Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
Historial de visitas

· Peña Nieto (Visitas 2)
· Ciudadanos de Cataluña: el principio del fin del discurso identitario (Visitas 2)
· Flores que esperan el frío de Esther Muntañola (Visitas 2)
· Cyborgs (Visitas 2)
· José Cereijo, poeta del silencio (Visitas 2)
· Las raíces de la demagogia sectaria de la izquierda gubernamental (Visitas 1)
· Gentle Spirit, CD de Jonathan Wilson (Visitas 2)
· Cabrera: el último paraíso del Mediterráneo (Visitas 2)
· Guía de Copenhague (Visitas 1)
· Tomboy, película de Céline Sciamma (Visitas 1)
· The Walking Dead. Apocalipsis zombi ya (Errata Naturae, 2012) (Visitas 1)
· Entrevista a Francisco Cárdenas, autor de Es mi hija (Visitas 1)
· El derecho a decidir. Las consecuencias estratégicas del secesionismo catalán (Visitas 2)
· Jóvenes (Visitas 1)
· México: pactar o destruir (Visitas 1)
· Epistolario de María Zambrano a Gregorio del Campo (Visitas 2)
· Amor bajo el espino blanco, película de Zhang Yimou (Visitas 1)
· El dibujo y la palabra: Dibujos y fragmentos póstumos de Baudelaire (Sexto Piso, 2012) (Visitas 1)
· Flexibilidad laboral frente a despidos (Visitas 1)
· América Latina y las revueltas del Norte de África (Visitas 1)
· Ovidio mira el Danubio (Visitas 1)
· El pacto como pretexto en la perspectiva de la evolución política mexicana desde 1968. México. Por los caminos de Sancho (Visitas 1)
· El espejismo de la igualdad en el ámbito laboral español (Visitas 2)
· Otras mirada teológicas: Juan José Tamayo, Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo ( Herder, 2012) (Visitas 1)
· La buena memoria (Visitas 1)
· W. S. Merwin: Perdurable compañía (Visitas 1)
· Pax (Visitas 1)
· Kiseki (Milagro), película de Hirokazu Kore-Eda (Visitas 1)
· Goodbye, Punch (Visitas 1)
· Pecados y milagros, CD de Lila Downs (Visitas 1)
· Narrar el sentido de la vida: La cabeza en llamas, de Luis Mateo Díez (Galaxia Gutenberg, 2012) (Visitas 1)
· La esclavitud en el Sáhara Occidental (Visitas 1)
· Entrevista a Luis Viejo, autor de Ausencias (Visitas 1)
· Precisiones acerca del artículo Origen africano del antiguo Egipto y del renacer cultural en Grecia (Visitas 2)
· Intolerancia (Visitas 1)
· Los mundos de Haruki Murakami (Visitas 1)
· Another Year, película de Mike Leigh (Visitas 2)
· Boardwalk Empire (Terence Winter, 2010): whisky y ambición (Visitas 1)
· Pablo Ignacio de Dalmases: Viajes por las 19 Españas. Las huellas de los piratas en Fuerteventura (Visitas 1)
· Entrevista a Eugenia Rico, autora de El fin de la raza blanca: "A nuestro lado la sociedad es una ficción y en la ficción está la verdadera realidad" (Visitas 1)
· Justo Serna: La imaginación histórica. Ensayo sobre novelistas españoles contemporáneos (Fundación José Manuel Lara, 2012) (Visitas 1)
· Entrevista a Fernando Siale, autor de En el lapso de una ternura (Visitas 1)
· No, película de Pablo Larraín (Visitas 1)
· El árbol de la vida (The Tree of Life), película de Terrence Malick (Visitas 1)
· Entrevista a Manuel Pérez Otero, autor de Cerca del mundo (Visitas 1)
· La noche más oscura (Zero Dark Thirty), película de Kathryn Bigelow (Visitas 1)
· La Guerra Fría (Visitas 2)
· Entrevista a Alicia Quaini y Ulises Diego, autores de Rutas de salida (Visitas 2)
· Studio 60 de Aaron Sorkin. Sobre televisión (Visitas 1)
· Mala, CD de Devendra Banhart (Visitas 1)
· Entrevista a Sergio Girona, autor de El hombre que habla y habla (Visitas 2)
· Devuélveme a las once menos cuarto de Víctor Charneco: cuando los sueños se apoderan de la realidad (Visitas 1)
· Entrevista a Ricardo Rabella, autor de El tren está por pasar (Visitas 1)
· Entrevista a Blas Gallego, autor de Donde anidan los sueños (Visitas 1)
· De censuras, chalados y cartas indianas (Visitas 1)
· La farsa valenciana. Los personajes del drama (Visitas 1)
· Los nombres del árbol. Apuntes en torno a El árbol de la vida, de Terrence Malick (Visitas 1)
· Manuel Rico retiene con fuerza la memoria en su Fugitiva ciudad (Visitas 1)
· En Venezuela todos son derechos y humanos (Visitas 1)
· Entrevista a Maribel Juan Fernández, autora de Ruperta (Visitas 1)
· Entrevista a Bárbara Alpuente, autora de Más allá de mí: "Si cuentas contigo no hay soledad" (Visitas 1)
· Entrevista a Víctor Charneco, autor de Devuélveme a las once menos cuarto (Visitas 1)
· Entrevista a José Membrive, autor de El Homo Transcendente (Ediciones Carena, 2013) (Visitas 1)
· Thoreau, Ortiz, De Negri, Ellsberg, Sulzberger, Bradlee, Manning, Snowden, et al (Visitas 1)
· Entrevista a Zamir Bechara, autor de Naranjo amargo (Visitas 1)
· El mensaje del muerto, de Florence Marryat (Alba, 2012) (Visitas 1)
· Entrevista a Martín-Loeches: “Todo, absolutamente todo, está en el cerebro” (a propósito del libro El cerebro de Buda. La neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría) (Visitas 1)
· Huida hacia adelante (Visitas 1)
· Entrevista con Martín Caparrós, autor de Los Living: “Escribir una novela es el único antídoto que conozco frente al caos del mundo” (Visitas 1)
· Entrevista a Merche Rodríguez, autora de Colgados ;-) Emociones en la red: "Quedarse en la Red no conduce a nada positivo" (Visitas 1)
· El Homo Transcendente (Visitas 1)
· El hombre menos alemán del mundo: a propósito de la reedición de Alemania: impresiones de un español (Renacimiento, 2012), de Julio Camba (Visitas 1)
· José Fernando Siale DJangany: En el lapso de una ternura (Ediciones Carena, 2011) (Visitas 1)
· ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website? (Visitas 1)
· Sobre péndulos en América Latina (Visitas 1)
· Contrabendo, CD de Calvin Russel (Visitas 1)
· La ciudad de la niebla: a propósito de la reedición de Londres (Reino de Cordelia, 2012), de Julio Camba (Visitas 1)
· Tyrannosaur (Redención), película de Paddy Cosidine (Visitas 1)
· Somewhere, película de Sofía Coppola (Visitas 1)
· Entrevista a Pere Puiggròs, autor de Huevos Ana (Visitas 1)
· Wise Up Ghost, CD de Elvis Costello and The Roots (Visitas 1)
· México, D.D.O. (Visitas 1)
· José Luis Castillejo y la escritura experimental (Visitas 1)
· Entrevista a Germán San Nicasio, autor de Diario de un escritor delgado: “Soy una mezcla de Kurt Cobain y Belén Esteban” (Visitas 1)
· Charlie Hebdo y los dos salafismos: los mecanismos de construcción del discurso identitario del Frente Nacional francés (Visitas 1)
· Pacto o conflicto en México (Visitas 1)
· Un amigo de Dios: memoria y nostalgia de Tolkien (Visitas 1)
· La política de Zapatero, ¿mera cuestión de estilo?
(Visitas 1)

