Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
Historial de visitas

· Honor, gestas y eternidad en el antiguo Japón: El samurái barbudo, de Kōda Rohan (Satori, 2012) (Visitas 1)
· Las políticas de la historia. (Visitas 1)
· El mensaje del muerto, de Florence Marryat (Alba, 2012) (Visitas 1)
· Covers (1951-1964). Cultura, juventud y rebeldía: La América de los 50 y 60 inaugura una nueva sala en La Nau (Visitas 1)
· 2 x intro: Patti Smith y un vestido color azafrán (Visitas 1)
· Guía multimedia de Lisboa (Visitas 1)
· Federico de Onís: Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-1932) (Renacimiento, 2012) (Visitas 1)
· En kayak por Águilas (Murcia): de la Casica Verde a la Higuerica (Visitas 1)
· Lo fundamental: el Pacto por México en su contexto histórico (Visitas 1)
· Conflictos étnicos y gobernabilidad: Guinea Ecuatorial (Visitas 1)
· Studio 60 de Aaron Sorkin. Sobre televisión (Visitas 2)
· Alela Diane Wild Divine, CD de Alela Diane (Visitas 1)
· Entrevista a Maribel Juan Fernández, autora de Ruperta (Visitas 2)
· Amable Arias: La mano muerta (Lobo Sapiens, 2012) (Visitas 1)
· Miguel Ángel Molfino: Y colorín, colorado, tu vida ha terminado (Visitas 1)
· El miedo a los árboles, La espada de Damocles, de Petros Márkaris (Visitas 1)
· Entrevista a Manuel Pérez Otero, autor de Cerca del mundo (Visitas 2)
· Somewhere, película de Sofía Coppola (Visitas 2)
· De censuras, chalados y cartas indianas (Visitas 2)
· Outside Society, CD de Patti Smith (Visitas 3)
· La Guerra Fría (Visitas 1)
· Elecciones 2008: Primarias (Visitas 1)
· El uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamas (Visitas 1)
· La farsa valenciana. Los personajes del drama (Visitas 2)
· Segunda edición de la Zombies Walk de Paris (Visitas 1)
· César debe morir, película de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani (Visitas 1)
· Ana María Navales: El final de una pasión (Visitas 1)
· Entrevista a José Membrive, autor de El Homo Transcendente (Ediciones Carena, 2013) (Visitas 2)
· Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson: un “nuevo” clásico de la literatura estadounidense del siglo XX (Minúscula, 2012) (Visitas 1)
· Después de la batalla de Génova (Visitas 1)
· Madrid culpable (I) (Visitas 1)
· La maldición del deseo: Sensación de vértigo, de Ángel Rupérez (Izana Editores, 2012) (Visitas 2)
· El árbol de la vida (The Tree of Life), película de Terrence Malick (Visitas 3)
· No, película de Pablo Larraín (Visitas 1)
· Huida hacia adelante (Visitas 2)
· Entrevista a Blas Gallego, autor de Donde anidan los sueños (Visitas 2)
· La caza, película de Thomas Vinterberg (Visitas 1)
· Gracias, García Luna: el caso de Florence Cassez y las garantías democráticas en México (Visitas 1)
· La Alianza de Civilizaciones y el discurso culturalista de la izquierda (Visitas 1)
· Oscar Wilde: Impresiones de Yanquilandia (Rey Lear, 2012) (Visitas 1)
· The Witmark Demos, CD de Bob Dylan (Visitas 1)
· Lola López Mondéjar: Lazos de sangre (Páginas de Espuma, 2012) (Visitas 1)
· Castilla en barco: la aventura del Canal (Visitas 2)
· E. E. King: La guía de Dirk Quigby al más allá (Visitas 1)
· San Esteban de Gormaz (Visitas 1)
· Apoyo popular y lucha contra el narcotráfico: los casos de Brasil y México (Visitas 1)
· Unión, Progreso y Democracia (Visitas 1)
· La esvástica euskonazi y el derecho al sufragio
(Visitas 1)

