Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
Historial de visitas

· África y los retos de la globalización (Visitas 1)
· Henry y Cato, de Iris Murdoch (Impedimenta, 2013) (Visitas 1)
· La modernización del discurso identitario del Frente Nacional francés de Le Pen (Visitas 1)
· Problemas de los inmigrantes africanos en Europa (Visitas 1)
· Here, CD de Edward Sharpe and the Magnetic Zeros (Visitas 2)
· Yokai, monstruos y fantasmas en Japón, de Andrés Pérez Riobó y Chiyo Chida (Satori, 2012) (Visitas 2)
· La balcanización como modelo (Visitas 1)
· Wise Up Ghost, CD de Elvis Costello and The Roots (Visitas 2)
· Adele 21, CD de Adele Atkins (Visitas 1)
· La penúltima catástrofe ecológica en Galicia (Visitas 2)
· Outside Society, CD de Patti Smith (Visitas 1)
· “Primero la paz y luego la política” (José Luis Rodríguez Zapatero) (Visitas 1)
· El Dragón y los demonios extranjeros. China y el mundo a lo largo de la historia (Visitas 1)
· Gracias, García Luna: el caso de Florence Cassez y las garantías democráticas en México (Visitas 2)
· ¿De la tregua permanente a la tregua intermitente? (Visitas 2)
· Un presente retrospectivo: el peso de la herencia de la Guerra Civil en la inestablidad de la democracia española (Visitas 1)
· ¿Necesitan un nuevo partido los ciudadanos? (Visitas 1)
· Charlie Hebdo y los dos salafismos: los mecanismos de construcción del discurso identitario del Frente Nacional francés (Visitas 1)
· El futuro de Cuba (Visitas 2)
· Old Ideas, CD de Leonard Cohen (Visitas 1)
· La gracia irremediable. Álvaro Pombo: poéticas de un estilo (Visitas 1)
· Cortos americanos (Visitas 1)
· Get Up, CD de Ben Harper (Visitas 1)
· María Zambrano ante el sueño de España: Obras Completas III (Galaxia Gutenberg, 2011) (Visitas 1)
· Marc Antoni Broggi: Por una muerte apropiada (Anagrama, 2013) (Visitas 1)
· México, ¿amenaza para Estados Unidos de América? (Visitas 1)
· Amable Arias: La mano muerta (Lobo Sapiens, 2012) (Visitas 1)
· El islam y los problemas de la representación (Visitas 1)
· Kosovo y el pasado del futuro (Visitas 1)
· Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red (Visitas 1)
· Obama (Visitas 1)
· La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención (Visitas 1)
· El partido de Fernando Savater y sus compañeros a la luz de la experiencia de Ciudadanos (Visitas 1)
· Luis Antón del Olmet: Historias de asesinos, tahúres, daifas, borrachos, neuróticas y poetas (Visitas 1)
· Gloria, película de Sebastián Lelio (Visitas 1)
· José Paulino Ayuso: Ramón Gómez de la Serna: la vida dramatizada (Editum, 2012) (Visitas 1)
