Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    José Fernando Siale DJangany: En el lapso de una ternura (reseña de José Cruz)
  • Cine

    In the Loop, película de Armando Iannucci (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Valleys of Neptune, CD de Jimi Hendrix (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención
  • Temas

    Desmontando el 98
  • Blog

    El mirar atrás de Javier Marías (Blog de Juan Antonio González Fuentes)
  • Creación

    El viento del sur, relato de Rafael Lassaletta Cano
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario







Opinión/Revista de Prensa
25 aniversario del diario "El País"
Por ojosdepapel, sábado, 12 de mayo de 2001
Repaso de la prensa española con motivo de la celebración del 25 aniversario de el diario El País.
No ha tenido mucho eco entre los otros medios, por obvias razones de competencia, la celebración por El País de sus 25 años de existencia. El que fuera diario de referencia para toda la generación que vivió la transición democrática, José Luis López Aranguren lo denominó con pleno acierto”el intelectual colectivo de la transición”, y que asumió la defensa de los postulados progresistas, forma en este momento parte central de un gigante de la comunicación multimedia, de un emporio con multiples y variados intereses, muchos de los cuales apenas coinciden con los de sus lectores.

Pero ahora es el momento de recordar que desde su primer número, que nació el 4 de mayo de 1976, se apostó decididamente por la implantación en España de un régimen plenamente democrático, por el europeismo y la modernización económica, social y cultural del la nación. Nadie puede olvidar, ni debe, la noche de un 23F en la que El País sacó a la calle una edición especial, con todos los riesgos que la incertidumbre de la situación suponía, en defensa de la Constitución contra una salvajada golpista que quería hacer retornar la sociedad española a las tinieblas franquistas. Desde ese día, El País forma parte de la tradición democrática española, como hoy la componen todos los que arriesgan sus vidas en el País Vasco contra la barbarie del terror nacionalista.

La Razón, con ese sello antisectario que Luis María Anson sabe imprimir a sus publicaciones, olvidándose de pasadas desavenencias que obligaban en su etapa de ABC a poner la “p” en minúscula, se apresura a saludar y felicitar, sin segundas intenciones, ni reticencia alguna al “diario que ha hecho gala de progresiva calidad refrendada por una audiencia sólida que ha conducido (...) al éxito editorial y económico”, para acabar dando la “enhorabuena (...) por esta aniversario, que es también un éxito de la prensa libre en España” (La Razón, editorial, 4-5-2001) También se mueve en la misma longitud de onda Z. Rana a quien: “Unas bodas de plata merecen fiesta y El País es un fenómeno singular, rico en información e indispensable para seguir la vida española. Nuestra felicitación” (Estrella Digital, 5-5-2001).
Hay un elemento de crítica sobre El País que comparte buena parte de los medios, y muchos de sus lectores, el ninguneo, es decir, el acendrado sectarismo del diario, "para el que nadie que escriba en otras páginas existe", según acierta a expresar Alfonso Ussia

Ni ABC ni El Correo ni La Vanguardia, salvo que se nos haya escapado algún recorte, han hecho alusión a la celebración. El Periódico se limita a recoger en sus páginas de información sobre comunicación los actos con que El País celebrará su vigésimo quinto cumpleaños (El Periódico, 4-5-2001). Miguel Angel Rodríguez (MAR, recuerden), aunque parezca mentira, se destapa irónico y divertido: El País, que se codea con los mejores diarios europeos y norteamericanos, “ha conseguido dar un `paso adelantado´ a lo que suele ser tradicional en la Prensa internacional: los periódicos no tienen lectores, sino partidarios; es decir, que no se busca que a uno le cuenten noticias, sino que le cuenten lo que quiere saber de las noticias con el enfoque que desean recibir y no con otro. Este `paso adelantado´ de El País consiste en que incluso sus detractores también quieren que el periódico les cuente las cosas como no querían leerlas” (La Razón, 4-5-2001). Si lo sabrá él.

Hay un elemento de crítica sobre El País que comparte buena parte de los medios, y muchos de sus lectores, el ninguneo, es decir, el acendrado sectarismo del diario, "para el que nadie que escriba en otras páginas existe", según acierta a expresar Alfonso Ussia (ABC, 6-5-2001; Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital, 30-4-2001; El Mundo, 4-5-2001; El Conspirador, Estrella Digital, 7-5-2001) Un inclinación que áun se mantiene viva, no parece que lo puedan evitar, como se constata en su propia editorial: "seguiremos formando parte de ese intelectual colectivo que conecta con la sociedad" (El País, 4-5-2001) La sociedad española necesita pluralidad de información y opinión, es decir, más medios independientes y no dos grandes bloques o intelectuales "colectivamente pensantes". Lo que estaba bien en unos tiempos, resulta ser lo contrario en otros de democracia plena.

