Icíar Bollaín: Mataharis (2007)

Icíar Bollaín: Mataharis (2007)

    GÉNERO
CINE

    TEMA
Crítica de la película Mataharis, de Icíar Bollaín (por Eva Pereiro López)

    OTROS DATOS
País: España.
Año: 2007.
Duración: 95 min.
Género: Drama.
Interpretación: Najwa Nimri (Eva), Tristán Ulloa (Iñaki), María Vázquez (Inés), Diego Martín (Manuel). Producción: Santiago García de Leániz y Simón de Santiago.
Música: Lucio Godoy.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Ángel Hernández Zoido.













Magazine/Cine y otras artes
Crítica de la película Mataharis, de Icíar Bollaín
Por Eva Pereiro López, viernes, 2 de noviembre de 2007
Cuarto largometraje de Icíar Bollaín, Mataharis ilustra, a través del ambiente de los detectives privados, los momentos personales de sus protagonistas. Inés (María Vázquez), la más joven, infiltrada en una multinacional, entenderá la verdadera razón por la que se han requerido sus servicios. Eva (Najwa Nimri), que se ha reincorporado hace poco tiempo tras su baja por maternidad, descubre que su pareja (Tristán Ulloa) le ha ocultado algo que puede hacer bascular sus vidas. Y Carmen (Nuria González) observa a distancia su propio fracaso matrimonial.
Mataharis es una ficción minuciosamente trenzada que fluye con rigurosa naturalidad sin que se perciba su compleja construcción, ni la velocidad a la que evoluciona. Excepto por la elección desafortunada de su título, Bollaín despliega un arte que ha ido perfeccionando desde su fresca “Hola, ¿estás sola?” a “Te doy mis ojos”, que culminó con el reconocimiento unánime del público y de la academia, premiada con siete Goyas. Mataharis no se queda a la zaga, y vuelve a colocar a la directora en su justo lugar.
Probablemente ese sea el secreto de Bollaín, el estar tan cercana del ciudadano y escenificar la vida cotidiana de muchos de nosotros de manera tan fácil y ligera, como si fuese extremadamente simple integrar temas tan distintos sin que el conjunto se desgaje

Cuenta los conflictos personales de tres mujeres detectives cuyos casos les afectan directa o indirectamente y hacen que se miren en ellos en un efecto especular que les devuelve su propia imagen. Mataharis parte de la intriga detectivesca para acercarse a su razón de ser. Trata temas cotidianos con los que cualquier espectador puede sentirse identificado: la confianza y la comunicación en la pareja, la intimidad del individuo en el ámbito privado, la ética en el trabajo - hasta dónde estamos dispuestos a llegar por mantener nuestro puesto-, la vigilancia sistemática ahora accesible a todo ciudadano de a pie a través de los teléfonos móviles, las cámaras y el correo electrónico, y los equilibrismos para conciliar la vida profesional y personal.

Probablemente ese sea el secreto de Bollaín, el estar tan cercana del ciudadano y escenificar la vida cotidiana de muchos de nosotros de manera tan fácil y ligera, como si fuese extremadamente simple integrar temas tan distintos sin que el conjunto se desgaje. Al contrario, el film luce plenitud, y logra poner al espectador ante el espejo, como a sus protagonistas; esa es, sin duda, su fuerza. Mucho ha evolucionado esta directora en su forma de dirigir y de montar. Mataharis no pasará desapercibida: su éxito en las taquillas está ya confirmado, y probablemente le espere algún Goya a la vuelta de la esquina.