· Apoyo popular y lucha contra el narcotráfico: los casos de Brasil y México (Visitas 2)
· El miedo a los árboles, La espada de Damocles, de Petros Márkaris (Visitas 1)
· San Esteban de Gormaz (Visitas 1)
· Campo Lameiro (Pontevedra): corazón de piedra (Visitas 1)
· Asturias, desde Cudillero, por la Ruta de las Casonas Indianas (Visitas 1)
· Lu Xun: La mala hierba (Bartleby Editores, 2013) (Visitas 1)
· BCN Tourist. La mirada diferente de la Barcelona 100% (Visitas 1)
· Democracia y poder en México: pedagogía política frente a manipulación publicitaria (Visitas 1)
· Fukushima. Vivir el desastre, de Takashi Sasaki (Satori, 2013) (Visitas 1)
· Entrevista a Francisco Javier Carballo, autor de Circo Ensayo (Visitas 1)
· La historia: caos, orden, proceso y contexto (Visitas 1)
· Señores políticos, ajustemos cuentas (Visitas 1)
· Tempest, CD de Bob Dylan (Visitas 1)
· Segunda edición de la Zombies Walk de Paris (Visitas 2)
· La puerta, de Natsume Sōseki (Impedimenta, 2012) (Visitas 1)
· Agresiones al Camino de Santiago: ahora en Logroño (Visitas 1)
· Manuel Arce: Aforismos (Visitas 1)
· Los ojos del tiempo: José Cereijo, Antología personal (Polibea, 2011) (Visitas 2)
· Recomendación literaria (Visitas 1)
· Insistencia en el canto. Una lectura de Epitafio / 18 Cantares de la patria amarga, de Yannis Ritsos (Visitas 1)
· Ecoparque de Trasmiera (Cantabria): la vida al ritmo de las mareas (Visitas 1)
· Shame, película de Steve McQueen (Visitas 1)
· Dacia Maraini: La larga vida de Marianna Ucrìa (Galaxia Gutenberg, 2013) (Visitas 1)
· Frédéric Martel: Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas (Taurus, 2011) (Visitas 1)
· Haruki Murakami: entre oriente y occidente (Visitas 1)
· Honor, gestas y eternidad en el antiguo Japón: El samurái barbudo, de Kōda Rohan (Satori, 2012) (Visitas 1)
· Hartos de conflictos (Visitas 1)
· Mala, CD de Devendra Banhart (Visitas 1)
· Guía de Istria (Croacia) (Visitas 2)
· El uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamas (Visitas 1)
· Miguel Ángel Molfino: Y colorín, colorado, tu vida ha terminado (Visitas 1)
· 2 x intro: Patti Smith y un vestido color azafrán (Visitas 1)
· Covers (1951-1964). Cultura, juventud y rebeldía: La América de los 50 y 60 inaugura una nueva sala en La Nau (Visitas 1)
· Poética o nombrar la transparencia (Visitas 1)
· La pureza de intenciones y sus efectos balsámicos (Visitas 1)
· Vladímir Vysotski: Zona Desmilitarizada (Visitas 1)
· La caza, película de Thomas Vinterberg (Visitas 1)
· La cabeza del profesor Dowell, de Aleksandr R. Beliáiev (Alba, 2013) (Visitas 1)
· La esvástica euskonazi y el derecho al sufragio
(Visitas 1)