· ¡El populismo ha muerto, larga vida al populismo! (Visitas 1)
· A Foot in the Door, CD de Pink Floyd (Visitas 1)
· Los nombres del árbol. Apuntes en torno a El árbol de la vida, de Terrence Malick (Visitas 2)
· Muerte dentro de la muralla santa, de Eva Noroña (Visitas 2)
· Eva Illouz: Por qué duele el amor. Una explicación sociológica (Clave intelectual / Katz, 2012) (Visitas 2)
· Entrevista a Zamir Bechara, autor de Naranjo amargo (Visitas 2)
· The King of the Limbs, CD de Radiohead (Visitas 1)
· Ángel Rupérez: Sensación de vértigo (Visitas 1)
· Mario Vargas Llosa y Fernando Savater en Buenos Aires: los ecos de una polémica absurda (Visitas 1)
· Caída y auge de Reginald Perrin, de David Nobbs (Impedimenta, 2012) (Visitas 2)
· La retirada de las tropas salvadoreñas de Iraq: una historia sin fin concluyente (Visitas 1)
· Entrevista a Sergio Girona, autor de El hombre que habla y habla (Visitas 2)
· Barack Obama: marea alta, marea baja (Visitas 1)
· Guía de Istria (Croacia) (Visitas 2)
· Narrar el sentido de la vida: La cabeza en llamas, de Luis Mateo Díez (Galaxia Gutenberg, 2012) (Visitas 1)
· Entrevista a Martín-Loeches: “Todo, absolutamente todo, está en el cerebro” (a propósito del libro El cerebro de Buda. La neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría) (Visitas 2)
· Entrevista con Martín Caparrós, autor de Los Living: “Escribir una novela es el único antídoto que conozco frente al caos del mundo” (Visitas 2)
· Estado y empresa: el caso de Repsol y la expropiación de YPF por Argentina (Visitas 2)
· Let the Dog Drive Home, CD de Teitur (Visitas 1)
· Huevos Ana, en mundo que se desconfigura (Visitas 3)
· El hombre menos alemán del mundo: a propósito de la reedición de Alemania: impresiones de un español (Renacimiento, 2012), de Julio Camba (Visitas 2)
· Juan Jacinto Muñoz Rengel: El sueño del otro (Plaza y Janés, 2013) (Visitas 2)
· Sobre péndulos en América Latina (Visitas 3)
· Tropas de El Salvador en Irak. 2003-200? (Visitas 1)
· Entrevista a Víctor Charneco, autor de Devuélveme a las once menos cuarto (Visitas 2)
· Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy (Impedimenta, 2012) (Visitas 2)
· José Luis Castillejo y la escritura experimental (Visitas 3)
· El proyecto de la España plural y los aliados políticos del partido socialista (Visitas 1)
· Entrevista a Bárbara Alpuente, autora de Más allá de mí: "Si cuentas contigo no hay soledad" (Visitas 2)
· Entrevista a Pere Puiggròs, autor de Huevos Ana (Visitas 2)
· Tres maneras de estar sola: Mascha Kaléko (Visitas 2)
· Letter to the Lord, CD de Irma (Visitas 1)
· El humanista Said (*) (Visitas 1)
· Este no es mi bombín (milrazones, 2013), de J. Klassen, un tractatus ironicus (Visitas 2)
· Ayaan Hirsi Ali y los límites del multiculturalismo (Visitas 1)
· Banga, CD de Patti Smith (Visitas 1)
· ¿De la tregua permanente a la tregua intermitente? (Visitas 4)
· Contrabendo, CD de Calvin Russel (Visitas 1)
· La ciudad de la niebla: a propósito de la reedición de Londres (Reino de Cordelia, 2012), de Julio Camba (Visitas 3)
· La balcanización como modelo (Visitas 1)
· Aquí, Smiley: El topo de Tomas Alfredson (Visitas 1)
· “Primero la paz y luego la política” (José Luis Rodríguez Zapatero) (Visitas 1)
· Los jóvenes cristianos coptos de Egipto usan Facebook para reafirmar su identidad (Visitas 2)
· México, D.D.O. (Visitas 1)
· América Latina y las revueltas del Norte de África (Visitas 1)
· Tyrannosaur (Redención), película de Paddy Cosidine (Visitas 2)
· Un amigo de Dios: memoria y nostalgia de Tolkien (Visitas 1)
· Y las cucharillas eran de Woolworths, de Barbara Comyns (Alba, 2012) (Visitas 1)
· El islam y los problemas de la representación (Visitas 1)
· Guía multimedia de Ámsterdam (Visitas 1)
· ¿Necesitan un nuevo partido los ciudadanos? (Visitas 1)
· Ovidio mira el Danubio (Visitas 1)
· Riesgos de la discordia en México (Visitas 1)
· El Homo Transcendente (Visitas 2)
· México después de la pesadilla: los grandes temas de la campaña presidencial (Visitas 1)
· Un presente retrospectivo: el peso de la herencia de la Guerra Civil en la inestablidad de la democracia española (Visitas 1)
· Luis Antón del Olmet: Historias de asesinos, tahúres, daifas, borrachos, neuróticas y poetas (Visitas 1)
· El espejismo de la igualdad en el ámbito laboral español (Visitas 1)
· La historia y la fatalidad. Lecciones breves de Albert Camus (Visitas 1)
  • Novedades