A partir de ahora vienen las emociones fuertes. El Mundo se debate en medio de graves contradicciones: “Valorar con ecuanimidad la trayectoria de nuestro principal competidor es un reto casi imposible de asumir”; pero se sobrepone, el sentido del deber obliga, eso sí, con puyita: “Pero ignorar la importancia que el diario El País ha tenido en la vida española (...) supondría (...) aplicarle esa misma medicina del ninguneo que el buque estrella del grupo Prisa dosifica cuando una parte de la realidad no encaja con sus esquemas”; su marcha en los años 80 fue exitosa en público y a escala comercial; pero con el control accionarial en manos de Polanco y la “identificación” del diario “con las posiciones políticas de la izquierda nominal que encabezaba Felipe González”, “El País se transformó entonces en el eje de un gran imperio con intereses periodísticos y extraperiodísticos favorecidos irregular e incluso ilegalmente desde el poder. Fue la época de los créditos-regalo para la exportación de material didáctico a America Latina, la época de la adjudicación de Canal Plus, la época de la absorción de Antena 3 de Radio -anulada por el Tribunal Supremo ahora que ya no tiene remedio(...) El País, en un flagrante do ut des, adoptó la más condescendiente de las actitudes respecto a los abusos del felipismo, fingiendo ignorar la gravedad de la corrupción y el terrorismo de Estado, renunciando a investigarlos y arremetiendo en todos los planos y sin escrúpulos de ningún tipo contra aquellos medios que sí lo hicimos” (El Mundo, 4-5-2001).
Federico Jiménez Losantos denuncia “una auténtica conspiración contra la democracia” organizada por tres que cabalgan juntos: Arzallus, González y Polanco. ¿Se trata de imponer una nuevo régimen -cuidado con no atragantarse- arzalluzalezpolanquista?

No menos duro, aunque sí más equitativo en el reparto de críticas, pues El Mundo recibe su parte, es El Conspirador, el hijo putativo de Pablo Sebastián en Estrella Digital. Para el poco enigmático periodista que escribe bajo ese seudónimo (tampoco es que se empeñe en embozarse) hay un “País” "fiel a su origen profesional, independiente, progresista y democrático que duró unos 10 años (puede que menos), y que acabó con la campaña de la OTAN del Gobierno de González”; añade, “el referéndum de 1986 es una fecha fatídica para la libertad de expresión, porque el Gobierno de González había echado el pulso de la OTAN (como ahora el de Aznar en el País Vasco) y no lo podía perder (...) Ahí perdió El País su inocencia o su independencia y, por supuesto, su progresismo rojo”, “Apartir de ese momento la línea editorial central estaba marcada por los negocios del amo y la estabilidad del PSOE en el poder (basta ver hoy a Solchaga y ex altos cargos del felipismo dentro de la empresa). Y esta simbiosis política/editorial es la que dio pie al `Régimen Felipista´"; ahora, El País va mejor, pero lo “que ocurre es que estar en la oposición mejora a todos y sobre todo ha dejado en evidencia a la prensa PP. La que se quitó en seguida la careta de independiente, convirtió en furiosos palmeros a sus opinadores, y al día siguiente de llegar al poder se abalanzó a manos llenas a por el multimedia que el PP estaba montando en torno a las empresas privatizadas del Estado. Un encargo realizado por Rato en beneficio del PP, de sus amigos periodistas del balcón aquel (se refiere a Pedro J.) y en el suyo propio como presunto sucesor de Aznar” (Estrella Digital, 7-5-2001) El balance de El Conspirador es pesimista: “la famosa libertad de expresión (está hoy bajo mínimos, como el consenso democrático por el que llora Polanco por culpa de aquellas embestidas del polanco/felipismo, y ahora de los contraataques del Pedro J./ aznarismo” (Estrella Digital, 11-5-2001)

