jueves, 9 de julio de 2009
La voz del Alma. Réquiem por el siglo XX y uno de los primeros frutos genuinos del siglo que comienza
Autor: José Membrive - Lecturas[{0}] Comentarios[{1}]
Libros y autores en Blog personal por Labor editorial
A la luz de “la voz del alma” José Membrive esboza un resumen de algunos aspectos que marcaron el siglo XX y la necesidad de emprender este nuevo siglo con nuevos parámetros

José Membrive

José Membrive

Cuando el editor es aficionado a escribir, tiende a implicarse tanto en el contenido del libro que, a veces, sin darse cuenta tiende a confundirse con el propio autor. Esto me solía ocurrir con frecuencia y para evitarlo, a la hora de hablar de libros editados por Carena, trato de adoptar el punto de vista más distante del autor: el de los condicionamientos externos que dan pie al nacimiento de tal libro, al margen del autor que lo escriba.

Está aceptado por escritores y poetas que las historias están escritas en algún lugar y que son ellas las que escogen el tiempo, el lugar y el autor que las encarne. El libro La voz del alma, plasma una voz espiritual, profunda, sencilla, sin fronteras ni dogmas. Ha decidido nacer a principios del siglo XXI en La Mancha Real, un lugar de Jaén de cuyo nombre no debemos olvidarnos.

El libro es una sencilla estocada al siglo XX. Todo su brillo se basa en la ausencia de los parámetros vitales que hicieron del legado de este siglo algo, no para olvidar, sino para evitar. Bernard Bruneteau lo ha denominado el siglo de los genocidios calificándolo como el siglo más cruel de la historia humana (genocidio armenio, pasando por Hitller, Stalin, Bosnia, Ruanda, matanzas postcoloniales y las dos guerras más terribles de la humanidad).



José Luis Villar: La voz del alma (Ediciones Carena, 2009)

Culturalmente empezó tratando de hacer un borrón y cuenta nueva con el bagaje humanista de la civilización mediante las vanguardias que declararon obsoleto todo lo anterior y decidieron cimentarse sobre el futuro. Es cierto que hubo grandes artistas como Picasso o Lorca que lograron rescatar y trascender las vanguardias, conectándolas precisamente con la tradición, pero salvo los contados genios que dan esplendor a todo siglo, el arte y la poesía quedaron anclados en un marasmo mental carente de criterios, engullido el primero en la dinámica del mercantilismo y perdida, la segunda, en el laberinto egolátrico de poetas desconcertados. Los “ismos” modernos fueron naciendo y desapareciendo con igual furia y sus lenguajes, faltos de raíces, pasaron pronto a ornamentar, en gran parte, discursos totalitarios de uno u otro signo. Marinetti, el gran agitador futurista engrosando las filas del fascismo mussoliniano puede ser un ejemplo.

La mayoría de los grandísimos poetas y artistas posteriores no lograron restituir el vínculo con la sensibilidad mayoritaria de una sociedad que, sin guías, se ha dejado llevar a la más vulgar fiebre consumista carente de toda mínima noción de trascendencia, propia de quien no se valora más que una rata. El mercantilismo publicitario ha impuesto su discurso dominante y el becerro de oro ha vuelto a recuperar su pedestre pedestal como en los tiempos más ciegos de la humanidad. El monstruo depredador capitalista, después de engullirse a sus enemigos, fiel a su espirito, está acabando por depredarse, como el tren marxiano que se quema a sí mismo para poder seguir en marcha.

Estamos en un callejón sin salida. Hasta en los paraísos fiscales que la mayoría de nuestras grandes y ejemplares empresas y bancos han creado, simultáneamente al infierno que dejan, con los grandes capitales esquilmados, se ha colado la inquietud. Ya se sabe que los cuervos le sacan los ojos al más pintado.

La voz del alma, ha nacido en el sur. El lugar donde los denostados ciudadanos eran incapaces de industrializar sus almas. El sur siempre ha estado cerca de los clásicos. Su “pobreza” material (dispensa frutas y aceite a gran parte del mundo civilizado) le ha impedido sumarse al carro del consumismo histérico. El sur es el dispensador histórico de poetas.

En otra ocasión hablaremos más profundamente de La voz del alma pero ahora baste decir, que no es poco, que su escritura supone retomar el contacto con los más puros movimientos espiritualistas. Que su autor no es un sofisticado ni sesudo intelectual, sino un ciudadano que cada día sirve a los otros como Policía Local, y que su atención está centrada sobre la parte más noble y olvidada del hombre: sus afectos, su sensibilidad, su necesidad de amor, su sed de auténtica sabiduría.  


NOTA: En el blog titulado Besos.com se pueden leer los anteriores artículos de José Membrive, clasificados tanto por temas (vivencias, creación, sociedad, labor editorial, autores) como cronológicamente.