· La historia y la fatalidad. Lecciones breves de Albert Camus (Visitas 1)
· Henry y Cato, de Iris Murdoch (Impedimenta, 2013) (Visitas 1)
· La Constitución europea: de entrada sí (Visitas 1)
· Marc Antoni Broggi: Por una muerte apropiada (Anagrama, 2013) (Visitas 1)
· La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención (Visitas 1)
· Después de la batalla de Génova (Visitas 1)
· Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red (Visitas 1)
· Historia e imaginación. Conversación con Justo Serna (Visitas 1)
· Gloria, película de Sebastián Lelio (Visitas 1)
· Zapatos, rutas y resacas: Canciones de la gran deriva, de Vicente Muñoz Álvarez (Origami, 2012) (Visitas 1)
· Corrupción y derechos humanos en Argentina: un cocktail explosivo con trasfondo electoral (Visitas 1)
· Insistencia en el canto. Una lectura de Epitafio / 18 Cantares de la patria amarga, de Yannis Ritsos (Visitas 1)
· Y las cucharillas eran de Woolworths, de Barbara Comyns (Alba, 2012) (Visitas 1)
· Plàcid Garcia-Planas: Como un ángel sin permiso. Alucinación en Kandahar: Velvet Underground (Visitas 1)
· Shame, película de Steve McQueen (Visitas 1)
· El sombrero del cura, de Emilio de Marchi, novela precursora del ‘giallo’ italiano, vuelve a publicarse en España más de un siglo después (Visitas 1)
· Galileo y su viaje al centro del Infierno (Visitas 1)
· La modernización del discurso identitario del Frente Nacional francés de Le Pen (Visitas 1)
· La gracia irremediable. Álvaro Pombo: poéticas de un estilo (Visitas 1)
· Ecoparque de Trasmiera (Cantabria): la vida al ritmo de las mareas (Visitas 1)
· Entrevista a Plàcid Garcia-Planas, autor de Como un ángel sin permiso. Cómo vendemos misiles, los disparamos y enterramos a los muertos (Visitas 1)
· Mario Luzi: Honor de la verdad (Visitas 1)
· El uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamas (Visitas 1)
· Hartos de conflictos (Visitas 1)
· Entrevista a Francisco Javier Carballo, autor de Circo Ensayo (Visitas 1)
· La historia: caos, orden, proceso y contexto (Visitas 1)
· Miguel Ángel Molfino: Y colorín, colorado, tu vida ha terminado (Visitas 1)
· La esvástica euskonazi y el derecho al sufragio
(Visitas 1)