· Alela Diane Wild Divine, CD de Alela Diane (Visitas 1)
· En kayak por Águilas (Murcia): de la Casica Verde a la Higuerica (Visitas 1)
· Paul Preston: El zorro rojo. La vida de Santiago Carrillo (Debate, 2013) (Visitas 1)
· Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson: un “nuevo” clásico de la literatura estadounidense del siglo XX (Minúscula, 2012) (Visitas 1)
· México después de la pesadilla: los grandes temas de la campaña presidencial (Visitas 1)
· La Alianza de Civilizaciones y el discurso culturalista de la izquierda (Visitas 1)
· Madrid culpable (I) (Visitas 1)
· ¡El populismo ha muerto, larga vida al populismo! (Visitas 1)
· Inma Chacón: Arcanos (Visitas 1)
· Mario Vargas Llosa y Fernando Savater en Buenos Aires: los ecos de una polémica absurda (Visitas 1)
· Madero y la guerra de Calderón: una forma de reescribir a medida la historia de la democracia y la Revolución mexicana (Visitas 1)
· Caída y auge de Reginald Perrin, de David Nobbs (Impedimenta, 2012) (Visitas 1)
· Wrecking Ball, CD de Bruce Springsteen (Visitas 1)
· Ana María Navales: El final de una pasión (Visitas 1)
· Federico de Onís: Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-1932) (Renacimiento, 2012) (Visitas 1)
· Los jóvenes cristianos coptos de Egipto usan Facebook para reafirmar su identidad (Visitas 1)
· Tropas de El Salvador en Irak. 2003-200? (Visitas 1)
· Elecciones 2008: Primarias (Visitas 1)
· Segovia: la Ruta del Whisky empieza a orillas del Eresma (Visitas 1)
· La retirada de las tropas salvadoreñas de Iraq: una historia sin fin concluyente (Visitas 1)
· Estado y empresa: el caso de Repsol y la expropiación de YPF por Argentina (Visitas 2)
· Oscar Wilde: Impresiones de Yanquilandia (Rey Lear, 2012) (Visitas 1)
· Barack Obama: marea alta, marea baja (Visitas 1)
· E. E. King: La guía de Dirk Quigby al más allá (Visitas 1)
· Ayaan Hirsi Ali y los límites del multiculturalismo (Visitas 1)
· Let the Dog Drive Home, CD de Teitur (Visitas 1)
· Django desencadenado. Tarantino, el southern y el inicio de la abolición de la esclavitud (Visitas 1)
· La maldición del deseo: Sensación de vértigo, de Ángel Rupérez (Izana Editores, 2012) (Visitas 1)
· Ángel Rupérez: Sensación de vértigo (Visitas 1)
· Unión, Progreso y Democracia (Visitas 1)
· El proyecto de la España plural y los aliados políticos del partido socialista (Visitas 1)
· The King of the Limbs, CD de Radiohead (Visitas 1)
· César debe morir, película de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani (Visitas 1)
· Abandoneado, CD de Luis Caruana (Visitas 1)
· Conflictos étnicos y gobernabilidad: Guinea Ecuatorial (Visitas 1)
· Riesgos de la discordia en México (Visitas 1)
· Banga, CD de Patti Smith (Visitas 1)
· El humanista Said (*) (Visitas 1)
· Percepciones norteamericanas de las evoluciones políticas en América Latina (Visitas 1)
· The Witmark Demos, CD de Bob Dylan (Visitas 1)
· Guía multimedia de Ámsterdam (Visitas 1)
· Zygmunt Bauman: Sobre la educación en un mundo líquido (Paidós, 2013) (Visitas 1)
· A Foot in the Door, CD de Pink Floyd (Visitas 1)
· Castilla en barco: la aventura del Canal (Visitas 1)
· Parque Natural de las Dunas de Corrubedo (Galicia) (Visitas 1)
· Roberto Arlt: El criador de gorilas (Ediciones del Viento, 2012) (Visitas 1)
· ¿Repensar el islam? (Visitas 1)
· Álvaro Petit Zarzalejos: Once noches y nueve besos (Visitas 1)
· Este no es mi bombín (milrazones, 2013), de J. Klassen, un tractatus ironicus (Visitas 1)
· Bolivia: ¿Quiénes están contra Álvaro García Linera? (Visitas 1)
· Kepa Murua: 1996-2004. Los pasos inciertos (milrazones, 2012) (Visitas 1)
· The Artist, película de Michel Hazanavicious (Visitas 1)
· Juan Jacinto Muñoz Rengel: El sueño del otro (Plaza y Janés, 2013) (Visitas 1)
· La España gris y oscura, esa desconocida (Visitas 1)
· Aquí, Smiley: El topo de Tomas Alfredson (Visitas 1)
· Meredith Haaf: Dejad de lloriquear. Sobre una generación y sus problemas superfluos (Alpha Decay, 2012) (Visitas 1)
· Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy (Impedimenta, 2012) (Visitas 1)
· Elisabeth Bowen: La muerte del corazón (Impedimenta, 2012) (Visitas 1)
  • Novedades

