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Opinión/Revista de Prensa
La visita a España de George W. Bush
Por ojosdepapel, sábado, 16 de junio de 2001
Balance de la visita a España del presidente Bush.
Este resumen se ceñirá a intentar desentrañar, a través de las opiniones vertidas en los medios por analistas y expertos, las causas y consecuencias que para España ha supuesto la estancia del presidente de la superpotencia mundial, los Estados Unidos. La primera cuestión que se ha planteado es por qué se ha elegido España como puerta de entrada a Europa, cuando lo común es que los presidentes norteamericanos empiecen sus giras por Gran Bretaña, su aliado más fiel y privilegiado, o por potencias europeas como Alemania o Francia.

La respuesta está en un cúmulo de circunstancias, tanto internas como externas, que han favorecido la elección de Madrid como primera capital. Ramón Pérez Maura aporta la confidencia de la consejera de Seguridad Nacional, Condolezza Rice, a un indiscreto ministro español de visita en Washington: “No lo dude –le dijo- el que el gobierno español nos sea ideológicamente afín ha sido decisivo en la decisión de llegar a Europa a través de España” (ABC, 13-6-2001). Es una explicación a la que se apunta algún otro, pero no es la más exhibida (Fernando Rodrigo, ojosdepapel, 9-6-2001; El Correo, editorial, 12-6-2001). A la relevancia geoestratégica de España, a caballo de Europa y Africa, y la importancia de sus bases le atribuyen muchos más una de las razones de la estancia (La Razón, editorial, 12-6-2001; Josep Antich, La Vanguardia, 12-6-2001; Manuel Martín Ferrand, ABC, 12-6-2001; Alberto Migues, Libertad Digital, 12-6-2001; Pablo Sebastián, Estrella Digital, 12-6-2001; Luis Mª Anson, La Razón, 13-6-2001; El País, editorial, 13-6-2001; Alejandro Muñoz Alonso, La Razón, 15-6-2001). Pero en los últimos tiempos, no parece que España haya cambiado de ubicación, ni que el peligro de conflictos en el Magreb se haya acrecentado más de lo que ha venido siendo corriente en la zona ni que la situación de Oriente Medio esté especialmente caliente, por lo que esta explicación no resulta muy convincente, simplemente es cómoda para ayudar a acabar la cuartilla.
Si unimos la proyección de la cultura hispana y de la lengua española al interés de los estadounidenses por la relación de España con Latinoamérica, sobre todo después del despliegue inversor de las empresas españolas en la zona, la explicación de la elección de España queda completada

Los tiros, con perdón, apuntan en una dirección que sintetiza atinadamente Fernando Rodrigo, y que además se complementa con la afinidad ideológica entre los mandatarios español y norteamericano: “el joven Bush no se siente cómodo todavía en el mundo internacional. La cultura hispánica y la lengua española son sus únicos referentes más allá del mundo anglosajón. Su primer viaje lo hizo a México y, el segundo, a Montreal para encontrarse con los líderes latinoamericanos. Parece pues lógico que en su acercamiento a Europa haya preferido empezar por el país cuya lengua y cultura le resultan en principio más próximas” (Fernando Rodrigo, ojosdepapel, 9-6-2001). Si unimos la proyección de la cultura hispana y de la lengua española al interés de los estadounidenses por la relación de España con Latinoamérica, sobre todo después del despliegue inversor de las empresas españolas en la zona, la explicación de la elección de España queda completada (Fernando Rodrigo, ojosdepapel, 9-6-2001; El Mundo, editorial, 11-6-2001; ABC, Editorial, 12-6-2001; El Correo, editorial, 12-6-2001; José Mª Carrascal, La Razón, 12-6-2001; Manuel Martín Ferrand, ABC, 12-6-2001; Miguel Angel Rodríguez, La Razón, 12-6-2001; Josep Antich, La Vanguardia, 12-6-2001; Ramón Pérez-Maura, ABC, 13-6-2001; El País, editorial, 13-6-2001; Pablo Sebastián, Estrella Digital, 13-6-2001; Carlos Rodríguez Braun, Diario 16, 14-6-2001; Alejandro Muñoz Alonso, La Razón, 15-6-2001).

Pero en la venida de George Bush hijo no todo fueron parabienes. Curiosamente, la izquierda y una cierta derecha, todavía enfadada por lo de Cuba y el carácter imperial de los Estados Unidos como potencia hegemónica, rivalizan a la hora de criticar la visita. Fermín Bocos y Julián Lago trazan brevemente la genealogía de ese sentimiento antiyanki, que remontan a 1898 y que pasa por los episodios de la consolidación de la dictadura de Franco y las bases, la marginación en el plan Marshall, el intento de invasión de Cuba y su embargo, la guerra del Vietnam y un largo etcétera de hitos que han alimentado ese imaginario “antiamericano” (Julián Lago, La Razón, 14-6-2001; Fermín Bocos, Diario 16, 14-6-2001). Para unos cuantos Bush, cual Emperador, estaba de visita en una de las provincias de su imperio (Luis Mª Anson, La Razón, 13-6-2001; Julián Lago, La Razón, 14-6-2001; Raúl del Pozo, El Mundo, 15-6-2001). En relación con esa superioridad son muchos, entre ellos nacionalistas vascos y catalanes, los que denuncian las actitudes de sumisión, pleitesía, vasallaje o genuflexión que exhibían las autoridades españolas ante el “amigo” americano (Lorenzo Contreras, Estrella Digital, 13-6-2001; Luis Mª Anson, La Razón, 13-6-2001; Federico Jiménez Losantos, El Mundo, 13-6-2001; Josep Ramoneda, El País, 14-6-2001; Juan José Baños Loynaz, Deia, 14-6-2001; Raúl del Pozo, El Mundo, 15-6-2001; Alberto Piris, Estrella Digital, 15-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 16-6-2001)
Hay discrepancias en el balance de la visita. La oferta norteamericana de apoyo en la lucha terrorista para unos no pasa de ser un compromiso retórico o algo que no tiene, de momento al menos, ninguna concreción

