martes, 1 de enero de 2008
Un francés dirige el Concierto vienés de Año Nuevo por vez primera
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[{0}] Comentarios[{1}]
Artes en Blog personal por Música
Por vez primera en sus casi 70 años de historia, un director francés dirigirá a la Filarmónica de Viena en el célebre Concierto de Año Nuevo

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

A lo largo de los casi setenta años de existencia del acontecimiento musical más seguido en todo el mundo, es decir, el Concierto de Año Nuevo en la Sala Dorada del Musikverein de Viena con música de la familia Strauss en los atriles de la Orquesta Filarmónica de la capital austriaca, tan sólo una docena de maestros ha subido al podio para dirigirlo: Clemens Kraus el primer año, 1939 (más 1941-45, 1948-1954), Josef Krips (1946-47), Willi Boskovsky (el primer violín de la Filarmónica, que es quien dirigió más conciertos, nada más y nada menos que de 1955 a 1979), Lorin Maazel (el segundo más asiduo, 1980-86, 1994, 1996, 1999 y 2005), Karajan (1987), Claudio Abbado (1988, 1991), Carlos Kleiber (1989, 1992), Zubin Mehta (1990, 1995, 1998, 2007), Ricardo Muti (1993, 1997, 2000, 2004), Harnoncourt (2001, 2003), Seiji Ozawa (2002) y Mariss Jansons (2006).

Echando un vistazo a la lista llaman la atención dos cosas. La primera es que durante los primeros 40 primeros años del concierto (más de la mitad de su existencia), tan sólo 3 directores subieron al podio, y los tres nacidos en Viena. Fue a partir de los años 80 del siglo pasado cuando la dirección del Concierto de Año Nuevo se “internacionalizó” con la presencia de maestros de otras nacionalidades (Italia, Japón, Alemania, EE.UU, Letonia, e India), nunca más un “director vienés” volvió a dirigir los valses de los Strauss el primer día del año. Lo segundo que llama la atención es que un director tan omnímodo como Herbert von Karakan tan sólo dirigiera un concierto, y lo hiciera poco antes de morir.

Este año la tradición continúa, la segunda tradición de las apuntadas se entiende, y de nuevo será un director no vienés el que dirija el Concierto de Año Nuevo del 2008. Por vez primera en la historia será un francés de los pies a la cabeza, el veteranísimo Georges Prêtre (Waziers, agosto de 1924, 83 años por tanto), y digo que “de pies a la cabeza” porque Lorin Maazel nació en Francia, aunque de padres norteamericanos que enseguida volvieron a su país de origen. Sarkozy lo puede todo, desde sacar tiempo para ligar con un bellezón como Carla Bruni, a lograr que un francés dé la bienvenida al nuevo con año con valses de Strauss en la antigua ciudad imperial de los Habsburgo, eternos enemigos de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Georges Prêtre

Georges Prêtre

Esta aparición de Prêtre suena a homenaje “casi póstumo” (un poco como a Karajan), pues el maestro francés nunca ha destacado en el apartado ni sinfónico ni concertístico, siendo, eso sí, un especialista en la dirección orquestal en el foso de los teatros de ópera, sobre todo cuando de ópera francesa se trata. En este sentido Prêtre ha sido asiduo durante décadas en la Ópera de París, el Covent Garden, el Metropolitan o La Scala, convirtiéndose durante un tiempo en uno de los maestros preferidos por la Callas (él firmó la magnífica Carmen de la casi griega), y en el músico a quien el compositor Francis Poulenc encargó el estreno de su obra maestra La voix humaine en 1959.

Claro que la conexión vienesa del francés existe, y pueda además ser tenida en cuenta como rotunda. Prêtre fue el director titula de la otra gran orquesta vienesa,  la Sinfónica, entre 1986 y 1991, y está considerado como uno de los especialistas en la dirección de la ópera Capriccio de Richard Strauss (que no era de la célebre familia), probablemente el último gran compositor de óperas de la historia, y probablemente hasta la fecha el último gran “compositor vienés”, a pesar de ser nacido en Alemania.

Tengo curiosidad por ver dirigir al octogenario francés los célebres valses, pero también por comprobar cómo impregna de cierto acento francés la ocasión, pues sin salirse, claro, de las páginas escritas por Johann Strauss, padre e hijo, Josef Strauss, o las también habituales de Joseph Lanner o Joseph Hellmesberger, podremos escuchar la Marcha de Napoleón, la Marcha parisina...

Ver dirigir al francés el próximo día 1 de enero es, desde luego, un aliciente para ver y escuchar el concierto que será contemplado por más de mil millones de televidentes de más de 44 países. La edad del maestro, y los aires de “cambio” que parecen embargar la cita anual desde hace décadas, facilitan el vaticinar que no veremos muchos más años a Prêtre dirigiendo valses. Así que aprovechemos la ocasión.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.