  • Novedades

  • Cine

  • Sugerencias

  • Música

    La cultura de la rebelión juvenil. Del Pop al Punk (por María Verchili)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

  • Blog

  • Creación

  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
María Zambrano: <i>Cartas inéditas (a Gregorio del Campo)</i> (Linteo, 2012)

María Zambrano: Cartas inéditas (a Gregorio del Campo) (Linteo, 2012)

    TÍTULO
Cartas inéditas (a Gregorio del Campo)

    AUTOR
María Zambrano

    EDITORIAL
Linteo

    EDICIÓN E INTRODUCCION
Mª Fernanda Santiago Bolaños

    OTROS DATOS
ISBN: 987-84-960667-82-0. Ourense, 2012. 292 páginas. 22 €



María Zambrano en los años 20 (fuente: wikipedia)

María Zambrano en los años 20 (fuente: wikipedia)

Rogelio Blanco es doctor en pedagogía, licenciado en antropología, en filosofía y letras y diplomado en sociología política (foto gentileza editorial Berenice)

Rogelio Blanco es doctor en pedagogía, licenciado en antropología, en filosofía y letras y diplomado en sociología política (foto gentileza editorial Berenice)


Reseñas de libros/No ficción
Epistolario de María Zambrano a Gregorio del Campo
Por Rogelio Blanco Martínez, lunes, 10 de diciembre de 2012
Los clásicos siempre nos aguardan sorpresas; quizá tal capacidad sea una exigencia de su permanencia como tales. María Zambrano, y desde hace años, es continua novedad. La edición de nuevos textos, las reiteradas reediciones o las traducciones de sus obras más la permanente cita de sus textos en todo tipo de discursos como refuerzo a lo que se desea transmitir y, en esta ocasión, la publicación de un epistolario sorprendente hacen que la presencia de la filósofa andaluza sea reiterada en los medios. En este caso asistimos a la bella edición de un epistolario propio de la etapa adolescente, 17 años, con su novio Gregorio, a quien conoce en su condición de cadete de artillería en la academia militar de Segovia, ciudad a la que la filósofa llegó con sus padres siendo niña, en 1909, y en la que transcurrieron sus años juveniles hasta que se traslada a estudiar filosofía en Madrid. El cadete alcanza el grado de capitán y es fusilado al inicio de la contienda guerracivilista del 36 por parte de los golpistas, pues, destinado en el cuartel Palafox de Zaragoza, se negó a secundar la rebelión.

