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Opinión/Cartas al director
Acerca de la reseña de Justo Serna de Travesuras de la niña mala, obra de Mario Vargas Llosa
Por Carta, martes, 08 de enero de 2008

Luego de leer la critica de Justo Serna a la novela de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala, me llamó la atención su siguiente afirmación: "Creo que es la parte menos valiosa de la obra: ese contexto de un sociologismo y de un historicismo enfáticos. En cambio, cuando la novela abandona la radiografía urgente haciendo explícitos los recursos del folletín, entonces..."

Como peruano e inmigrante --resido en Canadá-- mi interpretación de la obra necesitaba de ese entorno socio-político para capturar la esencia de lo que en mi opinión Mario Vargas Llosa ha querido transmitir: "La niña mala representa a Perú".
 
La genialidad de la obra, desde mi perspectiva, reside en la parábola mediante la cual se asimila la atracción dolorosa e idealista que tiene un hombre de conceptos claros --Ricardo Somocurcio--, enfermo de amor por una mujer que sabe arribista pero que le provee de gozo, con la atracción, no menos dolorosa e idealista, que tienen otros peruanos de objetivos claros que residen en el extranjero por una patria --Perú-- en la que se saben forasteros y donde no es muy difícil adivinar el trato agresivo y egoísta que recibirán si insisten en estrechar sus lazos con su país --el mismo trato que recibiría Paul Escobar y Alberto Lamiel, el sobrino idealista llegado de MIT para "hacer patria"--
 
Es bueno recordar que pese a todo el trabajo profesional de Mario Vargas Llosa desplegado a lo largo de su vida, fue un advenedizo improvisado quien le arrebato la posibilidad de convertirse en presidente de Perú, gracias al voto popular.
 
Puede que mi particular contexto y entendimiento de la realidad política/económica peruana me hallan llevado a esta interpretación, pero de cualquier modo, es el autor el único que puede darnos el verdadero sentido de la obra.
 
Saludos cordiales 
Dagoberto Torres
Oakville, Ontario (Canadá), 1 de enero de 2008 

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