Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Fukushima. Vivir el desastre, de Takashi Sasaki (reseña de Ana Matellanes García)
  • Cine

    Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen, razones para un acercamiento (por J. A. Gonz´lez Fuentes)
  • Sugerencias

  • Música

    Nha Sentimento, CD de Cesaria Evora (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website?
  • Temas

    Moda y cultura (por Bernabé Sarabia)
  • Blog

    ¡Viva la república!, ¡Muerte al Borbón!, Joan Tardá dixit (por Juan Antonio González Fuentes)
  • Creación

    E. E. King: La guía de Dirk Quigby al más allá
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario







Opinión/Revista de Prensa
Examen de fin de curso para José Luis Rodríguez Zapateto
Por ojosdepapel, sábado, 30 de junio de 2001
La figura política de José Luis Rodríguez Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación.
Tras la subida de Aznar al poder, el debate del Estado de la Nación realmente ha consistido en una sucesiva reválida para los distintos líderes del Partido Socialista Obrero Español y, por tanto, nos parece que el título no puede ser más adecuado ya que la prensa consultada en su inmensa mayoría fijó su atención en comprobar si el nuevo dirigente socialita superaba un examen que se suponía difícil y en el que ya habían caído estrepitosamente, uno tras otro, González, Borrell y Almunia (Diario 16, Editorial, 27-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 30-6-2001). Las opiniones están muy divididas y van desde el aprobado con nota al suspenso más absoluto. La cosa tiene su miga y ya es mejor dejar que nuestras criaturas hablen.

En general, la prensa adicta (ABC, El Mundo, La Razón, Libertad Digital), con excepciones, se ha volcado en contra de Zapatero, algunos directamente han ido a por la yugular. En la prensa de oposición (El País, El Periódico) tampoco es que tiren bombas de palenque por su actuación, pero le perdonan la vida (política, por supuesto). La que se reclama independiente, o lo es al menos de vez en cuando, se inclina mayormente en favor del líder socialista (Estrella Digital, Diario 16, El Correo, La Vanguardia). Dentro del primer grupo, el más rotundo y categórico es César Alonso de los Ríos a quien el discurso de Zapatero le causa “vergüenza ajena”; este periodista, cada vez más acostumbrado a largar como un oráculo –sólo hay que escucharle (religiosamente) en las tertulias- destaca que “no estamos ante un político más o menos avezado, sino ante un meritorio que ni siquiera tiene sentido de la vergüenza” cuyo partido está dirigido “por un osado incompetente” (César Alonso de los Ríos, ABC, 27-6-2001).

Los calificativos que les merecen la figura política de Rodríguez Zapatero y su discurso a otros críticos son, entre otros, “superficial” (Consuelo Alvarez de Toledo, ABC, 27-6-2001), “inconsistente” (El Mundo, Editorial, 27-6-2001; ABC, Editorial, 27-6-2001; Miguel Angel Rodríguez, La Razón, 28-6-2001), “pusilánime” (José Antonio Zarzalejos, ABC, 27-6-2001), “inane” (César Alonso de los Ríos, ABC, 27-6-2001), “asombra la escasez de la visión política” (Pablo Sebastián, Estrella Digital, 28-6-2001), “insustancial” (Enrique de Diego, Libertad Digital, 27-6-2001; Federico Jiménez Losantos, El Mundo, 27-6-2001; Juan José Baños Loinaz, Deia, 28-6-2001), “liviano” (Fernando López Agudín, El Mundo, 28-6-2001), “disperso” (Diario 16, Editorial, 27-6-2001)... Para algunos Zapatero desaprovechó una oportunidad única para afianzar su liderazgo y presentar a su partido como una alternativa plausible (Casimiro García-Abadillo, El Mundo, 27-6-2001; El Mundo, Editorial, 27-6-2001; Miguel Angel Rodríguez, La Razón, 27-6-2001, Deia, Editorial, 27-6-2001; Pablo Sebastián, Estrella Digital, 27-6-2001).
“Aznar ya no puede hablar sin que se le note el deje impositivo, el tono aleccionador y prescriptivo, la ridiculización del adversario y la construcción mental de diques y canalizaciones restrictivos, en definitiva (sin renunciar) a la tergiversación –siempre verosímil- a su favor. Frente a este estilo, que no deja de resultar gracias a la experiencia acumulada por el presidente del gobierno, el líder de la oposición presupone complicidades, reconoce méritos, es prospectivo, deja fluir los recursos de la realidad sin modificar su curso y prefiere la veracidad” (Xavier Bru de Sala, La Vanguardia, 27-6-2001)