El libro reúne setenta cartas y  misivas escritas en la década del 1920,  custodiadas por la familia Del Campo y que llegado el momento decide entregarlas a la filósofa y miembro de la Fundación María Zambrano, Mª Fernanda Santiago, quien ordena los textos y realiza una introducción contextual a la correspondencia  y a su lugar, Segovia; ciudad que Mª Fernanda recorre como "cuerpo de la ciudad para descubrir el alma" de estas misivas.

 

Ciertamente la filósofa fijó en su testamento la edición de la correspondencia que poseía tras diez años de su fallecimiento. Ya han aparecido editadas otras recopilaciones, mas ninguna carta de Gregorio;  quizá Zambrano, al igual que en otros casos decidió no conservar muchas de las cartas recibidas. En el presente volumen sólo aparecen las emitidas. El cruce siempre favorece la riqueza, no obstante esta muestra da buena cuenta de la tensión de una joven en años de crecimiento, de formación, en los que el amor es tan señero. Así pues el presente conjunto documental es sorprendente, pues la mayoría del corpus epistolar conservado en la fundación homónima de la filósofa fundamentalmente aguardan cartas de contenido más bien intelectual  u otras cuestiones amicales o referidas al exilio o las necesidades materiales que padecía. Son conocidas las relaciones amorosas de Zambrano con su primo Miguel Pizarro, con su marido -el historiador Alfonso Rodríguez Aldave- o con el doctor Gustavo Pittaluga, pero quienes estuvimos cerca de María a su vuelta del exilio manteníamos conversaciones diversas y ella confiaba sus cuitas, incluso sus amores, y en ningún momento me informó de ésta ni del hijo concebido

 

Más allá de estas precisiones las cartas deben entenderse como propias de una joven apasionada que abiertamente manifiesta contradicciones y dudas, cautelas y desconfianzas, que anhela construirse a sí misma y sin vaciarse o abandonar su proyecto vital. Es sorprendente la calidad expresiva de la adolescente y la tensión intelectual sentida y manifestada a su compañero. A la sazón Zambrano estaba inmersa en los estudios de filosofía y el los textos se refleja el pulso de sus lecturas; por lo tanto el lector puede percibir la intensidad comunicativa de la enamorada y la expresión de inquietudes conjugadas entre las circunstancias  personales, familiares y del momento con frecuencia emitidas  con el atrevimiento propio de quien se dirige a una persona singularizada, su amor juvenil.

 

La presente publicación es gracias a la generosidad de la familia por la conservación y entrega de las cartas, a la acción del editor(Manuel Arroyo), y sobretodo al esfuerzo de Mª Fernanda Santiago Bolaños. Esta asociación permite llenar un vacío biográfico de la filósofa adolescente dispuesta a no perderse su momento de amor "tanto más desesperado cuanto más consciente". El dolor y el amor no se esconden, tampoco los silencios y la memoria, a los que sólo se pueden soterrar mas nunca enterar definitivamente; siempre surgen y, en este caso, como las calles de Segovia, que siempre conducen hacia arriba, en ascenso, y nunca hacia el hondón.

 

Finalmente se debe señalar la intensa introducción de la responsable de la edición, una estudiosa y conocedora de la obre de la filósofa. La tarea de la escritora Mª Fernanda Santiago  Bolaños ayuda a la contextualización  en el lugar y a la ubicación de los personajes próximos a Zambrano en esta etapa de su vida: la ciudad de Segovia de inicios del siglo XX y dos jóvenes enamorados en proceso de búsqueda y diseño de sus vidas en una España compleja. La ciudad se funde en sus vidas, de ahí que llegado el momento "Segovia será un lugar de la palabra",  sus vidas se entregan en las angostas calles segovianas y se entrelazan sentires compartidos.