  • Cine

  • Sugerencias

  • Música

    Bang Goes to Knighthood, CD de The Divine Comedy (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

  • Blog

  • Creación

  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Elisabeth Bowen: <i>La muerte del corazón</i> (Impedimenta, 2012)

Elisabeth Bowen: La muerte del corazón (Impedimenta, 2012)

    TÍTULO
La muerte del corazón

    AUTOR
Elisabeth Bowen

    EDITORIAL
Impedimenta

    TRADUCCCION
Eduardo Berti

    OTROS DATOS
ISBN: 978-84-15130-38-3 . Madrid, 2012. 402 páginas. 23,95 €



Elisabeth Bowen

Elisabeth Bowen


Reseñas de libros/Ficción
Elisabeth Bowen: La muerte del corazón (Impedimenta, 2012)
Por José Cruz Cabrerizo, jueves, 7 de febrero de 2013
No sé si la pregunta, ¿Quién escribió La muerte del corazón? tendrá un plus dificultad que la predisponga a ser formulada en el dificilísimo “Saber y ganar” de La 2. Yo desde luego, (antes de leer la novela, claro está), habría respondido que es obra de Corín Tellado. A ver si me falta razón si digo que rezuma cierto tufillo a fotonovela, traducción palabra por palabra del original The death of the heart.

Un título equívoco; una escritora de la que desconocía su existencia y por tanto no había leído… Creo que está claro mi “por fortuna”: si te hacen un regalo ahora, afortunadamente no te lo habían hecho antes. A lo mejor le resulta contradictorio. Tan contradictorio como que se muera el corazón, la máquina que impulsa la vida. En cualquier caso se lo digo con la mano ahí mismo, en el corazón: es un gran regalo leer libros que se viven. Y eso aún cuando el segundo personaje más importante de la novela (Anna), en la página 20 considere todo esto  Uno de esos líos de familia desprovistos de la menor dignidad”.

 

Con dieciséis años cumplidos, Portia, hermana de Thomas (el marido de Anna) solo por parte de padre, ya huérfana, va a vivir (supuestamente), durante un año a casa de su medio hermano.  Una boca más que alimentar no es un problema en el elevado tren de vida de esta familia. A Anna la podríamos considerar una mujer rica. Página 198: “Las mujeres que compran por teléfono no conocen los placeres del verdadero comercio. Las mujeres ricas viven tan distanciadas de la vida que muchas veces no llegan a ver ni su propio dinero”.  Sin embargo desde las primeras páginas la incomodidad, el malestar, el rechazo, la antipatía que Portia (de comportamiento intachable en su nuevo hogar), genera en Anna es uno de los caminos por los que periodicamente transita todo el relato. De hecho a lo largo de toda la obra hay una especie de periódica llamada a subrutina (por hacer un símil informático) a ese tema recurrente, y en una especie de espiral, de algodón de azúcar que engorda conforme el azúcar da vueltas en la máquina, se van sumando materiales que dan fe. Vuelta a lo mismo, el lector no debe perder de vista la leve sensanción de que su protagonista estorba, no debe enfriarse en él el efecto ciertamente incómodo de ser testigo de una historia moderadamente desapacible, y la autora da en el blanco. Porque sospechamos y se nos confirma que Anna puede ser una mala persona, pero luego hay un lado más humano de esa Anna que se ¿flagela? pensando en qué es lo que tiene esa chiquilla para producirle semejante repulsión, y ese es el primero de los logros técnicos de esta novela (que en algunos pasajes más interiores, más reflexivos, se acerca peligrosamente a la para mí inasible escritura de la Virginia Wolf con la que se le compara y de la que es coetánea): ser capaz de crear esa Anna tan contundente, pero que sin embargo se mueve en una zona tan difusa de los valores analógicos, del blanco al negro pasando por el gris claro y el gris marengo. ¿Tenemos que detestarla o perdonarla?