Unos no encuentran que sea de recibo que no aludiese al caso Piqué (El País, Editorial, 27 y 28-6-2001; Casimiro García-Abadillo, El Mundo, 27-6-2001; Diario 16, Editorial, 28-6-2001); que no sacase a colación su innovadora propuesta sobre la reforma de IRPF (Casimiro García-Abadillo, El Mundo, 27-6-2001; El Mundo, Editorial, 27-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 30-6-2001); que pasase de puntillas por los grandes temas de Estado (Casimiro García-Abadillo, El Mundo, 27-6-2001; El Mundo, Editorial, 27-6-2001; El Correo, Editorial, 27-6-2001); que no hiciese una labor de verdadera oposición (Fernando Jáuregui, El Mundo, 27-6-2001; El Mundo, Editorial, 27-6-2001; Luis Ignacio Parada, ABC, 27-6-2001; El Correo, Editorial, 27-6-2001; El País, Editorial, 28-6-2001); y que, en definitiva, no tuviese un programa (Diario 16, Editorial, 27-6-2001; La Vanguardia, Editorial, 27-6-2001; Rafael Jorbà, La Vanguardia, 27-6-2001; Pablo Sebastián, Estrella Digital, 27-6-2001; Carlos Dávila, ABC, 27-6-2001; César Alonso de los Ríos, ABC, 27-6-2001).

Sin embargo, hay quienes lejos de aprobarle por los pelos o, drásticamente, suspenderlo con un cero patatero, le dan un suficiente alto (El Periódico, Editorial, 27-6-2001; Manuel Martín Ferrand, ABC, 27-6-2001; Lorenzo Contreras, Estrella Digital, 27-6-2001; Javier Pradera, El País, 27-6-2001; Pedro Calvo Hernando, Diario 16, 27-6-2001). Algo que tiene mucho que ver con determinados aspectos que configuran la buena imagen del líder socialista, como el que no leyese su texto (Pilar Cernuda, La Razón, 27-6-2001; Diario 16, Editorial, 27-6-2001; La Vanguardia, Editorial, 27-6-2001; El Correo, Editorial, 27-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 30-6-2001), lo cual debió poner frenético a Miguel Angel Rodríguez –pues lo comenta en dos artículos sucesivos-, el antiguo asesor de imagen de Aznar, que desprecia una facilidad que evidencia una de las carencias principales de su antiguo jefe, indicando que Zapatero “dijo nada serio sin leerlo” (Miguel Angel Rodríguez, La Razón, 27 y 28-6-2001). Otros admiran el hecho de que, aún sin proponer un programa de forma estricta, ya apunte unas ideas o líneas políticas bien definidas que, como señala Pilar Cernuda, afectan a “las cuestiones que sí preocupan al ciudadano” confirmando que es “un hombre que sabe de qué va la vida” (Pilar Cernuda, La Razón, 27-6-2001; Rafael Jorbà, La Vanguardia, 27-6-2001; Diario 16, Editorial, 27-6-2001; Pedro Calvo Hernando, Diario 16, 27-6-2001).

Son decenas los autores y editoriales de prensa que expresan su admiración hacia la buena imagen y maneras de José Luis Rodríguez Zapatero y en esto tiene un gran peso el contraste con la pésima percepción con la que siempre ha sido visto José María Aznar. Quien dibuja el contraste con más fortuna es Xavier Bru de Sala: “Aznar ya no puede hablar sin que se le note el deje impositivo, el tono aleccionador y prescriptivo, la ridiculización del adversario y la construcción mental de diques y canalizaciones restrictivos, en definitiva (sin renunciar) a la tergiversación –siempre verosímil- a su favor. Frente a este estilo, que no deja de resultar gracias a la experiencia acumulada por el presidente del gobierno, el líder de la oposición presupone complicidades, reconoce méritos, es prospectivo, deja fluir los recursos de la realidad sin modificar su curso y prefiere la veracidad” (Xavier Bru de Sala, La Vanguardia, 27-6-2001). Efectivamente, la diferencia en el estilo de hacer oposición no es cuestión baladí, una parte importante de la sociedad está harta de malos modos, desplantes, insultos y broncas que forman parte del "acervo" político español de la primera mitad de los 90, tanto del PP (sobre todo) como del PSOE (un poco menos) y, como señala Diario 16 en Zapatero "debe valorarse positivamente (...) su firme voluntad de dignificar la política, huyendo de la confrontación permanente", a lo que añade en otra ocasón: "el PSOE ha demostrado tener una melodía bien distinta a aquella cansina, y ya increíble, de que ¡viene la derecha!" (Diario 16, Editorial, 28 y 27-6-2001)
Victoria Prego sostiene que el “discurso de Rodríguez Zapatero no ha sido una huida sino una fría y templada administración de su propio “tempo político” (...) entrar a debatir ayer (IRPF) habría supuesto un desgaste seguro (...) Zapatero ha podido acertar a la hora de elegir el terreno de los valores democráticos que comparte la mayoría de la población y de pegarse al terreno de los problemas inmediatos de los ciudadanos”