 

La riqueza intelectual de los grandes intelectuales españoles del exilio es sugerente.  Necesitaban mantener vínculos con los que permanecieron en España tras la guerra y entre sí desde diversos puntos. Un modo de soportar el tedio, pues como refiere A. de Saint-Exupéry, respecto de la contienda española en Un sentido de la vida, "una guerra civil no es una guerra, sino una enfermedad". Esta correspondencia no responde al exilio de la filósofa, pero sí otro lote de dieciséis cartas recientemente logradas, dirigidas americanista Waldo Frank y recientemente publicadas en la Revista de Hispanismo Filosófico (nº 17-2012). Los referidos diez años testamentariamente establecidos por Zambrano para la edición de su correspondencia ya están cumplidos. Sus obras completas empiezan a editarse. Aparecerán más cartas por ella emitidas y no controladas. Será preciso habilitar un volumen que aglutine la mayor parte y cargado de las necesarias citas y referencias de ayuda. Sin duda este conjunto pertenece al primer periodo, posiblemente el menos rico en cantidad, pero necesario para llenar huecos biográficos.


Selección de cartas



 

CARTA III

 

Hoy 9 de diciembre.

 

He sentido hace un momento unas ganas muy grandes de escribirte porque me daba cuenta, fuerte y serenamente, de que te quiero y de que estoy para siempre unida a ti. ¡Si tú supieras lo q. he cambiado desde que te conozco y te quiero! Para que luego, querido, me digas que no soy más que un amasijo de ideas. Quizá tengas razón, pero entonces había que convenir en que las ideas son la medida de la persona, su razón que la une a la vida y que es su vida.

 

Mira, dirás que soy rencorosa, pero en esos momentos en que veía con claridad y espontaneidad lo unida que estoy a ti, lo que soy y lo q. he evolucionado, en esos instantes, digo, han sonado en mis oídos aquellas trágicas palabras y… yo no sé cómo decirte… Pero no, no quiero hablar nada de eso porque mi orgullo y mi sentido aristocrático de la vida me impide el defenderme de una injuria. Y es más, me molesta decirte cosas buenas, que te hagan recordar aquellas molestas frases y ver su injusticia.

 

Verdaderamente si a mí alguna vez me procesaran, como no tuviese yo algo que representara para mí más que ningún otro sentimiento mío, sería capaz de dejarme condenar por no defenderme.

 

Y si vieses con la indiferencia que miro todo y lo apartada de todo que estoy. Me encuentro por completo en tu manera de pensar y de ver la vida; lo noto en cualquier detalle (que son los que revelan la verdad) y en el estado general de mi alma, en las impresiones que me dan las cosas; en fin, en todo. Por eso me indigna el que nosotros mismos, que debemos mirarnos como una sola y misma cosa tengamos esas disputas tan agrias, es gana de fastidiarnos nosotros mismos. Mira, en verdad te digo que entre nosotros dos no nos debemos ofender y molestar por nada; cuando procedamos mal en algo, eso sí, avisarnos y detenernos, pero serenamente y sobre todo sin enfadarnos el uno contra el otro; eso es lo único, lo verdaderamente malo, lo que puede tener importancia; lo demás con cariño y confianza se resuelve muy fácilmente.

 

Y pensar, querido, que a estas horas irás solico en tu asiento del tren, hacia tu tierra, hacia tu madre y yo aquí escribiéndote…

 

Si vieras cómo he sentido tu falta hoy; esta noche, cuando tomaba café después de cenar, qué penica me da! cuánto sentí la falta, tan bien como estuvimos anoche. Y pensaba en cuando le tomemos todas las noches junticos, después de haber trabajado en el día, ya solicos, entregados sólo a querernos, qué bien!... Parece que ya siento la emoción de esas horas llenas de dulzura y de paz, todo estará calladico a nuestro alrededor, y el aire y las cosas todas tendrán un aroma y una expresión de esa calma llena de efluvios de pureza y de felicidad. Mira, será una habitación no muy grande, con mucha luz, pero velada de un tono claro para que nos envuelva y nos recoja mansamente en una atmósfera que nos aísle del mundo; allí estaremos queriéndonos. Y en invierno tendremos una chimenea encendida, verdad? Y todo será muy bonico, muy bonico y nosotros más (Oye: verdad que me quieres?)