 

Y la duda es un smog que nos niebla la visión emocional de los personajes más "londinenses". Hay en ellos lo que llamaríamos en inglés un "biasing", una deriva que se aparta del valor fijo y nos despista respecto a si debemos considerarlos más amigos que enemigos de Portia o viceversa. Sea el caso de Matchett la sólida gobernanta en la que intuimos cierto sesgo de desequilibrio a juzgar por la veneración casi religiosa que profesa a los muebles, a la limpieza, a la necesidad enfermiza de estar ocupada, y que sin embargo es la más cercana a  Portia (se puede decir, la más preocupada por su felicidad y por los peligros que acechan a esa hembra en ciernes). O el odioso, donjuanesco, y no del todo cuerdo Eddie, protegido y títere bufo de Anna. Y el peso pesado Saint-Quentin Miller (con solo dos apariciones fugaces es capaz de desplegar lo que suponemos es la superficie de toda su mezquindad y tiene tiempo de acusar a los demás de sus propios pecados).

 

Lo mismo que no nos bañamos dos veces en el mismo río, nada en este libro permanece inmutable. Elisabeth Bowen moldea al narrador a conveniencia y con total acierto, y si el que cuenta a Anna es estirado y distinguido, el que narra por ejemplo a la señora Heccomb (la antigua gobernanta en casa de la familia de Anna) es relajado, amigable.

 

Así que no debe extrañarnos que cuando nos trasladamos con Portia a  Seale en la costa del condado de Kent, precisamente a casa de la señora Heccomb (“Waikiki” nada más y nada menos se llama la casa, así que ya podemos imaginar lo lejos que está de la engolada Windsor Terrace), descubramos una cantidad ingente de detalles domésticos incluida una lista de la compra en la página 198, los literales de alguna correspondencia que Portia recibe, páginas enteras de su diario íntimo… El libro se puebla ahora de  personajes recios, claros, contundentes, de una pieza sin costuras, ruidosos y hasta levemente vulgares. Tal es el caso de los hijastros de la señora Heccomb (a quienes Anna considera poco menos que Atilas del buen gusto y el refinamiento) y sus amigos, que eso sí, hasta son capaces de llamar la atención en el tranquilo club Pavillion de su localidad.  Página 219: “…Portia encontraba en Waikiki la honrada dureza del estado primitivo, donde reina el máximo de rigidez…

 

Pero al corazón de Portia lo mata no solo el rechazo (hablo en sentido figurado, no estoy desvelando ningún final). También ayuda la certeza de saber que se empieza a transitar por la vía de la soledad, su peso opresivo tras la muerte primero del padre y después de la madre; las barreras que el mundo empieza a descubrirle a esa adolescente (afectivamente desvalida, al fin y al cabo); las rendijas por las que se va filtrando la evidencia de la falsedad vital en que permanecen instalados Anna y Thomas. No me voy a extender en detalles demasiado reveladores, así que solo voy a transcribir un párrafo de la página 74: “En su vida hogareña (en su nueva vida hogareña, tan llena de enigmas, era testigo del constante disimulo de la gente y se preguntaba, no sin candor, por qué razón todo el mundo afirmaba cosas que en el fondo no pensaban, mientras callaban lo que pensaban realmente.” Y voy a dar un nombre clave y un brochazo: Comandante Brutt. Hasta ahí le digo, lo demás es cosa suya.

 

Terminando por el principio le digo que antes no he tenido ocasión de alabar lo agradable que es que en las primeras veinte páginas de un total de cuatrocientas dos, uno ya esté metido en el ajo como si fuera de la familia. Es realmente confortable que el relleno de gomaespuma venga después, cuando uno va necesitando que lo aparten de ese ambiente “opresivo” de Windsor Terrace.

 

La verdad es que “La muerte del corazón” es un título que uno no puede sacarse de la cabeza. En su doble vertiente. O sea, que de una parte la novela deja huella. De la otra,  el título no hay por donde cogerlo si  uno quiere leer el libro en un espacio público: ¿un hombre sin tunning metrosexual leyendo un título rosa? Tenía que soltarlo otra vez, qué remedio. Página 108: “Brutt solía dar por sentado que la gente sentía lo que decía.

  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

  • Publicidad

  • Autores