Aunque a muchos les pese el predominio de la imagen en el ámbito de la política, un factor más que contribuye a que el espacio de juego se acorte, junto a los contenidos y programas (Josep Ramoneda, El País, 28-6-2001), lo cierto es que este es el cauce que se presenta más abierto para facilitar el progreso y la consolidación de la figura política de Zapatero, como señalan las propias encuestas después del debate, que reflejan una gran aceptación entre los jóvenes (El Mundo, Editorial, 28-6-2001; Antonio Papell, El Correo, 28-6-2001).

No obstante, Zapatero cuenta, a decir de Antonio Papell, en el análisis más penetrante que hemos podido leer sobre el debate, con unas capacidades y una estrategia que han pasado desapercibidas a prácticamente todos los analistas y expertos. Aunque el texto es largo, vale la pena leerlo por su enjundia: "A escasas semanas de su elección, hace ya casi un año, José Luis Rodríguez Zapatero nos decía a un grupo de periodistas algo que a algunos nos pareció sorprendente: de momento, y hasta que el PSOE tenga que preparar las elecciones, la principal oposición no tiene por qué presentar un programa alternativo (...) Lo que pretendía con toda probabilidad el que ya con certeza será candidato socialista en las próximas elecciones era un objetivo complejo: primero, dar a conocer un nuevo estilo, verdaderamente innovador, de entender la gran política, que debe estar hecha de ideas y vectores ideológicos más que de datos y cifras; sus intervenciones fueron refrescantes, y no es extraño que algunos sondeos informales realizados ayer por las radios pusieran de manifiesto que sus ademanes agradaron sobre todo a los jóvenes. Segundo, difundir sin demasiado protocolo, con naturalidad, algunas ideas-fuerza que son precisamente las que permitirán identificar a la izquierda moderada que él representa: la exigencia de mayor cohesión y de más justicia social, el énfasis en las actividades de la inteligencia, la preocupación por la cultura. Y tercero, dar comienzo a una vía de aproximación a las preocupaciones sociales concretas y palpables, huyendo de la política teórica y superestructural que tan fácilmente, por ejemplo, lleva a la confusión entre crecimiento y bienestar” (Antonio Papell, El Correo, 28-6-2001)

Pero Papell no es el único en percatarse de que el líder socialista va a su ritmo. Junto a Ignacio Villa (Libertad Digital, 27-6-2001), Victoria Prego sostiene que el “discurso de Rodríguez Zapatero no ha sido una huida sino una fría y templada administración de su propio “tempo político” (...) entrar a debatir ayer (IRPF) habría supuesto un desgaste seguro (...) Zapatero ha podido acertar a la hora de elegir el terreno de los valores democráticos que comparte la mayoría de la población y de pegarse al terreno de los problemas inmediatos de los ciudadanos” -como sugería Pilar Cernuda, citada más arriba-; mientras que en “lo que se refiere a Piqué (...) Sencillamente está esperando, maligno y modoso, a que el presidente Aznar se enfrente a sí mismo, a sus antiguos compromisos y a sus actuales contradicciones” (Victoria Prego, El Mundo, 27-6-2001).

¿Lobo con piel de oveja o evanescencia sin altura? Después de escuchar a nuestras criaturas, habrá que esperar un tiempo.
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Algo habrá hecho. Odio, muerte y miedo en Euskadi, de José María Calleja
  • Publicidad

  • Autores

    La ciudad de la niebla: a propósito de la reedición de Londres, de Julio Camba (Francisco Fuster)