  • Cine

  • Sugerencias

  • Música

    The Crying Light, CD de Antony and the Johnsons (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

  • Blog

  • Creación

  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Albert Camus: <i>El extranjero</i> (1942)

Albert Camus: El extranjero (1942)




Tribuna/Tribuna libre
La historia y la fatalidad. Lecciones breves de Albert Camus
Por Justo Serna, jueves, 1 de agosto de 2013
«Su mirada no vacilaba. Tampoco su voz cuando me dijo: “¿No tiene, pues, ninguna esperanza y vive con el pensamiento de que va a morir totalmente?”. “Sí”, respondí.»
Albert Camus, El extranjero (1942).

“El periodista es, de entrada, un hombre a quien se atribuyen ideas; luego, alguien encargado de informar al público sobre los acontecimientos de la víspera. Un historiador de la realidad diaria cuya primera preocupación es la verdad”, dice Albert Camus con palabras mil veces repetidas. “Pero no hay nada más difícil”, apostilla Jean Daniel en su libro Camus. A contracorriente (2008), “pues los historiadores tienen la ventaja de la perspectiva, de la que carece el periodista: además, si quiere ser objetivo, se le imponen, más que a cualquier otro, ciertas exigencias penosas, pues carecen de brillantez: la prudencia, el relativismo, la sangre fría”, concluye resignadamente Jean Daniel.

No sé si puedo convenir con Daniel: opone las gravosas exigencias del periodista a las comodidades del historiador. Mientras el reportero se las tendría que ver con hechos inmediatos, con un presente convulso que no acaba de pasar, el investigador podría demorar su respuesta gracias al tiempo transcurrido: miraría de lejos. ¿Pero cuándo creemos tener perspectiva? ¿Cuándo creemos disponer de suficiente tiempo para analizar los hechos con prudencia, con relativismo, con sangre fría?

 

Hay una célebre fotografía de Albert Camus. Es una de las imágenes más famosas que de él se han difundido: pertenece a la Hulton-Deutsch Collection/Corbis.

 

 

Milagrosamente, Camus no está fumando, pero –como siempre– le vemos agitando sus manos inquietas. Las tiene abiertas, con el gesto característico de quien argumenta, de quien se expresa, de quien razona para preguntarse o persuadir. La mirada –que no se centra en el objetivo-- revela que hay un tercero, alguien fuera de campo a quien se dirige con firmeza, con convicción. Los de Camus no son los ojos de un fanático, sino los de un tipo inquisitivo, torrencial. El literato está sentado, espera –pues lleva el abrigo puesto–, pero no aparece relajado, sino en guardia, a la expectativa, en combate: esa palabra que tanto empleó para oponerse al espíritu del tiempo, de su tiempo. Está dispuesto a saltar en cualquier instante para enfrentarse al sentido común y a la pereza.

 

Ahora, cincuenta y tantos años después de la muerte de Camus, Jean Daniel cree disponer ya de suficiente perspectiva para analizar sus actitudes y sus posiciones, las de su viejo amigo. ¿Cómo obra? ¿Cómo periodista, como historiador, como biógrafo? En realidad, lo que Jean Daniel hace es una autobiografía, el examen del periodista que aún es (tras ochenta y tantos años de vida activa), la rendición de cuentas de quien fundó Le Nouvel Observateur. Toma a Camus como el espejo que le devuelve la imagen del reportero irreprochable que Daniel aún quiere ser. Por eso nos recuerda las obligaciones del periodismo, obligaciones que copia de Camus: “1. Reconocer el totalitarismo y denunciarlo. 2. No mentir, y saber confesar lo que se ignora. 3. Negarse a dominar. 4. Negarse siempre y eludiendo cualquier pretexto a toda clase de despotismo, incluso provisional”.