 

¡Qué penica este tiempo que tendremos que estar separados y con pocas esperanzas de vernos! pero mira, yo creo que nos servirá para trabajar y probar la fortaleza de este querer y yo creo que para llegar a esa dicha es menester antes merecerlos en días duros de trabajo y ausencia. En ese tiempo desde que tú acabes hasta que nos unamos para siempre, hemos de forjar nuestra vida futura y nuestra dicha; porque, querido de mi alma, hasta ahora poco hemos hecho; todo ha sido sentir y esperar, pero hacer, poco, querido, mejor mucho, porque hemos hecho que nos sintamos en condiciones para trabajar por nuestro ideal y hemos hecho el ideal; ahora a trabajar por conseguirlo.

 

si te tuviera a mi lado con qué fe te abrazaría y con qué pureza! te abrazaría sólo con el alma. ¡Qué hermoso es, queridísimo mío, sentirse el cuerpo transparente y sin peso, sin personalidad propia, sólo sostén del alma, su expresión material. Pero esto no ocurre siempre ¿verdad? ¡Y qué le vamos a hacer… si eso fuera siempre, entonces, trabajo, lucha, purificación, redención, serían palabras huecas y sin sentido. Nuestra marcha sobre la tierra se funda precisamente en que hay mal, en que hay instintos bajos que espiritualizar, que redimir; nuestra labor es esa: elevar lo inferior, hacer de las cosas materiales cosas transidas de espíritu, de alma, de pureza. Pero eso es difícil y no se consigue siempre, y sobre todo tenemos que ver una cosa: que llevando la marcha de querer elevar y purificar cosas bajas, no es nada extraño que muchas, muchísimas veces lo consigamos, pero en cambio otras, bien porque nuestra energía espiritual esté un poco apagada o porque la material esté en auge, no nos sea posible conseguirlo y nos veamos reducidos en vez de a dos almas sin cuerpo, a dos cuerpos sin alma. Debemos deplorarlo, sí, porque es triste, pero no desesperar por ello, porque nos pasará, querido, nos pasará. Es fatal.

 

En fin, que estoy contenta, muy contenta, muy contenta y lo estaré aún más. Sólo deseo queridísimo de mi alma que tú veas todo lo que digo tan claro como yo, no por mis pobres palabras sino porque te nazca de adentro y te inunde el alma de luz, como una bendición de dios.

 

¡Que él te bendiga que ya vas a tener la dicha de estrechar a tu madrecica de tu alma contra tu pecho acuérdate de mí en esos momentos de divina dulzura!

 

Quizá esto no sea muy a propósito para mandar ahí, a tu casa; pero tu madre tiene un corazón muy grande y una sabiduría que nace de él y si acaso se lo lees sabrá comprenderlo, te lo mando porque creo que te servirá de algo.

 

Adiós hijico mío. Te veo solico en el tren ¿cómo estarás? Cuando esta recibas estarás con el alma llena de alegría en esa bendita familia.

 

Muchos besicos a tus hermanicos. ¿Les gustará el retrato? a tu madre un abrazo fuerte, muy fuerte y a ti otro fuerte también y puro y un besico en el q. va lo mejor de mi alma. Tuya que te quiere.

 

María

 

Perdóname si en algo te molesto. Adiós, queridico de mi alma. Adiós. Te vuelvo a besar y también a tu madre.

 

CARTA IX

 

12 de mayo

 

Te voy a escribir, quizá por última vez, cuando el estado de mi alma es menos a propósito para hacerlo, cuando el dolor callado y profundo, ese dolor que no salta ha sustituido en ella a otros sentimientos menos duraderos, pero más asequibles a ser expresados.