En esta línea no podía faltar las descalificaciones e insultos al presidente de USA: desde el “algo tontorrón” y “la incultura histórica de Bush carece de lagunas” de Anson; pasando por lo de “señorito”, “troglodita” y que “maneja una cultura geográfica basta, (con be), que mezcla Chihuahua con Madrid y se queda tan cowboy” de Rafael Martínez Simancas y por el “Bush no es América. Solo es una caricatura de alguno de sus defectos” de Fermín Bocos; hasta llegar a la estrella en esto de la faltada, Rosa Montero, a quien no se le mueve un pelo del flequillo para contar lo que detesta a Bush: “este presidente con aspecto de galán marchito de culebrón tejano, este matarife de reclusos, el más espeluznante y despiadado serial killer de la historia carcelaria americana (...) con esa cara de tonto a medio cocer (...) ¿qué se puede esperar cuando un cretino llega a ser el presidente del imperio?” (Luis Mª Anson, La Razón, 13-6-2001; Rafael Martínez Simancas, Diario 16, 12-6-2001; Fermín Bocos, Diario 16, 14-6-2001, Rosa Montero, El País, 12-6-2001). ¡Y eso que no es nada personal!

Es curioso cómo contrastan en el diario de referencia de la izquierda española las posiciones de ésta autora y la de Haro Tegclen. Para ella “nuestro país es uno de los más antiamericanos del planeta”, para él “Bush ha elegido bien el primer país para visitar Europa. En todos le aman gobiernos y estados; pero en éste, más” (El País, 12-6-2001). Un caso de pluralidad de opiniones. Se puede escoger entre una cosa y la contraria, nadie queda en evidencia pues las dos opciones buscan denigrar al yanki, aún diciendo cosas opuestas. Contra esto se levantan analistas, que naturalmente escriben en la prensa de la derecha, deplorando el cerrilismo de estas opiniones que contrastan con el hecho de que quienes suelen emitirlas luego envían a sus hijos a estudiar a los Estados Unidos y visten y aceptan sin resistencia las modas procedentes de allí (Manuel Martín Ferrand, ABC, 12-6-2001; Z. Rana, Estrella Digital, 13-6-2001; Carlos Dávila, ABC, 13-6-2001; Ramón Pérez-Maura, ABC, 13-6-2001; Enrique de Diego, Libertad Digital, 14-6-2001; César Alonso de los Ríos, ABC, 15-6-2001)
No son pocos los que opinan que tanto empeño por la apuesta atlantista del gobierno del PP puede acabar pasando factura ante el eje París-Berlín, ciertamente desairado por el alejamiento de España de la política exterior común

Hay discrepancias en el balance de la visita. La oferta norteamericana de apoyo en la lucha terrorista para unos no pasa de ser un compromiso retórico o algo que no tiene, de momento al menos, ninguna concreción, siendo además una suerte de contrapartida inexplicablemente relacionada (Piris) con el escudo antimisiles (El Periódico, editorial, 13-6-2001; Alberto Piris, Estrella Digital, 15-6-2001; Antoni Segura i Mas, Deia, 15-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 16-6-2001). Para otros, por el contrarios, constituye un factor de primer orden (El Correo, editorial, 12-6-2001; Juan José Baños Loynaz, Deia, 12 y 14-6-2001; Federico Jiménez Losantos, El Mundo, 13-6-2001; La Vanguardia, editorial, 13-6-2001; El Mundo, editorial, 13-6-2001, La Razón, ditorial, 13-6-2001; Carlos Rodríguez Braun, Diario 16, 14-6-2001; Manuel Martín Ferrand, Estrella Digital, 14-6-2001).

Sin embargo, una buena porción sencillamente declara que la visita ha sido una buena operación de imagen, tanto de España como de Aznar, (Anzar en la intimidad) quien ha recibido el espaldarazo de Bush (Josep Antich, La Vanguardia, 12-6-2001; Alberto Migues, Libertad Digital, 13-6-2001; Pablo Sebastián, Estrella Digital, 13-6-2001; ABC, editorial, 13-6-2001; Ignacio Villa, Estrella Digital, 13-6-200; Manuel Martín Ferrand, Estrella Digital, 14-6-2001; Carlos Rodríguez Braun, Diario 16, 14-6-2001). Pero la cosa no queda así, pues no son pocos los que opinan que tanto empeño por la apuesta atlantista del gobierno del PP puede acabar pasando factura ante el eje París-Berlín, ciertamente desairado por el alejamiento de España de la política exterior común (El Periódico, editorial, 13-6-2001; Antonio Franco, El Periódico, 13-6-2001; Lluis Foix, La Vanguardia, 14-6-2001; Juan José Baños Loynaz, Deia, 14-6-2001; Joseph Ramoneda, El País, 14-6-2001; Rafael Jorba, La Vanguardia, 15-6-2001; Javier Moreno Luzón, ojosdepapel, 16-6-2001).
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