 

Esta lección, ¿es fruto de la perspectiva, de esa distancia que el historiador ya tiene? No. El historiador puede no reconocer el totalitarismo y, por tanto, puede no denunciarlo; es capaz de mentir y, por tanto, es capaz de ocultar lo que ignora. De hecho, puede contribuir a la dominación y puede facilitar el despotismo. No son pocas las ocasiones en que los periodistas facilitan el desastre: en busca de una exclusiva han cometido errores, cierto, pero sobre todo han llegado a falsear una información. Asimismo, los historiadores  no han sido menos calamitosos: en busca de una verdad urgente han dejado de consultar documentos, cierto, pero sobre todo han llegado a manipular su sentido.

 

La deontología del periodista y la del historiador se asemejan: ambos han de obrar con lucidez instantánea buscando siempre precaria pero honestamente el significado de las cosas. Hemos de estar dispuestos a enfrentarnos a la corrupción del tiempo, al espíritu del tiempo. ¿Diciendo siempre la verdad? No, no. Camus no esperaba tanto de nosotros. En realidad, los periodistas o los historiadores deberíamos ser menos pretenciosos: no somos caballeros de la verdad, sino oficiantes de la pequeña exactitud. Aspiramos al rigor humano.  Hemos de proponernos algo modesto: no mentir, no confundir conscientemente, no justificar. Documentarnos. Pero también hemos de evitar la vanidad de quien llega al lugar de los hechos sabiéndolo todo: esa arrogancia tan frecuente del periodista informado o del historiador que se cree dueño del tiempo; esa jactancia de quien ha vivido más tarde sintiéndose capaz de juzgar los errores y los empecinamientos de sus contemporáneos o de sus antepasados. No somos dioses. ¿Qué hacemos?

 

Albert Camus se toma en serio la advertencia de Friedrich Nietzsche: Dios ha muerto y, por tanto, somos seres privados de Eternidad. De entrada, todo es absurdo, pero a la vez puede ser doblegado… ¿Es posible aspirar a la santidad sin un ser trascendente que nos vigile? Camus se toma en serio la conclusión a la que llega Fiódor Dostoievski. ¿Si Dios ha muerto, todo está permitido? Evidentemente no, se responde Camus. Hay un empeño por ser, por ser feliz, por ser humano, tratando de averiguar en qué consiste esa condición ahora y aquí. Hay un esfuerzo por vivir el presente sin fantasías reparadoras, sin esperanzas ni compensaciones ni fatalidades. Hay un propósito, el de no refugiarse en un pasado consolador. ¿Qué queda? ¿El nihilismo de un presente inacabable? Meursault, el protagonista de El extranjero (1942) admite de manera instintiva que la vida transcurre en un instante: sin porvenir que salve, sin esperanza que alivie.

 

Es posible apechugar con la existencia viviéndola dignamente, asumiendo  la contingencia y la finitud. El historiador y el periodista han de luchar contra la mentira, contra esas fantasías reparadoras. ¿Y por qué ellos en particular? Porque manejan la información del presente y del pasado, porque convierten el puro dato de la existencia en sentido concreto y exhumación de contexto. Las circunstancias de un hecho dan significado: nadie como ellos – los periodistas o los historiadores– puede hacer más daño. Si se proponen mistificar valiéndose de contextos aberrantes o de religiones secularizadas, los periodistas y los historiadores no tienen igual. ¿Frente a ello, qué cabe? Como antes señalaba, la meta no es decir siempre la verdad, la arrogancia absoluta de decirla: aquello de lo que no siempre podemos estar seguros. El objetivo es más modesto: tantear lo que creemos que es cierto, proponernos no mentir expresa y deliberadamente. En fin, la meta que nos dignifica después de la muerte de Dios es no agravar el estado del mundo, no incrementar sus desdichas. No es poca cosa. No es poca cosa leer a Camus a contracorriente: “…purgado del mal, vaciado de esperanza, ante esta noche cargada de signos y de estrellas me abría por vez primera a la tierna indiferencia del mundo”.
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

  • Publicidad

  • Autores