar muerto este dictador”, y lo único citable es el “Estado Español”. En realidad, el asombro deja de ser tal si leemos el final de su comunicado, cuando afirma que Uribe fue recibido por “el Borbón en su resaca, también [por] el perverso Solana, y [por] el presidente español, que debieran más bien reconocer la autodeterminación al país vasco en lugar de avalar sinvergüenzas.” Como para un terrorista no hay nada mejor que otro terrorista no llama en absoluto la atención que el comandante Márquez se haga eco del lenguaje y la terminología de ETA.

Resultan reveladoras las palabras de Anncol y de las FARC sobre si mismos y sobre los demás, sobre las virtudes propias y las lacras ajenas, sobre su voluntad de servicio comparada con la más burda ansia de poder de los otros, con la inmarcesible virgindad de su bondad guerrillera frente al abominable terrorismo paramilitar de la democracia formal y burguesa

Por si todo esto fuera poco, Márquez nos presenta a Javier Solana y a Durão Barroso, “ambos españoles” (sic), como “exponentes imperiales”. Ante el temor de que tanta tacha no alcanzara a descalificar rotundamente a los nuevos enemigos de la humanidad el comandante da una nueva vuelta de tuerca y remacha: Solana y Barroso “aún se creen dueños de la América Latina” y por eso “le gritan a los presidentes soberanos de Latinoamérica: `Por qué no te callas?´”. El enfado de Anncol y de las FARC con España y con la UE viene determinado por el firme apoyo otorgado por ambos a la democracia colombiana en su lucha contra el terrorismo y en su negativa a sacar a las FARC de la lista europea de organizaciones terroristas. Hay que recordar una vez más que Anncol y las FARC no son la misma cosa con ánimo de no ser malinterpretados.  La crítica se basa en que Javier Solana tuvo la osadía de decir que "Uribe tiene todo nuestro apoyo en la batalla en que está implicado en este momento contra el terrorismo" y Durão Barroso la de solicitar la liberación de los más de 700 rehenes en poder de las FARC. Según Anncol, unas “cifras hasta ahora no especificadas por nadie en Colombia ni ratificadas por la guerrilla colombiana”, en definitiva “la mentira como forma de condicionar mentes”.

En este repartir a diestra y siniestra los empresarios y las empresas españolas también recibieron lo suyo. En las mismas páginas de Anncol podemos leer que a su vuelta de Europa Uribe retornó a su país con las manos vacías, “salvo la entrega de la soberanía nacional a las multinacionales españolas. Que al igual que las multinacionales gringas, y otras, tiene las manos untadas de sangre de los asesinados por los narco-paramilitares a quienes ellas les pagaban para que hicieran el trabajo sucio”. Es conmovedor el simplismo omnicomprensivo de quienes al mismo tiempo son los maestros del doble rasero. Por eso, resultan sumamente reveladoras las palabras de Anncol, de las FARC y de sus principales dirigentes sobre si mismos y sobre los demás, sobre las virtudes propias y las execrables lacras ajenas, sobre la voluntad de servicio que los mueve en comparación con la más burda ansia de poder de los otros, con la inmarcesible virgindad de su bondad guerrillera frente al abominable terrorismo paramilitar de la democracia formal y burguesa. En otro momento volveré sobre el doble rasero y el doble lenguaje, de momento sólo quería resaltar el carácter amigable con que las FARC y sus aliados tratan a España, a la democracia española y, en definitiva, a todo lo español.

 

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