 

Sin embargo así lo he querido; he contenido dentro de mí en estos días todo un volcán de sentimientos ardientes y exaltados que surgieron en mí al conocer todo el valor de mi desgracia, pues al leer tu carta el jueves no me di cuenta de todo lo que significaba y ¡cómo me iba a dar! cómo iba yo a ver que tú, que mi niñico en quien yo tenía todas mis esperanzas, en quien confiaba como en un dios, cómo iba yo a creer q. me iba a juzgar de una manera tan injusta y tan soez. Han pasado ya dos días y aún no lo creo, ni podré nunca creerlo en la vida. Di, es posible que insultes de ese modo a quien no ha tenido más pecado que el quererte con toda su alma, a quien te hubiera dado su sangre gota a gota, a quien ahora mismo te perdona todo el destrozo que has hecho en lo más delicado y noble de su alma, en aquello que por mejor he tenido consagrado a ti. ¿Y es que tú no sabes, di, no lo recuerdas? no recuerdas que esas cosas que ahora «te da asco el recordar» y que has hecho por transigir «conmigo», han partido casi siempre de ti y se han realizado por ser esa tu voluntad, y demasiado sabes que para mí, a veces, han sido verdaderos sacrificios, pues yo ni lo deseaba ni sacaba nada de ello, más que la satisfacción de haberte complacido y de servirte de algo. ¡Que te he ensuciado yo! yo que en esos momentos he albergado en mi alma sentimientos tan puros e inegoístas como tú «el limpio» jamás podrías ni soñar. Y si ha habido disparidad en esos actos, es a mi favor, puesto que tú, según se deduce, los hacías empujado por la vil necesidad material y por debilidad de oponerte, y yo, yo la «sucia» ni sacaba nada materialmente y los hacía sólo, lo entiendes?, sólo por cariño hacia ti y por no negarte nada. Y eso tu conciencia lo sabe.

 

Y además si yo hubiera pretendido engañarte y hubiese hecho esas cosas como las hacen esasque tú nombras tanto, por estar en espíritu cerca de ellas, (aunque te creas lo contrario), no te hubiese hecho alto a cada momento para hacerte examen de conciencia ¿es que también se te ha olvidado que yo siempre he hecho todo lo posible por mantenerte despierta y tranquila la conciencia, así como las seguridades que tú me dabas acerca de ello.

 

Y a ti que tantas nauseas te producen los demás, no te dan ahora de ti mismo, di, no te da asco y vergüenza de decirme lo que me has dicho tan sin justicia y tan sin razón, descargando en una pobre mujer que sólo tiene fuerza para quererte y admirarte, descargando en ella toda la hiel de tu alma. Di, sé bueno una vez más (ya que otras muchas veces lo has sido y ya ves cómo a mi la pasión no me ciega) y baja a tu conciencia, a la verdadera conciencia reflejo de la verdad y no de las pasiones egoístas y malas, y ella te dirá cómo has faltado con tus palabras injustas y soeces ante todas las cosas buenas y profundas de la tierra. Mira cómo yo, siendo

tan sucia, me desnudo de todo rencor, de toda indignación para hablarte con la verdad y porque no ves mi corazón, que en estos momentos está lleno de ternura hacia ti.

 

Dime, queridico mío, qué es lo que hay en tu alma para que te se [sic] nuble la razón de ese modo? Porque una de dos: tú has estado conforme durante meses enteros con ciertas cosas (y no por estar envuelto en ellas, pues han transcurrido muchos días sin que ocurran) y hasta contento y me has alentado a mí muchas veces, y ahora te da asco sólo el recordarlas, ¿cómo explicarlo?

 

En fin tengo la cabeza hecha un bolo, me duele y me duele todo el cuerpo y toda el alma. no te digo lo que quisiera decirte pero comprendo que tampoco me es posible ahora el hacerlo. Además que Leandra sigue mala y te tendré que mandar esta con su hermana que se irá enseguida.

 

Y no tengo fuerza para decirte todo tu proceder pues estoy completamente agotada por el dolor y llena de cariño y de ternura hacia ti, tanto que como tu madre, en una carta que yo tengo te digo que si me matases te lo perdonaría y moriría con gusto. Sólo te deseo una verdadera conciencia y limpia y sana y una vida buena y feliz. No tengo fuerzas ni para decirte más, ni para sostener la pluma siquiera.

 

María

 

Ayer no me levanté; estuve bastante mal; hoy estoy mejor, pero abatidísima; el médico lo ha notado.

  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

  • Publicidad

  • Autores