Finalmente, están todos aquellos para los que, olvidándose de cualquier aniversario, Jesús de Polanco en su bestia negra y siguen dándole que te pego. En primera fila, de abanderado, como no podía ser menos, está Federico Jiménez Losantos, un liberal-rectilíneo. A este hombre, no hay duda, le duele España, es la patria vista como un producto bizcochable, fácilmente convertible en miguitas. Para Jiménez Losantos, tras el exitoso mitin del Kursaal, “hasta El País ha debido decidir la portada del Domingo a favor de uno de los dos bandos irreconciliabnles formados en su seno y que ha tenido en la pelea Savater-Haro Tegclen su manifestación más ostensible”, “Al apostar por Savater, es decir, por el pacto PP-PSOE, el diario polanquista sin duda halaga y sirve los deseos de la gran mayoría de sus lectores, pero deja en evidencia a los herreros, tusellones y ambronas, a los sectarios y las iglesias atrincherados en la SER”; aquí concluye, anticipando sus dudas “en el primer combate de las dos almas de la izquierda, González y Savater, el árbitro Polanco ha levantado la mano de Savater, vencedor por K.O. técnico. Habrá revancha” (Libertad Digital, 30-4-2001)
Parece que fue el año pasado cuando perdimos la escuadra del almirante Cervera, ¡qué desgarro noventayochista tan logrado el de Jiménez Losantos! ¡El mismísimo Joaquín Costa estaría henchido de orgullo porque alguien escribiera del mismo modo que él lo hacía hace cien años!

¡Qué ojo! ¡No se le escapa ningún detalle de la pelícla que se cuece en su mente! Efectivamente, unos días más tarde Federico Jiménez Losantos denuncia “una auténtica conspiración contra la democracia” organizada por tres que cabalgan juntos: Arzallus, González y Polanco. ¿Se trata de imponer una nuevo régimen -cuidado con no atragantarse- arzalluzalezpolanquista? Por lo pronto, lo que tenemos delante es que “el viraje del imperio polanquista a favor del PNV y en contra de los partidos españoles y constitucionales está siendo espectacular, desde El País a la SER. Bien está Savater para cubrir el expediente y hacerse fotos heroicas, pero a la hora de la verdad, la de las urnas y la de la cuenta de resultados, Don Jesús se llama Polanko” (Libertad Digital, “La estrategia de Arzallus, González... y Polanko”, 9-52001)

Pero la cosa no queda ahí, Polanco es un traidor a la patria, véase si no esta declaración: “Que en esta última semana electoral, la decisiva, el Imperio Polanquista se declare polankista, con ka de kiosko, que ponga la alfombra roja a los pies de Arzalluz, que desde la Ser, a bombo y platillo, el siniestro caudillo del PNV anuncie que aceptará los votos de ETA para su muñequito Ibarretxe y que además va a por Redondo Terreros, para tener un PSOE felipista cómodo de pacto y de manejo, me pasma aún más que me repugna. Tener tanto dinero, tener tanto poder, gobernar tribunales, expulsar jueces, humillar ministros, pastorear diputados, arrear senadores, domeñar academias, adoctrinar bancos, moldear empresas, navegar en la Bolsa, dar premios literarios, repartir prebendas institucionales, otorgar canonjías y repartir excomuniones políticas, llevar al país (al de verdad, no al de mentira que es el suyo) de coronilla y con permiso de la Corona, para acabar así, sirviendo al más abyecto servidor del separatismo etarra, con guión de su sirviente Mister X (NdT: se refiere a felipe González), sobrepasa cualquier expectativa sobre Polanco y su circunstancia, por mala que fuera. Aunque fuera pésima”; el colofón no puede ser más concluyente (para sí mismo): “que a una nación tontilona y cobardica pero que se lo ha dado todo, infinitamente más de lo que merece, le haga este regalito para festejar sus XXV años de Mando, me deja atónito” (El Mundo, “Polanko”, 10-5-2001).

Parece que fue el año pasado cuando perdimos la escuadra del almirante Cervera, ¡qué desgarro noventayochista tan logrado el de Jiménez Losantos! ¡El mismísimo Joaquín Costa estaría henchido de orgullo porque alguien escribiera del mismo modo que él lo hacía hace cien años!

Pero esto no es un invento de Losantos, el convencimiento lo comparte con el antiguo director del diario falangista ¡Arriba!(a la derecha, del todo), Jaime Campmany (ABC, 7-5-2001)

Agotados por tanta conspiración, por el despliegue de maldades tan inicuas desveladas ante nuestros atónitos ojos estúpidamente cerrados, exhaustos, lo dejamos aquí por esta semana. ¡Uf!
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    La cabeza del profesor Dowell, de Aleksandr R. Beliáiev (por Ana Matellanes García)
  • Publicidad

  • Autores

    Entrevista a Plàcid Garcia-Planas, autor de Como un ángel sin permiso (por Jesús Martínez)